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Una Argentina que consume cada vez menos

La inflación y los paupérrimos aumentos salariales de este 2018 han hecho estragos en el comercio. Los números muestran que los argentinos cada vez consumen menos entre año y año, lo cual preocupa a los comerciantes y sus previsiones de ganancia.

El Día de la Madre se ha registrado una merma en lo que los argentinos han gastado para celebrar con sus progenitoras. Con esto en mente, sobrevuela la idea de agregar los artículos navideños a “precios cuidados” para que no se repita esto en navidad. Sin embargo, poco se puede solucionar un problema cuando para que no caiga el consumo, se lleva agua al pozo de los comerciantes y no al de los consumidores.

Según un estudio realizado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas por el Día de la Madre cayeron un 13,3% respecto al año pasado, más allá de las promociones que los comercios dieron. Hubo caídas en todos los rubros de entre 10% y 20%, siendo el de flores y plantas donde se registró una merma menor (12,3%), mientras que en los de Joyería y Relojería, y Artículos para el hogar e Higiene personal se registra la mayor caída en el consumo (16%). Resulta esto bastante lógico teniendo en cuenta que en una Argentina en la que la inflación superará a fin de año el 40% interanual, regalar un ramo de rosas es más accesible al bolsillo que regalar un reloj.

Asimismo, la CAME aseveró que hubo poco ánimo de consumo más allá de las ofertas. En una encuesta realizada por Focus Market para la ya mencionada Confederación, el 30% de los regalos fueron por cifras no superiores a $500 y que los tickets promedio emitidos por los comercios encuestados no superaron los $800. Esto es un aumento interanual de casi 20 puntos, pero si se tiene en cuenta la inflación, los montos han disminuido.

Para evitar un fiasco similar en el consumo del próximo gran evento para el comercio (Navidad), la Secretaría de Comercio planea incorporar 15 artículos de la canasta navideña al programa Precios Cuidados. Con un aumento de precios que, según el INDEC, alcanza el 30% al mes de septiembre, el gobierno está preocupado de poder garantizar que el programa se mantenga. A esto se le suma la posible (y muy probable) remarcación de precios que los comerciantes van a realizar cerca del mes de diciembre y que va a lógicamente impactar en la inflación.

En pos de garantizar esto, el gobierno ha sido muy tajante con los comerciantes a quienes les pidió que se cumpla el abastecimiento y advirtió que mayores controles se harían para controlar la existencia de productos y precios fijos en las góndolas.

Aquí Cambiemos cae en un error de concepto: quiere que aumente el consumo priorizando a los comerciantes. Sin embargo, esto no es un error político ya que el macrismo ha mostrado una y otra vez su tendencia a priorizar las ganancias de los distribuidores y productores de bienes y servicios por encima de la capacidad de consumo de los argentinos. El ejemplo más claro de esto fue el pago que debía hacérsele a las compañías de gas en 24 cuotas para que estas no perdieran con la inflación. En primera instancia lo pagaban los argentinos individualmente yendo cada uno a la compañía de gas y aportando más de $100 más por mes durante 2 años, y posteriormente, el gobierno decidió pagar la diferencia, haciendo que lo pagan los argentinos igual pero de manera colectiva.

El nulo control de precios del gobierno y ofrecimientos salariales que llegan a la mitad de lo que la inflación anual marca es la causa real de la caída del consumo, y es eso lo que Macri y sus ministros no van a modificar nunca. Si según estimaciones de la UCA, 1 de cada 4 argentinos es pobre y eso va en aumento, el modelo macrista de darle a los comerciantes y quitarle a los consumidores no está llevando a buen puerto.

La Argentina que Mauricio Macri nos está dejando es una Argentina que no come, que no vive dignamente, que tiene su futuro hipotecado y donde solo aquellos que históricamente han tenido los monopolios de la producción y distribución de bienes y servicios ven crecer sus ganancias para luego transferirlas a paraísos fiscales.

En estos últimos es donde siempre recae la gracia de la “misericordia” de Cambiemos: que no pierdan ganancias, que paguen menos impuestos, que controlen sus propios precios, que compren todos los dólares que quieran y los saquen del país, etc. A a los trabajadores, a los monotributistas, a los docentes los condena a cada vez gastar menos, consumir menos, quedarse sin hogar y sin trabajo. Ellos también sabrán como devolverle el favor.


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