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Feminismo y revolución nacional-democrática (I)

 

 

“…no hay un feminismo sino múltiples, diversos y conflictivos feminismos”
MALENA NIJENSOHN · Los feminismos ante el neoliberalismo*

Destacamos esta voz disonante de esta autora argentina frente a la moda imperante. Lo contrario al buen sentido es decir que existe el feminismo como un todo indiferenciado. Eso es mentir.

La mentira es impotente para la liberación nacional y social de los pueblos. Sólo sirve para sostener el orden establecido fundado en la triple opresión: nacional, social y de gérenro. Por lo tanto, lo primero es demoler la dictadura cultural que impone la existencia de un feminismo único, que es una variante de la ideología colonial del pensamiento único.

Ante ello, el primer paso hacia la libertad es advertir que existe una pluralidad, tanto de feminismos, como en el pensamiento humano. De lo contrario somos víctimas del oscurantismo mediático-financiero que impide la comprensión, y es la mejor garantía para perpetuar la dominación que lleva al sufrimiento, la desesperación y la muerte de una humanidad en la que menos de 1/10 de la población concentra 8/10 de la renta producida por el trabajo humano de todo el planeta. Y lo más grave, es que no hacemos política o nos confundimos de enemigo.

La obra que comentamos es un esfuerzo intelectual de la editorial LATFEM, que significa “Latinoamérica Feminista”. [1]

El propósito de la obra es notable: “…pensar el feminismo como resistencia al neoliberalismo”.  Y más interesante aún es que se propone buscar un punto de partida para establecer “…alianzas políticas”, que resulta ser “…un corrimiento respecto de las lógicas identitarias para adentrarnos en la problemática de la precari(e)dad“.  [2]

En otras palabras: se trata de desplazar el centro de atención de la cuestión de las identidades feministas para pensar en la lucha política feminista contra la injusticia. Por eso, las autoras indagan como articular el feminismo con otra luchas neoliberales.

Y además, en cuanto a la relación del feminismo con el Estado y las instituciones, proponen profundizar la democracia y “…experiencias activistas que rebasan las instituciones estatales” (es decir, la militancia social en las organizaciones libres del pueblo, en un lenguaje más peronista). Además, critica el punitivismo que se ha desarrollado de forma indeseada junto al auge del feminismo, exigiendo más justicia social que endurecimiento de penas.

En resumen, la obra inquiere sobre:

  • la precarización del trabajo, la persona y la vida en las condiciones del capitalismo neoliberal mundial, que generan un “individuo auto-responsable” imprescindible para la “economía de la deuda” (Lorey);
  • las “tecnologías de auto-precarización” que nos degradan a la “precarización afectiva” –nuevas formas de alienación- (Cano);
  • crítica del “feminismo (neo) liberal” y de la utilización que las políticas neoliberales hacen en Argentina y en Europa del feminismo considerado como movimiento social (Minici);
  • crítica del garantismo y el punitivismo en relación con el feminismo, y análisis de “reacciones populares feministas” como los escraches y las denuncias en redes sociales (Arduino);

Finalmente, la compiladora formula una advertencia que compartimos:

“…se impone una reflexión crítica en torno a las discursividades que atraviesan nuestras militancias porque a veces, sin darnos cuenta, reproducimos nuestras propias condiciones de explotación. A veces la retórica (neo)liberal individualista se cuela en nuestras discursividades; a veces las políticas neoliberales de ajuste y austeridad se montan sobre las demandas del feminismo; a veces el feminismo se torna punitivista y termina aliándose con la derecha a favor de la estigmatización de las clases populares y sin abordar, finalmente, aquello que lo hizo emerger.”  [3]

***

Volviendo al punto de partida, que es la revolución nacional-democrática, sostenemos que el régimen de apropiación de la renta mundial por una minoría que controla las finanzas, la cultura y las armas sólo puede ser enfrentado por la insubordinación de los pueblos que quieren ser.

La revolución nacional de los países atrasados posee una naturaleza policlasista, emancipatoria y democrática. Corresponde a los movimientos nacionales desconectarse del sistema de dominación mundial de la deuda, las bases militares, la OTAN, el G-7 y el FMI. Y, por sobre todo, de Hollywood, las redes sociales manejadas por la CIA, y el orbe cultural euro-yanqui en general.

En nuestro caso, la lucha contra la dominación extranjera y la dictadura global del dinero tiene un pre-requisito: la emancipación cultural, imprescindible para lograr todo lo demás:  la construcción del Estado suramericano, la industrialización, el desarrollo del mercado interno, el pleno empleo, la universalización de los derechos culturales y la defensa colectiva de la lengua nacional (castellano y portugués), y la tierra, el agua y el aire; el clima, el suelo y el paisaje.

Ese es el contenido de la revolución democrática: recuperar la política, democratizar el Estado y renacionalizar hasta el último engranaje de la economía, poniéndola al servicio del bienestar social.

Pero las grandes tareas nacionales y democráticas no se pueden llevar a cabo sin la incorporación masiva de las mujeres a la actividad política . Por ello, el feminismo popular, situado, latinoamericano es la fuerza decisiva para volver invencible al movimiento nacional clásico.


* LOREY, Isabell, comp. por NIJENSOHN, Malena, Los feminismos ante el neoliberalismo, 1º ed., Adrogué: La Cebra, marzo 2018.

[1] La compiladora es Malena Nijensohn y las autoras son Isabell Lorey (alemana), Virginia Cano, Florencia Minici e Ileana Arduino.. LATFEM es un medio de comunicación que forma parte “…de las nuevas narrativas digitales feministas” y que confronta con el “periodismo acrítico”.

[2] Pág. 9

[3] Pág. 11. Las negrillas son nuestras.

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Dr. Gabriel Delgado
Abogado y profesor.
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