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La catástrofe como negocio

“Achicar el Estado es agrandar nuestras ganancias”, podría ser el lema de Cambiemos. Los éxitos de la política económica se basan particularmente, en lo efectiva que ha sido la fenomenal transferencia de renta desde el mercado interno hacia los sectores financieros en primer lugar y en segundo hacia las grandes comercializadoras y monopolios de la producción.

Frente a la situación económica, apuntan al déficit presupuestario y la inflación como los principales enemigos. Luego todos los ajustes impuestos y por venir, se justifican en la necesidad de “cerrar las cuentas”. Ante esto una primera observación, el gobierno prefiere el ajuste sobre salarios y la reducción en salud o educación, antes de aumentar el financiamiento. Luego, progresivamente elimina los tributos que caen sobre sectores más acaudalados (eliminación de retenciones) o abre paso a negociados privados en sectores como el juego (eliminación de la lotería nacional).

A todo esto, la reducción del déficit anunciada por el gobierno es una mentira, la cifra del 3,9% del PBI actual no tiene en cuenta por ejemplo, el aumento de los intereses del pago de la deuda. Gracias a las ganancias otorgadas al sector financiero, han llevado al déficit total cerca del 8% del PBI en 2016 (una cifra que no se veía desde la hiperinflación de Alfonsín) y algunos estiman que superó a 9% en 2017, si se incluyen los déficit provinciales o el déficit en cuenta corriente. Si se anuncia como un éxito económico, es para ocultar las escandalosas sumas que van a unos pocos, a costa de los argentinos.

“Achicar el Estado es agrandar nuestras ganancias”, podría ser el lema de Cambiemos.

Respecto a la inflación se llegó a un récord en 2016, superando el 40% anual, la mayor desde el año 2002 y según algunas informes, en realidad sólo es superada por la hiperinflación. Frente a esto el gobierno proponía llegar a un 15% en 2017 y los cálculos más conservadores terminaron marcando un 25% anual. Esto se logró a base de reducir la demanda, especialmente el consumo popular bajando el poder adquisitivo.

Para tomar un ejemplo, en Córdoba para 2017, la canasta total (alimento, bienes y servicios necesarios para una familia) representa el 170,6% por ciento del Salario Mínimo Vital y Móvil de 2016. Se hace más cara en 2017, llegando al 172,6% de este salario. En el mismo sentido, el poder adquisitivo del SMVyM a nivel nacional perdió un 29% de poder de compra en 2017.

A mediados del año pasado una consultora publicaba en Clarín: “Los volúmenes del consumo masivo de alimentos y bebidas se asemejan a los de 2010 (…) los de bienes durables como autos y motos, se dirigen, en 2018/2019, hacia sus récords del año 2013”. Sumado a esto continua la caída de la producción y aumento de la importación.

El crecimiento que celebra Macri, responde a las cifras otorgadas por el FMI y el BM sobre la caída del 2016 (-2,3%) y el supuesto crecimiento del 2017 (2,8%). Sostenidas por las ganancias de financieras, constructoras y especuladores.

Los bancos aumentando sus ganancias cerca de un 30% anual y algunos, como el Grupo Galicia, que aumentaron su rentabilidad un 60% el cuarto trimestre de 2017. Los mismos que siguen subiendo las comisiones y les ofrecen un suba del 9% a los trabajadores bancarios. ¿El resto dónde está? El ministro Cabrera, hombre del HSBC y de papeles quemar, seguramente sabe.

Las constructoras amigas de Cambiemos se encuentran haciendo millonarios negocios con maquillaje urbano, UVAs y repavimentación. Más de 600.000 toneladas de asfalto, mientras el norte del país es castigado por inundaciones. Caputto, el dueño de constructora e amigo íntimo de Macri puede tener una respuesta interesante sobre el asunto.

No nos olvidemos de los especuladores como los grandes supermercados. En el mes de junio pasado cayeron las ventas de los hipermercados entre el 5 y 8% interanual en unidades. Pero la facturación bruta en pesos creció un 20%. Los mismos que piden por la reforma laboral y tributaria, alegando que el alto costo de los alimentos es culpa de los salarios que pagan y los impuestos distorsivos.

Habría que avisarles que el IVA pagado sobre el pollo y el cerdo ahora bajó a la mitad y tal como ellos lo pidieron, lo decretó Cambiemos. Vemos así, un adelanto de lo que se viene con la reforma tributaria, el precio de estos alimentos no bajó ni un centavo. Los dueños de La Anónima (familiares del Jefe de Gabinete), seguramente podrán dar explicaciones.

Con todo lo anterior, podemos decir que el plan económico del gobierno es un éxitopara sus amigos. El Estado recauda menos entre las clases con mayores ganancias y ajusta cada vez más a los trabajadores, al tiempo que los especuladores aumentan sus ingresos que los argentinos pagaremos con un peor sueldo. Mientras queden trabajadores por despedir y deuda que tomar, la catástrofe de la economía argentina es un gran negocio./

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