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 Las razones políticas de la crisis en el fútbol

“Te das cuenta Benjamín, el tipo puede cambiar todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios, pero hay una cosa que no puede cambiar. No puede cambiar de Pasión”, escena de “El secreto de sus ojos”.

 

 

No son sólo los dirigentes. Ni individualmente o en conjunto, los jugadores. No es, aunque la hay -por cierto-, la maldita corrupción. Como siempre los males que nos aquejas corresponden a lo vedado por los medios: la política. Y, como siempre, busca dominar culturalmente.

Corrían los famosos 90 cuando un empresario de apellido Macri presidía Boca. Su procedencia de clase y su corazón apuntado hacia los negocios le hacían pensar que convertir los clubes en Sociedades Anónimas, o ceder parte de ellos, a alguna de estas era un buen negocio. Perdía entonces las votaciones 38 a 1. Creó entonces el Fondo Común de Inversión con el fin de comprar jugadores “sin la aparición de intermediarios”. Ahí estaba Arribas, por ejemplo, que después se quedó con parte del pase de Tévez que debía ser para Boca. Previo al desastre de principios de siglo, Racing salía campeón. Marín, orgulloso, vendía las bondades del sistema que no tardó en demostrar sus fracasos. Fracasaron también los intentos de Quilmes y Argentinos.

Hoy Marín, Arribas y Macri, entre otros, forman parte del “triángulo de las Bermudas”(1) en donde se pierde la pasión de los argentinos.

Para el año 2009 el gobierno encabezado por Cristina Fernández hacía del Futbol Para Todos una política de acercamiento del deporte, argentino por antonomasia, al hombre de a pie, que ahora lo veía en su casa con amigos o con la familia. De cualquier forma significaba una redistribución de dinero que se volcó al consumo, entre otras bondades. El error de no actuar desde el Estado para modificar la dirigencia en la AFA y democratizar definitivamente la renta que produce la televisación del fútbol deriva en que la historia, ahora, se repita como tragedia.

Macri en el poder busca hacer negocios con la única y más rentable pasión de los argentinos. Marín, ahora a cargo del FPT, busca rescindir el contrato con los clubes pero no desembolsa ni lo que se adeuda desde diciembre ($350 millones), ni la indemnización que corresponde (sumado al anterior unos $800 millones).

¿Cuál es la condición que el Estado ceocrático intenta imponer a los clubes? La modificación de los estatutos para crear Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) y que éstas gerencien total o parcialmente el club. Por su origen y objetivo social, popular y deportivo, los clubes son Asociaciones Civiles sin fines de lucro, a diferencia del fútbol europeo. Allá, tiene características de espectáculo, acá forma parte indisociable de la cultura. Sumemos que, incluso, solicitan que la reforma del estatuto de la AFA le abre la puerta a las SAD. Primero, esto significa un avasallamiento a la soberanía de los socios, con la estúpida aquiescencia de algunos y la alarmante ignorancia de la mayoría. Además de llevarse por delante la historia, el origen y el sentido de la existencia de los clubes en nuestro país.

Hoy, frente a la situación los clubes tienen sus internas: por un lado los Clubes agrupados en Ascenso Unidos, chicos la mayoría, muy dependientes del dinero adeudado para pagar salarios y prestadores. Tienen la mayoría de los asambleístas (50 de 75) y estarían perjudicados, además, si se aprueba el cambio de estatuto de la AFA según lo sugerido por la FIFA en donde quedarían en minoría. Quien encabeza el Ascenso Unido, el “chiqui” Tapia, yerno y obviamente socio de Moyano aspira a la  presidencia y se niega a aprobar el estatuto sin haber elegido democrática y legítimamente a sus representantes, o sea, a él.

Por el otro está la Comisión Normalizadora, encabezada por adláteres del gobierno sugeridos nada menos que por la FIFA, que intervino la AFA después del ridículo empate. Su aliado es el Tano Angelici, presidente de Boca y quien representa al macrismo dentro del conflicto. Éste aunque pour la galerie reclama el pago adeudado, insiste con meter la Super Liga con algunos pocos clubes, a la forma del fútbol europeo. Y se mostró aliado del grupo encabezado por Tapia y Moyano. Habrían acordado la Super Liga a cambio de la presidencia de la AFA para el titular de Barracas Central y unos chelines de la televisación para el ascenso.

Por último, el grupo encabezado por Tinelli que sin disentir con lo esencial (Super Liga, modificación del estatuto, etc) se ha mostrado con cierta autonomía a las imposiciones de Macri. La disidencia radicaba en los montos indemnizatorios, y la extensión del contrato con FPT hasta mediados de años, para ofrecer un mejor “producto” a las empresas televisadoras privadas ¡ni por asomo quieren un torneo de 30 equipos!

El proyecto de la Super Liga no es otra cosa que un negocio con los clubes más rentables en pocas manos privadas, generalmente extranjerizantes, para beneficio de algunos que nunca serán los socios comunes. Una expresión de la lógica de la renta en el deporte nacional que tiende a eliminar a los más pequeños, haciéndolos más baratos. Y preocupantemente, para los argentinos,

Perjudicialmente para los argentinos, habría principio de acuerdo dentro de la AFA. El 20 de febrero se realizaría la “apertura de sobres” con las ofertas de Fox-Turner, ESPN, y Consor (en principio); el 27 en Asamblea se trataría la ruptura del contrato con FPT, la modificación del Estatuto de la AFA, la creación de la Super liga, y la aprobación del nuevo contrato televisivo. Y para el 16 de marzo habrían fijado la fecha para las elecciones.

No se puede cambiar de pasión, afirma el guión de la película. Es emotiva la escena, fundamentalmente porque es verdad. Lo triste es que se puede cambiar a quienes lucran con ella y pretenden arrasar como un malón más de un siglo de cultura argentina.

 

Fuentes y Referencias

 

1- Javier Cantero, ex presidente de Independiente. Del libro “Contra el sistema”

 

 

 

 

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