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“El enemigo no está adentro de la CGT, está en la Casa Rosada”

A pocas semanas de las elecciones normalizadoras del 22 de agosto en la CGT, que tendría que aprobar el Consejo Directivo de la central, los sectores integrantes del 21F entronizarán el próximo 26 de julio al binomio Pablo Moyano-Sergio Palazzo como futuros conductores de sindicalismo abiertamente opositor al grito de “El enemigo no está adentro de la CGT, está en la Casa Rosada”.

Este sector considera que el gobierno de Macri, propicia un permanente deterioro del nivel de vida de los trabajadores y jubilados, por lo tanto desde la central de trabajadores proponen realizar un plan de lucha sostenido para evitar el avance del gobierno sobre los derechos laborales y la permanente deterioro de los índices de empleo, según lo exponen sus dirigentes.

La plataforma político sindical, que tiene apoyo papal, es conformada por Camioneros, la Corriente Federal de Trabajados (CFT) del bancario Palazzo, las dos CTA de Hugo Yasky y Pablo Micheli y los movimientos sociales representados por la CTEP, CCC y Barrios de Pie. Ahora se sumó la adhesión del MASA de Sergio Sassia y Omar Viviani; la UOM deAntonio Caló y Abel Furlán, y los mecánicos de Ricardo Pignanelli.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este conjunto de dirigentes tienen un claro enfrentamiento con el gobierno actual por las políticas implementadas y pretende enfrentarlo con la CGT.

“Estamos reclamando una concertación económica y social que creemos que antes de las elecciones se va a tener que convocar, porque vamos rumbo a una crisis gravísima en los próximos meses con fuga de capitales, hiperinflación, recesión, quiebre de comercios y despidos”, expresó Gustavo Vera, titular de La Alameda.

“La consigna del 21F es armar una amplia red de gremios, entidades de bien público y movimientos sociales del pueblo, parecido al movimiento de (Manuel) López Obrador en México, al de Evo (Morales) en Bolivia, con fuertes definiciones sobre la administración de la economía, el destierro de la teoría del derrame que impulsa Macri, la cultural del descarte y la tecnocracia. Es más similar al ‘Diálogo argentino’ que impulsó (Jorge) Bergoglio después de la crisis y la debacle del 2001” sostiene uno de los organizadores.

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