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Golpe judicial en Brasil o el derecho de las bestias

El pronunciamiento judicial contra Lula y la orden de detención contra su persona, constituyen una clara proscripción política del candidato popular. Los argentinos sabemos mucho de proscripciones: los dos grandes movimientos nacionales del siglo XX, el yrigoyenismo y el peronismo, fueron proscriptos y sus jefes fueron perseguidos despiadadamente, siendo encarcelado Yrigoyen y exiliado Perón.

No hay ninguna casualidad en el hecho de que la CGT argentina repudia la persecución contra el lider sindical y político brasileño. Un profundo sentido histórico comunica la realidad actual de todos los países de la América del Sur: tenemos problemas comunes, enemigos comunes, así como un destino común que sólo podremos lograr mediante la integración continental y la defensa irrestricta de la causa del pueblo de la Nación latinoamericana.

Ahora, en Brasil se repite la historia de la proscripción contra el movimiento nacional. Si durante el siglo XX, se daban golpes “civico-militares”, el siglo XXI contempla los golpes “cívicos” (aunque con amenazas latentes de intervención militar).

Es el caso del hermano país. Tras un proceso judicial plagado de irregularidades y manchado con una grave carga de parcialidad en contra del ex presidente brasileño Luiz Inàcio “Lula” Da Silva, el Superior Tribunal rechazó un hábeas corpus presentado por su defensa con el propósito de evitar la orden de detención emitida por el sospechoso juez Moro, tras condenar a Lula en un juicio cuestionado por asociaciones locales e internacionales de juristas.

Ayer jueves 5 las veloces manos del juez Moro redactaron la orden de detención para el ex mandatario. Curiosamente, alguna extraña parálisis ataca al probo magistrado cada vez que se trata de investigar la escandalosa delincuencia del golpista Temer y sus ministros y legisladores, quienes coimean y roban descaradamente y con total impunidad, pese a las pruebas filmadas, testimoniales y de toda clase que son de público conocimiento.

Tampoco hay pronunciamiento de los honestísimos magistrados ni del presidente Temer contra el Jefe del Ejército, quien amenazó a los jueces del superior tribunal con un golpe de Estado clásico, es decir, que las Fuerzas Armadas se movilizarían en caso de que Lula siga libre.

La realidad es que en Brasil hay un gobierno ilegítimo, surgido del «golpe parlamentario» que destituyó a la presidente constitucional Dilma Rousseff; y ahora tiene lugar un «golpe judicial» preventivo, para evitar que el sindicalista metalúrgico Lula da Silva gane las próximas elecciones, como indican todas las encuestas.

Sin embargo, el hombre que sacó en sus dos presidencias a millones y millones de compatriotas brasileños de la pobreza, y que luchó denodadamente por la integración posible de la América Morena, hoy es tratado como un delincuente y un corrupto; la rosca mediática lo crucificó a través de la calumnia infame, y ahora la “sentencia” de las clases pudientes es ejecutada al pie de la letra por jueces venales, inmorales y dependientes del poder financiero, mediático y monopólico que ejerce un dominio cruel sobre la desventurada patria de Getulio Vargas.

En estos momentos, el líder del pueblo brasileño y gran latinoamericano, Lula, permanece en la sede del sindicato metalúrgico, rodeado de trabajadores, campesinos sin tierra, movimientos sociales y recibiendo el amoroso abrazo del miles y miles de brasileños que se han movilizado pacífica y democráticamente para acompañar a Lula en estas horas de infamia y violencia antinacional, antipopular y antilatinoamericana.

Desde Mendoza, Argentina, el MOVIMIENTO DE INTEGRACIÓN NACIONAL proclama su total y completo respaldo al compañero LULA DA SILVA ante la persecución criminal de la rosca dominante brasileña, que es similar a la del gobierno macrista. Declaramos que estamos con Lula, así como con todos los patriotas latinoamericanos que viven y luchan por la independencia cultural y económica, la soberanía popular, la democracia y la justicia social, y la integración de la América Morena. Y sostenemos que, aunque las bestias disfracen su violencia como “derecho”, y la decoren con tribunales adictos y jueces venales, siempre será violencia y, como decía el general Perón, la “fuerza es el derecho de las bestias”. Por lo tanto, mientrás más ataquen al pueblo y sus legítimos líderes, mayor será el escarmiento que recibirán./

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