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Deuda y transferencia | De la bicicleta al 2001 (2ª parte)

Historia reciente del endeudamiento y transferencia de renta nacional al exterior en la Argentina

 

El siguiente artículo es la continuación de la nota publicada el 3 de febrero del 2018 “De la bicicleta financiera al estallido de 2001” que pueden el lector encontrar en: http://rinacional.com.ar/sitio/de-la-bicicleta-financiera-al-estallido-de-2001-primera-parte/

Primera parte: de la bicicleta financiera al estallido de 2001 (continuación)

Se explica en el libro:

“La naturaleza de este proceso involucró una profunda crisis y la posterior reestructuración de la economía real. La peculiaridad radicó en que ese acelerado endeudamiento externo estuvo motorizado por primera vez en décadas por el sector privado. Además, se verificaron otros dos fenómenos igualmente desconocidos hasta ese momento: por una parte, cada 100 dólares que entraron al país por medio del endeudamiento externo se transfirieron 90 al exterior; y por otra, el monto de esa fuga de capitales triplicó el de los intereses pagados a los acreedores externos durante esos años”.

Desde el año 1982 en adelante el otrora abundante financiamiento externo se transformó en escaso y debieron afrontarse las obligaciones que de él derivaban en un contexto caracterizado por altas tasas internacionales de interés, la reducción de los precios internacionales de los bienes habitualmente destinados a la exportación y la enorme transferencia de recursos por parte del Estado hacia el sector privado fruto de los seguros de cambio y la estatización de la deuda privada.

Frente al impago de México y ante nuevos posibles casos en la región el FMI procuraba la necesidad de cumplir con las políticas de ajuste necesarias que permitieran saldar los pagos de deuda. El diagnóstico que el organismo hizo se basaba en entender que los países deudores tenían grandes problemas de liquidez a causa de la abundante demanda interna, la solución era entonces contraer la demanda reduciendo el consumo mediante la disminución del salario real, aumentando el superávit en la Balanza comercial y de esta forma pagar los intereses que se devengaban de la deuda externa.

Hacia la década del noventa, reforma del Estado y ley de convertibilidad mediante, se redujo el monto de la deuda a causa del proceso de privatizaciones de empresas del Estado que funcionaron como programas de capitalización de bonos de la deuda externa.

Al mismo tiempo durante estos años la deuda externa privada era minoritaria en términos relativos (14%) porque había sucedido ya la estatización de deuda de los privados. Las reformas llevadas a cabo en este período se consolidaron con el ingreso de la Argentina al Plan Brady. El plan consistía en el canje de los préstamos sindicados por títulos públicos que podían ser comercializados en el mercado bursátil libremente, es decir, se busca salvar a los bancos acreedores de posibles impagos y se venden y compran títulos de deuda pública en el mercado financiero internacional diversificando los acreedores.

Sin embargo, durante el periodo 1993-1998 el endeudamiento externo y la transferencia de renta alcanzaron niveles superiores incluso a los del periodo anterior. La necesidad de sostener el sistema convertible mediante reservas en el Banco Central demandaba dólares mediante deuda externa, que servían además para financiar y garantizar la transferencia de esas mismas divisas al exterior de los grupos dominantes, muchas de las cuales se habían adquirido empresas del Estado. La convertibilidad fue así el requisito necesario para la Reforma del Estado y las privatizaciones.

La deuda crecía y el déficit fiscal también por la paulatina disminución de los ingresos genuinos del Estado, tales como contribuciones patronales, privatización del sistema jubilatorio, etc.

Explican los autores: “Cuando se inició la crisis del sistema convertible (1998) el capital de los grupos económicos locales estaba acentuadamente concentrado en activos financieros dolarizados y radicados en el exterior, al mismo tiempo que sus ingresos también estaban dolarizados, ya que provenían de las firmas controladas en el país dedicadas a la producción de bienes exportables. Por el contrario, al capital extranjero se ubicaba en una situación opuesta, ya que a lo largo de la década del noventa su posicionamiento sobre activos fijos fue creciente, primero a su participación en las privatizaciones, y luego por la adquisición de empresas productivas y prestadoras de servicios públicos, cuya inserción era sobre todo mercadointernista”.

Citamos el texto porque tiene relevancia en cuanto a las distintas alternativas respecto al último período de la Convertibilidad (1999-2001). Mientras que los capitales extranjeros planteaban llevar el modelo convertible a la total dolarización de la economía argentina (se aseguraban de este modo el valor en dólares evitando pérdidas en el mercado local), los grupos económicos locales abrogaban por la devaluación de la moneda (recordemos que sus ingresos estaban dolarizados).

Esta disputa, que contaba con representantes en los distintos partidos políticos se definió en diciembre de 2001 cuando la moneda se devaluó en razón del 300%. Esto nos permite aclarar un asunto: no se salió del sistema convertible, tal como incluso plantean los autores del libro, sino de la paridad cambiaria. En aquel entonces, como en la actualidad es perfectamente posible cambiar pesos por moneda extranjera y viceversa.

El período culmina en el 2001, que trataremos en profundidad en la siguiente nota, cuando estalla el modelo económico asentado en el modelo convertible con paridad cambiaria y el aprovisionamiento de divisas por parte de bancos internacionales y organismos de crédito termina ante la evidente imposibilidad de la Argentina de seguir cumpliendo con sus obligaciones. Mientras esto sucede, el sistema político implota y miles de argentinos exigen la renuncia de De la Rua./

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Dra. Noelia Navarro
Abogada. Docente
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