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Azul: trabajadores y democracia, Ejército y soberanía económica

El 5 de enero de 2017, un despacho periodístico titula: “Azul en la calle: resisten el cierre de la planta de Fabricaciones Militares. La bajada amplia la información: “El Gobierno confirmó el despido de 250 operarios y toda la ciudad se movilizó en apoyo de los empleados.” En octubre, Cambiemos ganó por más del 50%. Ahora, el pueblo se moviliza masivamente junto a los trabajadores. El Concejo Deliberante, con presencia de los trabajadores, declaró la emergencia social y laboral. Azul es la continuidad del cacerolazo del 18 de diciembre. El pueblo se moviliza contra Macri. Explotan los globos amarillos y se oyen los cantos de la movilización democrática.

El Ejército no sólo es, además de la burocracia, el fundamento último del Estado en la modernidad. También es una industria productiva directa (como explica Jorge Abelardo Ramos)).

La fábrica de Azul produce pólvora que se utiliza en la minería. Es sabido que, sin extracción minera es imposible la siderurgia, base de la industria pesada, o sea, de la soberanía económica. Un país semicolonial sin acero, petróleo ni energía eléctrica, no puede emanciparse. Pero la dictadura civil financiera encabezada por Macri, importa la pólvora de Brasil a menor costo, por lo que, con un argumento propio de la sucia práctica de los CEOs, y no de la soberanía nacional, despide cientos de calificadísimos trabajadores industriales y planea cerrar las fábricas militares.

Todo encaja, pues la minería extranjera nos deja el “hueco” y se lleva al exterior la renta minera obtenida por el esfuerzo de obreros y técnicos argentinos, y fruto de la riqueza natural del suelo patrio. Arruina el agua, el suelo, el aire y el paisaje y, a cambio, sólo paga unas míseras regalías a las pobres provincias empobrecidas por el unitarismo presupuestario de la Ciy portuaria que maneja el Estado. Los ladrones financieros de guante blanco con trajes de ministro y presidente que integran el gobierno de Macri y sus esbirros provincianos como Cornejo, le bajaron escandalosamente las retenciones (derechos de exportación); por la tanto, paga más impuestos un quiosquero de barrio que una compañía minera extranjera (proporcionalmente al capital invertido por cada uno).

Y es que el sistema tributario del macrismo antinacional es una “organización del robo”, racional, planificada y precisa como una máquina. El saqueador es el fisco, que despluma a las PyMES, a las industrias medianas, a los trabajadores asalariados e independientes, a los jubilados y pensionados, a las provincias y municipalidades, y favorece a los bancos, las mineras, las sojeras, los hipermercados, los conglomerados energéticos, el complejo mediático, los importadores a gran escalas y los opacos monopolios dueños de nuestro comercio exterior.

La cosa viene de la Década Infame; fue corregida por Perón y pero el retroceso desde 1976 desembocó en el la constitución reformada por el Pacto de Olivos y el régimen de Cavallo-Menem donde prácticamente se abolió el federalismo económico. Los gobiernos populares de 2003-2015 mejoraron pero no revirtieron la tendencia y ahora Macri la llevó a sus peores aspectos con la última reforma tributaria de diciembre y la capitulación de 23 provincias argentinas conocida como “Pacto Fiscal” (análogo al de 2001, impuesto por el régimen de Cavallo-De la Rúa a las provincias, para ajustar el gasto público y tomar deuda externa -Megacanje y Blindaje-, que desembocó en la insurrección popular del 19 y 20 de diciembre).

En suma, la minería extractivista, extranjerizada y libre de impuestos, sólo favorece al capital concentrado foráneo y a los bancos que la controlan. Incluso internvienen en los planes de enseñanza superior de nuestro pobre país colonizado. Las mineras educan y Macri cuenta la guita en sus paraísos offshore. La renta minera perdida nos empobrece y sustenta al movimimiento mundial de la especualación financiera. Por eso, para bajarles el precio de la pólvora, nos despojan de la fabricación militar criolla y, de paso, trabajan en la indefensión del país. ¡Qué les importa la industria, si quieren hacerla pedazos! Importamos mercancía y pensamiento (o “consumismo banal”).

Informa El Destape que:

“…desde que asumió el gobierno de Mauricio Macri, Fabricaciones Militares sufrió el cierre de proyecto sobre vagones, la suspensión del convenio con INVAP para la fabricación de radares, el acuerdo con Yacimientos Carboníferos de Río Turbio y una merma en la fabricación de pólvora tanto para la actividad privada como para el Estado… En total, el ministerio de Defensa echó a 109 trabajadores de Fabricaciones Militares. La semana pasada hubo 35 despidos en la planta de Fray Luis Beltrán, donde a los propios trabajadores les hicieron leer el acta con el nombre de los despedidos. En la sede central, 15 fueron los echados, mientras que la anterior hubo 30 en la Fábrica de Villa María y 29 en Río Tercero.”

Para qué queremos fuerzas armadas latinoamericanas, si nos “cuida” la Cuarta Flota yanqui y la Royal Navy de los piratas británicos, que controlan el Atlántico Sur. ¿Para qué submarinos que vigilen nuestras aguas, si vamos a firmar el convenio de libre comercio con la Unión Europea, abandonar la Unasur y ligarnos a la Alianza yanqui del Pacífico? La soberanía, territorial, económica y cultural, es un costo y una amenaza para la “libre” circulación del capital financiero que domina el globo y ha puesto gobiernos adictos en Argentino, Brasil, Paraguay, Chile, Colombia, etc. Sólo resiste la Revolución Cubana, la Bolivariana y gobierno popular de Evo Morales.

Sin embargo, la movilización democrática del pueblo argentino (protesta en el Congreso y cacerolazo de las clases medias en la noche del 18 de diciembre de 2017) son los golpes con que el sepulturero de la historia llama a la puerta del macrismo cosmopolita, ahíto de renta expropiada a las clases productivas de la Nación, enfermo de especulación, ahogado en un frenesí de deuda y tapado hasta la cabeza en una espiral de violencia oficial contra el pueblo para sostener con el ajuste con la represión y la idiotización mediática de los monopolios propagandístas del ídolo dinero que bancan el régimen ceocrático.

En Azul, el alma de la magna protesta popular son los trabajadores de Fabricaciones Militares por medio de sus delegados, surgidos de la asamblea. Exigen que la fábrica siga abierta y “…exigirán la oportunidad de demostrar que con los elementos necesarios, la planta puede lograr producción plena.” Esto prueba que la liberación nacional y social sólo será obra del pueblo mismo, seguramente encabezados por los más lúcidos sectores de la vida social: los trabajadores organizados, como parte de un vasto movimiento nacional. La soberanía en las sacrificadas manos de los obreros: es un símbolo que reluce en la plenitud de su realidad. Pero no están sólos: miles y miles de ciudadanos del pueblo de Azul (y millones de corazones en toda la Argentina) salen a las calles en su defensa. Al luchar por el puesto de trabajo, lucha por la no expropiación de nuestra capacidad de producción autónoma. Por el trabajo, el salario y la industria nacional. Por la Nación agredida desde adentro siguiendo órdenes de afuera.

En Azul, en octubre ganó Macri. Hoy, el Concejo Deliberante declara la emergencia social y laboral. Ahora, la democracia viviente bajo las formas ígneas de la movilización popular hizo sonar su voz, y en ella, un llamamiento general para la lucha por la autorrealización nacional que supone, en primer término, el avance democrático contra el régimen inhumano de los grandes monopolios y los especuladores que hierven de odio de clase bajo los globos amarillos que explotan uno a uno, mientras sus sucios pies de barro y sangre se hunden trémulos al sacudirse y desprenderse poco a poco la base social que hizo posible la inverosímil circunstancia histórica de un gobierno que aplica el plan de las botas, pero con los votos.

Azul es la Plaza Congreso del interior bonaerense que quiebra la unanimidad macrista. 2018 empieza con la respuesta popular al ajuste. Cada día que pase, será mayor. Ellos estarán más solos y nosotros más cerca. Estemos preparados./


Fuentes

Bing Bang News

Noticias de Azul

El Destape

Resultados Electorales 2017 (www.resultados.gob.ar)

RAMOS, Jorge Abelardo, La era del peronismo, Revolución y Contrarrevolución en la Argentina, H. Congreso Nacional, 2006.

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Dr. Gabriel Delgado
Abogado y profesor.
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