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Campaña de reciclaje de botellas: “Por una Federación contra la cultura del descarte”

Hoy en día, la defensa del medio ambiente significa salvar una ballena o un búho, mientras que hay grandes empresas o industrias que hacen uso y abuso de los recursos naturales del planeta, explotando constantemente y sin descanso la naturaleza. Esa a la que pertenece el ser humano.

Pero claro, la sociedad actual se rige por la “cultura del descarte”, la cual es impulsada por la lógica de la renta que deja de lado todo intento de moderar el consumo, maximizar la eficiencia del aprovechamiento, reutilizar y reciclar; en cambio deja de lado las posibles consecuencias sociales y económicas que afectan a las generaciones presentes y futuras.

Ya lo decía un inteligente al escribir que: “Muchos de aquellos que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas, tratando sólo de reducir algunos impactos negativos del cambio climático. Pero muchos síntomas indican que esos efectos podrán ser cada vez peores si continuamos con los actuales modelos de producción y de consumo”.

Reconocer esto, nos permite entender que el origen de la destrucción del medio ambiente no reside en los actos individuales de cada ser humano y que tampoco se van a solucionar de a uno. Es necesaria una política que apunte hacia el desarrollo de la tecnología y la ciencia para poder mejorar el nivel de vida de los pueblos en fraternidad con el medio ambiente. ¿Y qué mejor lugar para empezar que la Universidad? La mayor usina de conocimiento en ciencia, técnica e investigación, que ha demostrado que cuando ésta se usa al servicio del pueblo argentino y el desarrollo sustentable grandes e innovadoras ideas aparecen.

Un perfecto ejemplo es la idea, proyecto y patentamiento que realizó el CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) de crear ladrillos de plástico, lo que permite reutilizar un material que tarda más de 500 años en degradarse. Un proyecto de tal magnitud podría cambiar el concepto de construcción tradicional que rige en la actualidad por una forma más barata y ecológica.

Por eso, creemos que la Federación Universitaria de Cuyo debe darse la tarea de promover en el estudiantado la conciencia sobre esta situación y exigirle al Rectorado, como parte del Estado, que contribuya al desarrollo de nuevas tecnologías, investigaciones o proyectos para cuidar la casa común.

Mientras tanto invitamos a todos aquellos que quieran defender nuestra tierra, agua y aire a dejar los envases de botellas plásticas en los canastos de Agrupación Universitaria Nacional.

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