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El PRO borró un mural de Favio en Luján de Cuyo

“Nosotros nos criamos en un pueblo que era de características medievales. Oscuro, de ropas negras, muy conservador. Nos divertíamos atacando esa moral, ese oscurantismo.”

Estas palabras fueron dichas por Jorge Zuhair Jury, hermano de Leonardo Favio, hablando sobre esa parte de Luján de Cuyo en donde crecieron. Imaginemos su sorpresa si supiera que esos conservadores, paladines de la moral tienen nuevamente la intendencia del departamento, protegidos por los correligionarios del gobierno provincial y de los socios del nacional.

Sus ancestros intentaron hacer desaparecer a José Hernández, pero se tuvieron que contentar con disminuirlo a un aburrido escritor cuyo capricho fue el “Martín Fierro”. Con su ojo de artista identificó mediante apellidos típicos a la oligarquía, los Anchorena y los Gainza. En su poema épico describe la resistencia del criollaje en armas ante el intento de exterminio oligárquico. Fueron justamente los denunciados por tal genocidio quienes intentaron borrarlo de la historia.

Años más tarde, los abuelos del Pro compraban todas la entradas de los espectáculos de Discépolo, luego no asistían para que se presentara en teatros vacíos; le mandaban encomiendas con sus discos destruidos o directamente con mierda. “Mordisquito” murió, pesando solamente 37 kilos, de muerte súbita. Los doctores que lo vieron nunca supieron que tenía. Su gran crimen fue defender al peronismo.

El hecho de haber borrado un mural característico de Favio en Luján de Cuyo pintándolo de amarillo, color característico del Pro, es un nuevo intento de borrar de una pincelada la historia de aquellos artistas que eligieron defender los movimientos nacionales y a los sectores populares antes que pertenecer a la maquinaria de prestigio de la superestructura cultural, a la colonización cultural.

Son los niños bien porteños y en este caso, sus primos pobres provincianos, los paladines del revanchismo. Para los artistas, puntualmente para los del teatro, el amarillo ha sido sinónimo de mala suerte. Ahora, gracias al Pro, será también sinónimo de lo antinacional y de la eliminación de todo lo que rememore nuestra historia y cultura.

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