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Bono de fin de año: ¿paliativo o puro humo?

Foto: Macri junto al ministro Dante Sica y el secretario Jorge Triaca. Ámbito.

En la última reunión del gobierno con la CGT, acaban de acordar el pago de un bono compensatorio para los trabajadores del sector privado a cargo de los empleadores.

Según el macrismo, la medida esta motivada por la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores. La cual en realidad es responsabilidad del gobierno, dada por la inflación galopante y las paritarias insuficientes. En realidad, la medida responde a una nueva maniobra del gobierno para intentar frenar el creciente descontento social. Si les interesara el salario de los trabajadores bien podrían combatir la inflación, partiendo los monopolios o fomentando la inversión con crédito barato. También podrían intentar renunciar, pero es otra discusión.

Mientras ha fracasado exitosamanete la respuesta liberal contra la inflación, como cortar la emisión monetaria (el BCRA ya no emite pesos) y el recorte del gasto público (ajuste y tarifazos), la combinación de recesión e inflación ha multiplicado el conflicto en toda la sociedad.

Las crisis en diciembre tienen algunas explicaciones, una de ellas es que mientras se acerca el fin de año, también se profundizan las diferencias sociales y económicas.

Por un lado los sectores más acaudalados comienzan a cobrar su abultadas ganancias anuales, algunas producto de la pura especulación, otros con reparto dividendos entre accionistas o el cobro de una cosecha acopiada en silo bolsa.

Mientras tanto, los sectores más perjudicados ya ven en estos meses las mayores pérdidas en su escaso ingreso. La pequeña empresa se dirime entre pagar las facturas, los sueldos o cerrar. Para los trabajadores, las paritarias ya quedaron muy atrás y el poder de compra de un salario mínimo se licuó completamente. Para colmo, al acercarse las fiestas, crece la inflación sobre los alimentos y productos de consumo masivo en general.

De esta manera en nuestro país, al mismo tiempo que un puñado prepara sus vacaciones en destinos exóticos y alojamientos fastuosos, varios no logran cerrar el balance y muchos no llegan a silenciar sus estómagos. Las necesidades y el odio acumulado de una crisis imparable, tienden a detonar en un estallido social.

Para retrasarlo lo más posible, el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, se reunió con asesores legales de la CGT y algunas cámaras empresarias, entre ellas la Unión Industrial Argentina (UIA), la Cámara de la Construcción (Camarco), las entidades de Comercio CAC y la CAME y la Cámara de la Alimentación (Copal). Sin embargo el bono compensatorio, tiene hasta ahora más pinta de humo que de paliativo.

Primero por el carácter restrictivo, deja afuera a empleados públicos (casi cuatro millones según el CIPPEC) y tampoco le da siquiera un proporcional a las personas que reciben jubilaciones, pensiones o prestaciones sociales (más de 15 millones). Ni hablar de los  4,7 millones de argentinos que cobran en negro.

Segundo, en el contexto económico actual no cualquier empresa podrá pagar ese bono, sectores como la industria tienen su mayor caída de los últimos nueve años. Es por ello que ya se multiplican las quejas y reparos de distintas expresiones.

Según publica Ámbito, uno de los vicepresidentes de la UIA, Daniel Funes de Rioja, aseguró que más del 60% de las empresas no podrán pagar un bono de fin de año y que para hacerlo necesitan financiamiento. Por otro lado desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) expresaron que “no todos los sectores pueden afrontar un bono de $ 5.000. (…) CAME sostiene que los primeros interesados en instrumentar herramientas que fomenten al consumo somos nosotros, pero en la reunión de ayer nuestra postura fue que no todos los sectores pueden afrontar un bono de 5 mil pesos. Para los pequeños y medianos comercios es inalcanzable.”

¿Cuántas empresas cree el lector que estarán dispuestas a endeudarse para pagar el bono? Y una apreciación antes de continuar, la tasa de interés que cobra el Banco Nación  por un préstamo, hoy supera el 80% ANUAL. Entonces el gobierno hace que las Pymes opten entre a la ilegalidad o el endeudamiento permanente, como antesala de la quiebra.

Tercero, poco se puede confiar en los resultados que tendrá la medida o siquiera sea acatada plenamente. Como antecedente, recordemos que casi nadie cobró el bono de $2.000 anunciado por el gobierno el año pasado. Aún si ahora lo financiara el Estado con sus recursos (vale decir los ponen los argentinos con sus impuestos), el macrismo  simplemente compensará con mayor ajuste o endeudamiento.

Hasta el momento, la CGT ha suspendido el paro para continuar con las negociaciones.Un sector dentro de ella se expresa en voz de Roberto Fernández (Colectiveros): “Si queremos paz social y que el Gobierno termine su mandato tenemos que tener diálogo”. Otro sector interno intenta avanzar en las negociaciones para garantizar el cumplimiento del acuerdo.

Otros gremios (como Camioneros o Educación) junto a las dos CTA y los movimientos sociales llaman al paro general, enfrentándose a las políticas de ajuste. En el caso particular, consideran que que la suma (suponiendo que se cumpla) sería aún insuficiente frente al retroceso de los salarios.

Finalmente gobierno apunta a redituar lo máximo posible del anuncio, en medio una crisis que el mismo provocó y cuya respuesta tampoco va a pagar.

 

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