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CONICET: el ajuste al pensamiento autónomo

Es indispensable para el desarrollo de las fuerzas productivas de una Nación y principalmente para el bienestar de sus habitantes, que la solución a sus problemas provenga de la elaboración propia de  categorías, teorías, e innovaciones técnicas-científicas. Sirve sólo para el fracaso traer corrientes de pensamiento externas (elaboradas en Francia o EEUU por ejemplo) para dar soluciones a problemas argentinos o latinoamericanos. No es la misma realidad la de una potencia extranjera, que la de una semicolonia. No son los mismos problemas: mientras la potencia imperialista busca cómo extraer de sus “zonas de influencia” la renta a través de sus empresas multinacionales o de sus bancos que facilitan empréstitos, la semicolonia, por el contrario, necesita producir sus propios contenidos intelectuales, sus propias manufacturas y dejar de endeudarse, para poder emanciparse del país opresor.

 

Macri y su banda de CEO’s entienden perfectamente esto, solo que están del lado de los contrarios: el presupuesto 2017 marca un recorte de 32,5% al área de ciencia y tecnología, lo que implica una reducción de 300 millones de pesos (de 3.000 a 2.700) en el presupuesto del CONICET, el cual a su vez baja un 60% la cantidad de investigadores para el 2017. “Vamos a duplicar la inversión en ciencia y tecnología” decía Macri en campaña, y como en los demás casos hizo todo lo contrario. ¿Para qué desarrollar la ciencia nacional si lo podemos traer todo de afuera? Pensará alguno.

Ésta última pregunta sugiere una breve respuesta. Primero y principal por la dependencia que se genera con el fabricante externo que pone condiciones para la venta de su tecnología. No hay soberanía en la toma de decisiones. Segundo, se paga la mano de obra extranjera, porque como sabemos el capital está globalizado pero los trabajadores no. Los argentinos se quedan sin trabajo.  Tercero y sobre todo en ciencias sociales, la producción de conocimiento debe ser situada e inductiva, analizando los problemas concretos de los argentinos y, a partir de ello, elaborar las teorías científicas que permitan la compresión y posterior solución de los grandes asuntos. Es por eso que los estudiantes al leer a Foucault, Donzelot o Althusser no entendemos nada de lo que pasa en nuestro país. Las cátedras “posmodernas” o “progresistas” influidas por la Escuela de Frankfurt, no explican la situación de dominación y colonialismo vigente en pleno siglo XXI. O la concentración monopólica de los medios de comunicación al servicio de la banca extranjera – Goldman Sachs tiene acciones en Clarín por ejemplo-, eso tampoco se explica en la Universidad Argentina.

Durante el Gobierno peronista de 194555 se logró tener un avance científico-tecnológico relevante lo que le permitió a la Argentina industrializarse y llegar al pleno empleo. Luego fue desmantelada por los gobiernos subsiguientes. Veamos.

 

 Sobre el CONICET, Perón y la autonomía de pensamiento

…El Estado encomienda a las universidades la enseñanza en el grado superior, que prepare a la juventud para el cultivo de las ciencias al servicio de los fines espirituales y del engrandecimiento de la Nación y para el ejercicio de las profesiones y de las artes técnicas en función del bien de la colectividad…” Art. 37, Constitución de 1949.

El 17 de Mayo de 1951 se creaba el Consejo Nacional de Investigaciones Técnicas y Científicas (CONITYC) — antecedente directo del actual CONICET — durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón, cuya implementación estaba ligada a las necesidades del primer plan quinquenal – y de una argentina atrasada en este aspecto.

Además del CONITYC, la política científico-tecnológica del peronismo dio origen  al Instituto Balseiro y la CNEA(Comisión Nacional de Energía Atómica) que posteriormente lograron un gran desarrollo y reconocimiento mundial.  Otro caso fue el exitoso Pulqui, primer avión a reacción iberoamericano, quinto a nivel mundial, entre muchos logros en el área.

Posteriormente el CONITYC y la política de generar recursos intelectuales propios que piensen  los problemas nacionales – para darles soluciones nacionales y no importadas – fueron desmantelados por la Fusiladora en 1955luego del golpe al presidente Perón.

Es interesante comparar el pasado con el presente para analizar las similitudes en cuanto al desmantelamiento de las políticas nacionales, por parte de gobiernos oligárquicos, a los que no les interesa producir nada propio salvo productos primarios o deuda externa. El resto de las cosas las obtienen en los mercados internacionales. Macri, para no ser menos que Aramburu y Rojas, sigue la línea histórica: ajuste en ciencia y tecnología.

Recién en el  2007, como parte de una política nacional de independencia económica y soberanía política fue creado el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva por el gobierno de Cristina Fernández y, tenía como misión orientar la ciencia, la tecnología y la innovación al fortalecimiento de un nuevo modelo productivo que genere mayor inclusión social y mejore la competitividad de la economía Argentina.

Actualmente el CONICET desarrolla su actividad en cuatro grandes áreas: Ciencias Agrarias, Ingeniería y de materiales, Ciencias Biológicas y de la Salud, Ciencias Exactas y Naturales, Ciencias Sociales y Humanidades.

Macri el importado

El presidente argentino, que de tal solo posee DNI, expresa en sus conferencias de prensa y sobre todo en sus medidas que piensa como un “europeo en el exilio”. Desde la “Angustia, querido Rey que deben  haber sentido los patriotas”, pasando por su devoto credo al “libre juego de oferta y demanda”, hasta la “lluvia de inversiones” proveniente de los países “adelantados” – como si nosotros fuéramos atrasados por inferiores, y no porque dichos países nos oprimen cultural y económicamente– para que podamos “crecer y construir la Argentina que soñamos”, todo es una simple fotocopia. Teorías copiadas de las grandes universidades (léase Harvard, Chicago o París)  productoras de sentido a nivel mundial y, pegadas y distribuidas por los monopolios mediáticos y las Universidades  semicoloniales.

Como dijimos, resulta indispensable para la Nación, que es América Latina, el desarrollo una política intelectual, científica y tecnológica autóctona, tendiente a la resolución de nuestros problemas, a la unión de nuestros pueblos y, a la emancipación cultural, económica y política de aquellos que buscan someternos y extraernos hasta el último peso, a costa del hambre y la miseria de nuestros hermanos.

 

Fuentes

http://www.eldestapeweb.com/por-el-recorte-ciencia-caen-un-60-los-ingresos-al-conicet-n23313

http://www.ambito.com/864975-grave-reducen-un-60-la-cantidad-de-ingresos-a-la-carrera-de-investigador-del-conicet

http://ibc.webs.fcm.unc.edu.ar/historia/

https://es.wikipedia.org/wiki/CONICET

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