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Cornejo, el amigo macrista del contubernio del gas

El gobernador mendocino y presidente de la Unión Cívica Radical es el mejor defensor de las empresas monopólicas del gas. En un primer momento, Macri quiso “compensarlas” por la devaluación obligando a los usuarios a pagar un aumento tarifario colosal durante dos años, pese a que en 2017 el complejo gasífero tuvo una ganancia global de 29.476,4 millones de pesos.

Pero la indignación popular acorraló al debilitado gobierno amarillo. Y en ese momento, la UCR cornejista encontró la fórmula para salvar a Macri y asegurar las ganancias de los monopolios: que la compensación la pague el Estado (o sea, indirectamente el pueblo) y las mismas empresas.

El razonamiento del gobernador es el siguiente:

“…fue una sugerencia nuestra, casi exigencia, que se tuvo en cuenta, que es básicamente que el 50% lo compensen las empresas y el otro 50% el presupuesto público. Nos tomamos un tiempo para fundamentar por qué había que poner plata del presupuesto público para eso. De alguna manera poner plata de todos, de los impuestos, para solo los que tenemos gas suena un poco injusto. Pero encontramos buenas razones, entre ellas las propias retenciones a las exportaciones al gas que permiten financiar esto. Y así no se golpea aún más a la clase media.” (Los Andes, 14/10/2018, los destacados son nuestros)

En primer lugar, el presidente del radicalismo macrista “casi” le exige a Macri (o sea, al FMI) que vayan a medias empresas y Estado. Más allá de la suavidad diplomática del gobernador, tan distinta de la aspereza que demuestra habitualmente contra maestras, celadores, y trabajadores en general, cabe detenerse en la “casi” exigencia. ¿Por qué no puede exigir a secas? La realidad es que lo que queda del radicalismo no puede (ni quiere) exigir nada. Dicho de otro modo, la clase media radical es impotente ante la rosca oligárquica del PRO.

El propio Cornejo lo admite a continuación del mismo reportaje:

“…la UCR y el Pro provenimos de espacios distintos, hasta de estratos sociales distintos, por lo cual alguna incomodidad hay.”

Sin embargo, la justificación del contubernio oligárquico es: “…en Venezuela esta situación también se dio pero la oposición nunca se unió y todavía sigue Maduro.” O sea, que el éxito de Cambiemos es derrotar a los enemigos del gobierno estadounidense. Nunca aparece ni la más mínima mención al interés de los argentinos.

Pero, volviendo al tema del gas, al gobernador le parece “un poco injusto” que se pague a las empresas con el presupuesto público, o sea, la plata de todos, incluso de los habitantes que no tienen gas y utilizan garrafas. ¡Que sentido de la justicia tiene el señor Cornejo!

Sin embargo, al empleador de la Franja Morada se le prendió la lamparita y encontró “buenas razones” para cometer la injusticia de pagarle a las compañías con dinero público para compensarlas por la devaluación. La idea es financiar el pago ¡con las retenciones a las exportaciones de gas que pagan las mismas compañías! O sea, que los impuestos que pagan estas empresas entren por una ventanilla y retornen al bolsillo del monopolio por la otra.

La política es clara: que el complejo gasífero no pierda un solo peso y se apropien exclusivamente de las ganancias del tarifazo, que “compensan” largamente cualquier devaluación. De este modo, el Estado y el pueblo argentino sufren la expoliación.

Eso sí; agradecemos al gobernador su franqueza. Dice que su “casi” exigencia al gobierno de la república fue para no golpear “aun más a la clase media”. Para Cornejo, la salvajada de obligar a compensar a las grandes compañías golpea “a la clase media”; no a los trabajadores, los pobres en su mayoría y la sociedad en general.

Es la confesión más descarada del contenido de clase de la alianza macrista: sostener hasta al final al gobierno de los CEO’s con apoyo de Donald Trump y votos de la “clase media”; aunque, en rigor, se trata de sólo una mínima fracción de sectores intermedios. Incluso en la “clase media”, Cambiemos hoy es minoría.

Dicho de otra forma, Cornejo es un populista con todas las letras: pretende que una fracción del pueblo acompañe la política antipopular y antinacional de las clases elevadas que dirigen el gobierno macrista, en contra de la movilización democrática y la protesta popular impulsada por el movimiento obrero organizado y otras fuerzas sociales y políticas.

Eso explica su inocultable desprecio por la democratización de la política; por ello califica de “simbólica” la ley de paridad de género en materia electoral. En cambio, y en el mismo párrafo ratifica su devoción por los instrumentos de castigo contra los trabajadores como el “ítem aula” para obligar a trabajar a los docentes aun estando enfermos, debilitar la actividad sindical y diezmar las huelgas.

En síntesis, para el populista Cornejo el Estado debe pagar a los monopolios, a los acreedores y a todos los usureros extranjeros y socios locales, a costillas de la industria nacional, los trabajadores y la soberanía sacrificada ante el FMI. Para el pueblo, sólo queda soportar el ajuste./

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Dr. Gabriel Delgado
Abogado y profesor.
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