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De cómo sobrevivir al macrismo (guía práctica – Vol °1)

Estamos en tiempos difíciles, tiempos duros. Hay que adaptarse a las circunstancias. O ajustarse, como tanto le gusta repetir a Macri. Los sueldos no aumentan, los precios si, y usted, lector de esta revista, se preguntará ¿qué se puede hacer? Tranquilo, que Mauri no te deja en la miseria sin darte una solución para salir airoso. Mísero pero digno, como debe ser. Usted solo debe seguir una serie de consejos con cierto tinte de rigor científico y listo, ya podrá pasar las hambrunas sin mucho más que el odio que le genera que su sueldo aumente 25% y que el interés de las Leliq llegue al 67%. Y bueno, Eso le pasa por no haberse esforzado lo suficiente para juntar capital de millones de dólares para meter en la timba financiera, pero eso lo dejamos para otro día.

Empiece por resignar algunas cosas, por ejemplo, el desayuno. Hay pros y contras de desayunar, obviamente, pero dejemos que La Nación nos ilustre debidamente. La nota en cuestión cita al New York Times y dice que “Al igual que muchos otros consejos nutricionales, nuestra creencia en el poder del desayuno se basa en investigaciones malinterpretadas y estudios sesgados porque una buena parte de ellos ha sido financiado por la industria alimenticia”. Digamos, como antes el criterio lo imponían los monopolios de la producción, había que comer; pero como ahora lo imponen los grandes capitales financieros, parece que comer está un poco de más. Es increíble como al biología humana cambia según quien pueda imponer su opinión en los medios ¿no? Los médicos que componen la redacción de RIN sugieren, sin embargo, desayunar, pero temen que su opinión no sea tenida en cuenta porque solo tienen un miserable título universitario en medicina y no grandes capitales en el extranjero. Además, en el desayuno se suele tomar leche y, como diría Michetti, eso es un lujo y no es momento de andarse con gastos suntuarios.

Destierre de cuajo la necesidad de lo nuevo. No tema en alquilar juguetes, usar ropa rota y comprar usado o hasta compartir la niñera (porque en un mundo mercantil, hasta las personas se comparten). Quien no recordará el pañal de tela, viejo aliado de las matronas del siglo pasado y de las crisis del siglo pasado. Este gran artefacto nos permite contener las excreciones de los bebés mientras cuidamos el medio ambiente. Porque, no se confunda, lo que destruye el medio ambiente no es el aprovechamiento excesivo de los recursos naturales en un mundo guiado por el consumismo, no, no, no; es el mal hábito de personas como usted de no reciclar sus pañales o re usar sus juguetes o ponerse por enésima vez ese sweater con agujeros que era negro y ahora es gris.

También se puede agregar que, como el pañal de tela, ciertos antiguos dispositivos son más eficaces en los tiempos que corren. El ventilador ha vuelto para gusto de los maniáticos por el ahorro energético, porque un aire acondicionado es demasiado. Del mismo modo, para combatir el frío es más barato y ecológico abrigarse dentro de la casa, posiblemente con el sweater negro/gris con agujeros antes mencionado. No le garantizo que vaya estar muy abrigado pero al menos ya no pagamos precios que nada tiene que ver con la realidad. Sino, capaz ver la factura del gas le ayuda a calentarse. Punto para el macrismo. Quien pensaría que volver al mundo podía ser tan duro ¿verdad?

Por último, no piense que Cambiemos le va a sacar el placer de irse de vacaciones (aunque puede que quiera no pagárselas para abaratar costos). Usted va a poder salir con su familia (puede obviar a su suegra para gastar menos) a darse un descanso anual sin problemas, pero sepa que la opción es no hacerlo solo (si su suegra tiene plata, llévela). Hoy en día, la idea es hacerlo con otras familias para abaratar lo más posible una salida, aunque sea una escapada a Potrerillos. O porqué no, salir con completos desconocidos. Todo en pos de vacacionar. Le aseguro que van a tener mucho en común para discutir en el viaje, si ambos son argentinos, porque no crea que solo a usted le destruyen la economía con cada aumento de la nafta y remarcación de precios. Si, si: no nos une el amor sino el espanto. Verá usted que la oferta de Macri es inigualable: ahorra, vacaciona y de paso conoce a gente nueva con sus mismos intereses y problemas. Pero no charle demasiado de sus problemas con sus compañeros de viaje, porque quizás piensen en hacer un paro para reclamar por mayores salarios y así estarían “tirando el país para atrás”. Y ahora solo hay que salir de la crisis y de la crisis se sale tra-ba-jan-do.

Por hoy, eso es todo. Pero no tema, hay más, mucho más. Porque mientras haya un empleado público en pie cobrando aguinaldo, habrá un dirigente de Cambiemos diciendo que eso es excesivo, más ajuste macrista y, por consiguiente, más consejos inmejorables para superar la crisis en austeridad y en conjunto. Porque, según Macri, todas esas cosas que usted consideraba dignas (ropa nueva, vacaciones, salarios sobre la inflación o desayunos) eran simplemente lujos a los que nos mal acostumbraron los “populistas”.

Ahora, si me disculpa, tengo que ir a poner la yerba al sol por tercera vez hoy.

 

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