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Caputo, el hombre de los bancos que Cornejo pasea por Mendoza

Mientras Macri ajusta sobre el presupuesto universitario, los salarios de los trabajadores argentinos, promueve los tarifazos y la devaluación para favorecer a los monopolios de la soja (esto es un tanto relativo) y los bancos, Cornejo limpiándose la baba por tanto éxito de los bancos, pasea por Mendoza a Caputo, referencia máxima del sistema financiero y la política macrista de expoliación y saqueo.

El Presidente del Banco Central, Luis Caputo, por expresas instrucciones de sus mandantes, los bancos, ha llevado la tasa de interés para la bicicleta financiera a un 60%, la cual se ha transformado en la tasa de referencia de toda actividad en nuestro país. Lo sabrá el lector que probablemente haya solicitado un préstamo para pagar las tarifas.

Lo propio pasa con el empresariado local y del resto del país. Si pretenden líneas de crédito para financiar proyectos productivos, las tasas de interés las termina fijando el negocio de las LEBAC’s, tal como lo han manifestado empresarios mendocinos.

Caputo señaló que la tasa de 60% es de corto plazo, “de crisis o de tormenta”, y que se trata de un arma con la que el gobierno nacional cuenta para enfrentar esta coyuntura. El libreto se sigue a rajatabla. “Tormenta” pareciera explicarlo todo y al mismo tiempo no decir nada.

En promedio, durante lo que va del gobierno de Macri, se han transferido por mecanismos legales (no es fuga), 1600 millones de dólares mensuales hacia el exterior, dólares que el país no produce. Esas transferencias se han dado en el marco de las “corridas cambiarias” financiadas por el Banco Central que conduce Caputo. Esos dólares eran los que “el mundo” le prestó a nuestro país, y recientemente el proveniente del préstamo stand by del FMI.

Esto se agrava con los dólares que la Argentina paga en concepto de importaciones. Con Macri en el gobierno, el déficit comercial es récord en la historia de nuestro país. Ese déficit significa que importamos más de lo que exportamos, y esa diferencia implica dólares que salen de las arcas del Estado argentino.

Para afrontar tal situación, que claramente beneficia a sectores concentrados, monopólicos y oligopólicos del país, se requiere de ajuste. La subejecución del presupuesto, los tarifazos, el congelamiento de los salarios frente a la inflación, son los mecanismos que garantizan que los costos del festín financiero los asuma el pueblo argentino, el cual es muy difícil que pueda cruzarse con un dólar americano (ronda los $40).

Ahora, Dujovne está en EEUU negociando con Lagarde y el mismísimo Tesoro norteamericano, el adelantamiento de las partidas del préstamo stand by. Solicitan más dólares para frenar la “tormenta”. Pero resulta que de esa tormenta, los únicos privilegiados son los bancos, mientras las penas son de nosotros.

Cornejo, que sabe de todo esto y es un alumno ejemplar del endeudamiento (ha triplicado la deuda provincial desde que asumió), defiende públicamente la política económica de Macri y se muestra junto a Caputo, dando un espaldarazo a un gobierno que solo está resistiendo para no caer. El gobernador mendocino quiere ser presidente. O vice. No importa. Está de acuerdo con este modelo de ajuste y lo va a defender a cualquier costo. Cornejo es Macri.

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