Home   /   Economia  /   ¿Cómo se aprueba un presupuesto a la medida del Fondo Monetario internacional?
¿Cómo se aprueba un presupuesto a la medida del Fondo Monetario internacional?

 

Con nuevos desembolsos por parte del FMI en el horizonte, el gobierno está obligado a que se apruebe el presupuesto 2019. Para que ocurra lo primero, tiene que ocurrir antes lo segundo, de ahí se destilan las últimas acciones del gobierno. Las exigencias del Fondo son duras y el macrismo está dispuesto a cualquier cosa para que se apruebe el presupuesto sin provocarles un descontento a sus amos del sector financiero.

La forma sutil de Cambiemos de bajar el descontento social sin modificar la pobreza estructural a la que lleva al país es dando un bono de fin de año para los beneficiarios de planes sociales. Frente a las frecuentes y masivas manifestaciones en contra del gobierno que copan las calles de todo el país, Macri propone darle una bicoca al pueblo para que este no se le subleve. La inflación reconocida por el gobierno es de 42%, lo que no va de la mano con los aumentos que el mismo gobierno ha dado en paritarias (o por decreto) que llegan con suerte al 25%. Las mayorías hambreadas piden por la emergencia alimentaria y por mayores salarios, pero lo que adjunta Macri al presupuesto 2019 es simplemente un paliativo para que el malestar social se sienta menos.

Pero esto no es todo, Macri redobla la apuesta dándole $4.125 millones a las provincias y municipios de las retenciones de la soja. Todo en pos de traerlos para la casa. Luego de eliminar el “fondo sojero”, Cambiemos le da a las provincias parte de las pocas retenciones a la soja para que los gobernadores se pongan de su lado. Pero ojo, esto solo es para aquellos que hayan firmado el Pacto Fiscal, léase aquellos que ya hayan acordado con Macri realizar los ajustes en sus provincias que le pide el FMI al gobierno.

Estas son las sagaces medidas para seducir a los dirigentes de las provincias de que le voten a favor el presupuesto: el gobierno garantiza unos pesos para los pobres y unas migas de las retenciones de la soja. La cínica idea del macrismo es que así los gobernadores se queden tranquilos y que los trabajadores se queden callados.

Todo esto va de la mano de la modificatoria a la Ley de Administración Financiera adjuntada en conjunto con la presentación del Presupuesto 2019. Dicha modificación procura cambiar el texto del original del artículo 65 que reza que el Poder Ejecutivo podrá realizar estas operaciones de reestructuración solo “en la medida que ello implique un mejoramiento de los montos, plazos y/o intereses de las operaciones originales”. La nueva versión impulsada por Cambiemos le permite al poder ejecutivo reestructurar la deuda pública sin necesidad de que los montos, plazos y/o intereses sean mejores, es decir, reestructurar la deuda en condiciones peores a las actuales de forma autónoma. Literalmente, el texto nuevo procura la reestructuración de deuda “atendiendo a las condiciones imperantes del mercado”. Lo prioritario es que no pierda el sector financiero y se va a atender a sus condiciones para renegociar deuda. Las condiciones del pueblo argentino (que se desendeude el país sin ajustarle) no soy prioridad, no para Macri.

Quien note un tufillo al Megacanje de De La Rúa en la modificación de la Ley de Administración Financiera no se equivoca. Esta modificación le permite al gobierno hacer lo mismo que hace 17 años: se patean los vencimientos de deuda con un aumento significativo en las tasas de interés. Se paga mañana, más caro y vaya a saber con qué recursos. Esta no es la primera similitud que tiene Macri con De La Rúa. Posiblemente también se le asemeje en su forma de dejar la presidencia.

Esto es lo más parecido al populismo que puede haber: para garantizar que el sector financiero siga ganando en la Argentina, se procura modificar una ley y aprobar un presupuesto de ajuste, y la forma de “garantizar” eso es darle un poco más de recursos a las provincias y un bono de fin de año a los pobres. Nada se hace para evitar el cierre de empresas y la subsecuente pérdida de puesto de trabajo, el aumento de precios, la pérdida de poder adquisitivo, el desmedido incremento en las tarifas, la imposibilidad de ahorro. Nada se hace porque ese es y siempre ha sido el plan del gobierno de Cambiemos: ajustar en las grandes mayorías del país para que los productores monopólicos de bienes y servicios y los bancos ganen a costillas del pueblo. El presupuesto 2019 de Macri da cuenta de ello.

Con información de Página12, La política Online y Ámbito.com

Notas Relacionadas