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Aumento del boleto: la nueva contradicción fundamental del radicalismo

El primero de febrero  los mendocinos nos encontramos con la obligación y la necesidad de tener que afrontar otro aumento de servicios, el transporte público que costaba $6  (el pasaje urbano) ahora cuesta $8. La medida también impactará sobre el transporte de media distancia. Este aumento es uno de los primeros que se realizan en lo que va del año 2017,  pero al parecer no será el último, ya que Cornejo insiste con el tema de “normalizar la economía”.

A los responsables políticos del ajuste que los trabajadores están viviendo, ya los conocemos, o al menos a sus figuras más representativas, como son Macri y Cornejo.  Ahora bien, ¿cuál es la apoyatura estudiantil de la CEOcracia en el poder? Esta es la agrupación FRANJA MORADA, que de la situación agobiante que vivimos los argentinos no dice nada. Seguro tiene razón el viejo refrán que dice que “el que calla otorga”.

Al leer los diarios nos encontramos  con noticias que evidencian como el poder adquisitivo de la mayoría de los argentinos está en caída libre, el desempleo ronda el 9,3% en promedio y la inflación superó el 40% durante el año 2016. Mario Quintana (Coordinador interministerial de la Jefatura de Gabinete) promueve que las paritarias tengan como referencia una inflación del 17%.  Esta situación genera que a muchos trabajadores no les alcance el sueldo para alimentar a sus familias, la consecuencia casi inevitable de esto es que  estudiantes o aspirantes a una profesión tengan que abandonar sus carreras porque no pueden costear los gastos (pasaje, fotocopias, comida, etc). 

En la Universidad Nacional de Cuyo la agrupación Franja Morada, que es el brazo universitario de la  Unión Cívica Radical (UCR), durante todo el año 2016, no hizo ninguna declaración política sobre este Gobierno que defiende intereses anti nacionales; no convocó ni participó de ninguna de las marchas que los sindicatos de trabajadores realizaron en la provincia, tampoco  participó de los reclamos que los estudiantes hicimos por las pésimas condiciones edilicias de algunas facultades de la Universidad Nacional de Cuyo,  pero esto no es casual.  

La UCR y la  Franja Morada fueron y son  el sostén populista de  “CAMBIEMOS”. Sin ir más lejos  el centenario partido político la semana pasada se encargó de reafirmar su alianza con el PRO comiendo un asadito con el jefe (Mauricio Macri), y de paso hablaron de las próximas elecciones. En este sentido es importante señalar que el silencio de los morados se debe a que están de acuerdo con el rumbo político y económico que la Argentina está siguiendo. Cómo se explica sino que muchos militantes de dicha agrupación se encuentren trabajando en las dependencias de no solo la universidad, sino además en los municipios, Casa de Gobierno y el Ministerio de Educación; vale aclarar, puestos  no por concurso, sino por chapa de morado.

De cómo ser antinacional sin perder adhesión estudiantil.

La única forma que la Juventud del PRO (Franja Morada) encontró para no perder adhesión en la UNCuyo, fue a través de un simulacro de marcha que sus militantes llevaron adelante mediante una escueta invitación en un estado en Facebook. Este consistía en una convocatoria en la Legislatura para “exigir” que se dé marcha atrás con el aumento del pasaje de colectivo, sin explicar cuáles son las razones políticas que promovieron este aumento. De esta manera buscaron quedar del lado los estudiantes, o mejor dicho no perder el caudal de votos, que es lo único que les importa. Ganar las elecciones para juntar votos a cambio de cargos en los municipios.

No solo es ridícula la convocatoria que realizaron, ya que es parte de un doble discurso para pasar el mal trago, sino que también insulta la inteligencia y buena voluntad de miles de estudiantes que se ven afectados junto con sus familias por el ataque sistemático a sus bolsillos que se está llevando a cabo con este tipo de medidas.

Sería interesante saber cómo hacen los compañeros radicales para vivir en esa constante contradicción de tener que  convocar a una movilización para hacer exigencias a sus compañeros de militancia (y jefes)  sin entrar en conflicto con sus convicciones, ¿o será que sus convicciones son  dictadas por los sueldos que la gran mayoría recibe por parte del Estado? 

Para no mantener ese doble discurso ¿no sería más digno renunciar? O de última armar una nueva agrupación política que no sea reconocida por el radicalismo como su brazo universitario.

Sin más que agregar, los  invito a hacer entrega de sus renuncias para que puedan resolver de una vez y para siempre  esa contradicción que existe en el radicalismo.           

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