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Deuda para pagar las boletas

Macri acaba de pedir a las provicias y municipios eliminar los impuestos a los servicios públicos para amortiguar el impacto del tarifazo. Vale decir, desfinanciarlos y endeudarlos para que paguen el escandaloso robo de las empresas.

El gobierno está decidido a repartir el costo político y económico del tarifazo. Ahora no sólo deberán sufrir los que pagan la boleta, sino también las arcas del Estado.

“La energía no es gratis, tiene un costo. Los subsidios al gas y a la electricidad los pagamos todos con más inflación y deuda” decía Macri hace momentos. ¿Se detuvo a pensar el lector la idiotez de la frase?

Los subsidios los paga el Estado y los argentinos pagamos los impuestos que hacen funcionar al Estado. Los subsidios son el retorno de la riqueza para fomentar el consumo y la producción. Ahora bien si el Estado se desfinancia quitando retenciones o pagando la bicicleta financiera, es él mismo quien fomenta su endeudamiento. Luego si auspicia el aumento escandaloso de tarifas, provoca el aumento de todos los precios en el país afectando la producción y el consumo.

La solución macrista es repartir los costos, haciendo responsables a municipios y provincias que se encuentran en crisis hace años. A cambio los extorsionan con deuda y financiamiento, en una nueva actualización del infame “Pacto Fiscal”. Vidal ha sido la primera en acompañar y anunció que reduciría un 15% los impuestos a la electricidad y un 6% al agua y al gas.

Ojalá fuera así de rápida para resolver el problema de los paupérrimos salarios de los trabajadores de la educación. “Quisiera que los docentes ganen más pero que nos digan de dónde sacamos la plata, qué dejamos de hacer”decía ayer. Si es poco dinero “nuestra ayuda para que las familias estén más aliviadas”, el gran alivio del 15% palidece con los aumentos acumulados superiores al 1000% en dos años.

Según la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav), desde la llegada de Cambiemos, los subsidios energéticos se redujeron alrededor del 40%, pero la tarifa del gas subió un 1297% y la electricidad un 1490%. ¿Qué pasó con la diferencia? ¿Quién se la quedó?

A pesar de la mentira oficial como justificación, la inversión para la producción energética se ha reducido, pasando de 10.000 millones de dólares en 2015 a 7.000 millones en 2016 y 2017, llegando recién a 8.000 millones en 2018 según el propio Macri. Como ejemplo, el año pasado la producción de gas cayó por primera vez desde 2014 y creció la importación.

La respuesta está en las enormes ganancias de las empresas energéticas. De las 10 empresas que más aumentaron el valor de sus acciones en 2017, cinco de ellas manejan gas y una es una distribuidora eléctrica. Varias en manos de los amigos de Macri, tipos como Caputo y Midlín que embolsaron más de $9.000 millones el año pasado en sus empresas. Así mentía el burro desde Vaca Muerta: “Sé lo que cuesta un aumento en las tarifas, pero no hay otra forma. Si hubiera existido otro camino, lo hubiera tomado. ¿Qué otra cosa quiero yo que los argentinos la tengan más fácil?”

La novedad del día es que los argentinos tendremos que pagar, además de las ganancias de los amigos de Macri, un mayor endeudamiento y ajuste sobre provincias y municipios. Como decía Marcos Peña, el PRO es claramente socialista, es excelente para repartir deuda y miseria a los argentinos.

 

 

 

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