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Adormecer o despertar, esa es la cuestión

“Solamente un pueblo culto puede ser verdaderamente libre”.

José Martí.

 

Son conocidos los efectos positivos que tiene la lectura: mejora la concentración, alimenta la imaginación, evoluciona la capacidad de expresarse por escrito y la oratoria y fundamentalmente desarrolla dos capacidades claves para la actividad política: la comprensión y la empatía.

El acto de leer es sumamente complejo, en él se conjugan el funcionamiento de tres áreas : el área de Broca (ubicado en el lóbulo frontal), al área de Wernicke (lóbulo temporal) y el Giro Angular (Región parietal). Esta actividad tiene repercusiones en el desarrollo intelectual, por eso se dice que modifica el cerebro y esto se revela cierto cuando se comprueba que hay más materia gris en la cabeza de una persona lectora y más neuronas en los cerebros que leen.

Una persona cultivada, que lee habitualmente y que comprende cada concepto que encuentra, puede utilizar todas las herramientas que encuentra en los libros y ponerla en servicio de otros, buscando el beneficio colectivo y la transformación de raíz de la realidad en la que vive.

Y esto se relaciona con la segunda capacidad que nombraba anteriormente: la empatía. Numerosas investigaciones muestran que una persona que lee con cierta regularidad es más empática, tiene menos inconvenientes para ponerse “en la piel de otro” porque justamente el cerebro cuando lee imagina toda la historia y se activan ciertas áreas cerebrales que nos hacen sentir dentro la obra.

Actualmente vivimos en un mundo donde se adora lo efímero, lo superficial, la imagen por sobre la letra escrita. Y nosotros no hemos elegido ese mundo, nos lo han impuesto para embrutecernos y consecuentemente “adormecernos” para que no sepamos en qué momento nos arrebataron nuestra libertad y que no encontremos los medios para recuperarla. En cierto momento de la historia la supremacía de un país dominante y de una clase social dominante se verificaba a través de las armas, luego a través de la colonización cultural y el ocultamiento de ciertos libros; hoy las primeras en gran parte del mundo no son necesarias (no digo en todas porque estaría mintiendo, sino veamos que sucede en Medio Oriente) y la segunda se sigue empleando, pero no para vedar un libro, sino en pos de la no lectura.

Algunos ingenuos dirán que los libros no muerden. Es falso, los libros muerden y muy fuerte. Muerden nuestra ignorancia, nuestra soberbia, nuestra insensibilidad, nuestro miedo, nuestro silencio ante una injusticia. Leamos, para comprender; leamos para ser más empáticos; leamos para tener coraje; leamos para que no nos adormezcan, no sea que tomando un libro y leyéndolo de principio a fin encontremos las claves que buscamos para buscar la libertad que tanto nos hace falta.

 

Fuentes:

 

http://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20120613/54312096470/los-beneficios-de-la-lectura.html

http://aprendizajeneurocienciaydiversidad.blogspot.com.ar/2009/10/como-funciona-nuestro-cerebro-durante.html

http://rinacional.com.ar/sitio/la-lectura-desarrollo-la-inteligencia/

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