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Chávez y el retorno a la libertad

Hace tres años, Revista Integración Nacional publicaba esta columna de opinión redactada por el Lic. Gastón Navarro, Director de nuestra publicación. El propósito era explicar los alcances de la conquista democrática y nacional latinoamericana que significa el “chavismo” como movimiento político. Hoy, el gobierno democrático y popular de Nicolás Maduro, continuador histórico del Comandante, por designio de éste, y ratificado por el pueblo en las urnas, sufre una ola de ataques dirigidos desde los medios monopólicos de prensa, controlados por el capital foráneo, el resto de la rosca oligárquica venezolana y dirigido desde la Embajada norteamericana.

El objetivo de los enemigos de Venezuela es, aparte de apoderarse del petróleo, derribar una experiencia de gobierno nacional democrática que está a punto de cumplir dos décadas en el poder estatal y en las calles, a partir de la elección de Chávez como Presidente en 1998. Indudablemente, una hipotética caída de Maduro, además de poner en manos de las empresas extranjeras y de los sectores concentrados venezolanos las reservas hidrocarburíferas, cambiaría la relación de fuerzas a nivel continental, deteniendo la “hora de los pueblos” suramericana con consecuencias imprevisibles en un mundo que marcha hacia la guerra provocada por la senilidad del sistema imperialista angloeuropeo.

En cambio, el éxito de Maduro y la Revolución Bolivariana equivale al respaldo de los movimientos nacionales en el gobierno de Ecuador y Bolivia, y añade nuevos bríos al progreso de la democracia en la Argentina y Brasil, que luchan en las calles contra el ajuste y la represión contra los trabajadores perpetrados por las dictaduras financieras de Macri y Temer, camufladas con la parafernalia republicana, pero penetradas hasta la médula por CEOs de empresas y agentes de la CIA que imponen al Estado el caracter de instrumento político, económico cultural y armado de los intereses del capital extranjero y sus agentes locales de la rosca mediática agro exportadora golpista. La reflexión sobre la experiencia del Comandante Chávez, su movimiento y su lucha por la independencia, la democracia, la integración latinoamericana y una sociedad más justa iluminan el camino. (RIN)


“Los venezolanos inauguramos tres experiencias históricas trascendentes. El 19 de abril de 1810, la Independencia latinoamericana. El 27 de febrero de 1989, la primera rebelión masiva contra el Fondo Monetario Internacional. En la semana más larga de la década, la que concluyó el 13 de abril de 2002, padecimos y vencimos el primer golpe mediático.”  

Luis Britto García.

Durante el siglo XX los conocidos genocidas golpes cívico militares que respondían a intereses del imperialismo, fueron los encargados de las políticas que comenzaron una mayor concentración y extranjerización económica. De la mano de la colonización cultural, la privatización y dependencia, decantando en una profunda crisis política y sindical. Proclamando la tecnocracia y el apoliticismo como nuevas verdades. Marchando con la modificación de las legislaciones e instalando el exacerbado individualismo.

Éstos son algunos de los cuantiosos puntos de retroceso en el pueblo latinoamericano. Con consecuencias profundas en este nuevo milenio. Pero hoy se llevan adelante nuevas técnicas de golpes. 

La novedad teórica se inauguraba el 11 de abril de 2002 en Venezuela. El culpable: Chávez. La razón: allanar el camino y volver a quitarle, no solo a Venezuela sino al resto de la región, su soberanía. Al imperialismo le incomoda cualquier ensayo de economía nacional.

“Tú tienes una gran parte del Ejército. ¡No dimitas! ¡No renuncies!” le decía Fidel Castro a Chávez, cuando supo que los sectores que llevaban varios meses desgastando y preparando el golpe ya estaban a punto de robarle al pueblo venezolano su soberanía.

Hace tiempo los medios de comunicación han confiscado a la política y se han adjudicado la potestad de designar o destituir a los líderes de la oposición, dictarles estrategias y programas. Conocida es la cantidad de información, documentación, videos y audios que revelan como se gestó el golpe.

El libro “Dictadura mediática en Venezuela” de Luis Britto García, es una interesante investigación que demuestra los días de preparación del golpe, y como los medios fueron anticipando y relatando hechos que iban a acontecer horas más tarde.


Recordemos que Chávez fue arrestado por un sector del Ejército golpista, luego de que los medios difundieran y mintieran categóricamente sobre una situación de inestabilidad profunda. La cual ya tenían guionada, cual si fuese una de las tantas telenovelas que pasan a diario. Víctimas, tiroteo, provocaciones en Miraflores. <<El presidente dimitió>>, era la noticia que repetían incasablemente los medios de la rosca oligárquica.

El objetivo era desmoralizar al pueblo y a la mayoría del Ejército, que mantenía su lealtad. En pos de dejar el camino libre para el futuro presidente, el cual sería puesto por los interesados de adueñarse del petróleo y mantener el atraso venezolano.

Cuenta Fidel en “Biografía a dos voces”, que Chávez tenía tres soluciones: atrincherarse en Miraflores y resistir hasta la muerte; hacer un llamado al pueblo, a la insurrección y desencadenar una guerra civil; o rendirse, sin renunciar, ni dimitir. Hizo la tercera y agrega, “eso lo enseña la Historia, todo dirigente popular derrocado en esas circunstancias, si no lo matan, el pueblo lo reclama y más tarde o más temprano, regresa al poder”.

Y así fue. Pero por unas horas, disfrazándose de Presidente, Carmona “el Breve” derogó la Constitución de 1999, disolvió los demás poderes públicos, el Tribunal Supremo de Justicia, la Fiscalía General de la República, la Defensoría del Pueblo, el Consejo Nacional Electoral, la Asamblea Nacional y la Contraloría General de la República.

Creó un consejo consultivo de 35 integrantes asesor del presidente, se facultó para remover autoridades electas en el nivel nacional, estatal y municipal y puso fin al convenio de cooperación con Cuba. El tan autoritario como efímero gobierno de facto fue reconocido sólo por dos gobiernos: el español de José María Aznar y el estadounidense de George Bush.


Volvió Chávez

 Sólo le habían permitido hacer un llamado: se comunicó con María Gabriela, su hija, le dijo que había sido arrestado. La misma llamó a Fidel Castro y el gobierno cubano decide apoyar la democracia venezolana: difunden esta noticia en Mesa Redonda, un programa de televisión cubana y luego repercute en la televisión mundial. La novedad corre como reguero de pólvora.

 Luego de un intento de fusilamiento (por negarse a renunciar), Chávez es aclamado por el pueblo y en la madrugada del 14 de abril es rescatado por el sector militar bolivariano.

 Pero la tarea de los dueños de la información no terminó ahí, hasta el día de hoy y seguramente mañana, seguirán siendo parte fundamental de los “Golpes Suaves”. Que se están dando en el mundo por parte del imperialismo con sede en Washington.

 Puede verse que la crisis se sigue profundizando y no sólo se expresa en los mercados financieros mundiales, sino también en sus usinas de pensamiento y repetidoras locales. Como son los tradicionales medios de comunicación que dominan y concentran la información: llámese Venezolana de Televisión en Venezuela, O´Globo en Brasil o Clarín en la Argentina; su función y libreto es el mismo. Hoy, sus verdades están puestas en tela de juicio por amplios sectores de la sociedad.

 Sin embargo siguen siendo muy útiles a la hora de desestabilizar a los gobiernos nacionales que se atreven a recuperar sus recursos naturales, generar su propia tecnología, democratizar los medios de comunicación o recuperar su soberanía energética. En síntesis, a reconquistar las fronteras nacionales. El centro de la disputa radica en que la propiedad y los negocios del imperialismo, pasen al patrimonio del pueblo y la Nación.

 Por esto, hoy como ayer, desde la derecha a la izquierda, sectores partidocráticos, sindicales, universitarios, periodistas, fundaciones, medios de comunicación, ONG´s  y otras instituciones buscan el poder del Estado en cualquier país de América Latina. Con el fin de ponerlo a disposición de una minoría oligárquica, en desmedro de las inmensas mayorías populares.

 Pero el fracaso del golpe de abril de 2002 fue la salvación del proceso de reunificación nacional suramericana. Que fue tomando forma y desembocó en la UNASUR, la ampliación del Mercosur, el ALBA, el fortalecimiento de la CELAC y la muerte del ALCA.

Sin embargo, si los gobiernos y los pueblos no recuperan la movilización política con conciencia nacional latinoamericana, la integración corre peligro. Pero nada es imposible a los pueblos que deciden ser libres.

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Lic. Gastón Navarro
Director de Revista Integración Nacional. Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública (UNCuyo). Diplomado en Historia Argentina en Latinoamérica. Diplomado en Geopolítica y Defensa Latinoamericanas.
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