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Bolsonaro, el Mercosur y la desintegración latinoamericana

Luego de la elección de Bolsonaro una pregunta se abre: ¿Cómo afectará el nuevo gobierno a la Argentina y la región?

Las primeras respuestas llegaron en palabras de su próximo ministro de Hacienda, Paulo Guedes:  “El Mercosur es muy restrictivo (…) Brasil quedó prisionero de alianzas ideológicas. Y eso es malo para la economía. El Mercosur no es prioridad. Argentina no es prioridad. Para nosotros, la prioridad es comerciar con todo el mundo.

A los pocos días ha tenido que bajar el tono de sus declaraciones: “Pido disculpas, fueron palabras en la noche de la elección y uno no sabe qué responder. Yo no quise en ningún momento desmerecer a Argentina o al Mercosur.”

Analicemos el suceso, el ministro encarna una parte fundamental de la alianza de clases que detentarán el poder durante el gobierno de Bolsonaro. Entre grandes terratenientes, exportadores y monopolios, Guades es un fiel representante local de las finanzas internacionales. No sólo por ser formado como un “Chicago Boy” bajo las enseñanzas de Friedman (las cuales divulgó en la Universidad de Chile durante la dictadura) o ser un predicador ferviente del liberalismo más brutal. El futuro ministro, es parte de la tropa adicta a los especuladores financieros.

Paulo Guades fue uno de los fundadores del banco BTG Pactual, entidad financiera cuyo dueño es el banco suizo UBS. Por medio de ellos se fugan millones hacia paraísos fiscales y se asegura la transferencia de la riqueza brasilera hacia el exterior. No casualmente estos bancos se encuentran implicados (entre otros escándalos) en el “Lava Jato” y los “Panamá Papers” respectivamente. Si profundizamos el análisis, los dueños de UBS son los mayores fondos financieros del mundo: Credit Suisse, Vanguard, Blackrock, Golman Sachs y otros. El capital financiero internacional sin dudas será parte del gobierno.

Las intenciones del  ministro son coherentes con su origen y formación: apertura comercial indiscriminada, ajuste presupuestario, privatización de las jubilaciones y empresas estatales. La renta brasilera que se transfiere al exterior por medio de la gran banca, será mayor y su pueblo continuará sufriendo.

Ahora bien ¿Cómo actuará el nuevo gobierno hacia afuera para complementar esta política? Usando todos los medios posibles para la desintegración, indispensable para debilitar la defensa contra el saqueo nacional. De esta manera, el rechazo al Mercosur o “distanciamiento” con Argentina, no responde precisamente a un proteccionismo industrial nacional.

La economía del Brasil se abrirá a las importaciones y será puesta al servicio de los sectores económicos más concentrados, asociados siempre al capital financiero y la extranjería, especialmente a los EEUU. En palabras de Bolsonaro: “Ustedes son nuestros patrones”. Los únicos exceptuados de la ola de importaciones, serían los negocios manufactureros propiedad de la oligarquía brasilera. Los que también participan en el gobierno de Bolsonaro, pero con mucho menos poder que el sector financiero.

No resulta casualidad que el próximo gobierno apunte a restingir las inversiones chinas, pero manteniendo las exportaciones. El comercio brasileño con EEUU y China en conjunto, es cuatro veces mayor al intercambio que tiene con Argentina.

Pero no crea el lector que la cuestión se acaba en el simple comercio. Los organismos supraestatales que ligan a los países latinoamericanos son muestra del proceso de integración para la Nación Latinoamericana. No podemos olvidar que luego del Mercosur, se creó el Parlasur y se fueron incorporando una serie de herramientas que apuntaban al desarrollo endógeno y conjunto de los Estados con vistas a algo mayor. Junto a los procesos de avance en la integración vimos nacer a la Celac y en tiempos de retroceso los adalides del interés imperialista (tipos como Moreno o Macri) atacan a la Unasur desde adentro.

También resulta decisivo el carácter que tomen y los intereses que protejan. Distinto fue el papel del Mercosur hace unos años, cuando se utilizó como medio para unir los mercados internos de los distintos estados o incorporar a Venezuela.

Como Bolsonaro y su gabinete apuntan su política hacia los EEUU , el Mercosur les resultaría incómodo. Alinearse con la Alianza Pacífico se ajusta mejor a sus planes o multiplicar los tratados de libre comercio.

La nueva política internacional de Brasil impactará decisivamente en Latinoamérica, pero aún no podemos ver hasta donde llegará. Podrían salir lentamente del Mercosur e incorporarse de pleno a la Alianza Pacífico. Tal vez sigan a Colombia y se unan a la OTAN. O los brasileros podrían estallar y hacer su 17 de octubre con Lula. En estos días nunca se sabe qué puede suceder en el futuro.

 

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