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¿Hacía donde va el movimiento obrero? (Parte II)

Sindicalismo de los trabajadores del Estado

O “sindicalismo estatal” son aquellos gremios con alta representatividad dentro los trabajadores asalariados dependientes del Estado. Aquí podemos encontrar principalmente a dos agrupamientos de sindicatos: ATE (empleados del Estado) y docentes (CTERA). Estos, por su ubicación dentro del Estado, son más propensos a ser afectados por una política de achicamiento de su “gasto”.

La reforma fiscal acordada con los gobernadores en 2017 obliga a las provincias a reducir sus déficits fiscales en los próximos años. Causa de ello son los recortes salariales que se han visto durante todo el 2018 recaer sobre las provincias y con ello en sus trabajadores.

Como los sindicatos docentes son, en la gran mayoría de las provincias, quienes ponen el tono de discusión salarial apenas arranca el año, es sobre ellos con quien el gobierno nacional ha apuntado sus balas. Síntomas de ascenso y posterior retroceso en este sentido es haber logrado durante el kirchnerismo y perdido en este gobierno la paritaria nacional docente, además de la quita del subsidio de parte del gobierno nacional destinado a los docentes de todo el país, el llamado incentivo nacional docente.

Si bien estos sindicatos se encuentran enrolados cada uno en distintas CTA (Autónoma y De los Trabajadores), existiría la vocación de parte de sus secretarios generales (Micheli y Yasky) de avanzar en una reunificación de la misma para garantizar más contundencia y mayor unidad de acción frente al ajuste. Además, Yasky no es reacio a la idea de fusionarse con la CGT. De hecho, existen numerosos sindicatos dentro de la CGT que pertenecen a trabajadores del Estado, sectores medios de la docencia universitaria o media: FEDUN y la UDA.

Plan de acción

Dependiendo de la articulación de cada uno de ellos para avanzar en un proceso de unidad del movimiento obrero, va a ser la capacidad de resistencia y enfrentamiento al gobierno actual para contrarrestar las medidas de ajuste sobre los sectores trabajadores y aquellas clases más postergadas de nuestra sociedad.

Algunos ya avecinan que, de obtener la misma conducta cerrada por parte del triunvirato de la CGT, existiría la posibilidad de armar una nueva organización obrera similar al MTA de los ´90 que incluya a todos los sindicatos más enfrentados al gobierno macrista, a las dos CTA y la inclusión de la Central de los Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).

Está ultima central es una “novedad” proveniente de la entraña misma del sistema capitalista. La “Economía Popular” estaría formada por las distintas actividades que la concentración del capital y la desidia de algunos gobiernos marginan de la formalidad y los derechos obtenidos. Un “cartonero” que reemplaza en parte a un recolector de basura, pero le da valor al cartón obtenido en una venta. ¿De quién es empleado? ¿Quién debería pagarle su sueldo, asegurar su jubilación, sus vacaciones, etc.? Esa gran masa de desocupados -formalmente hablando- tienden a organizarse para encontrar en lo colectivo una respuesta. Juan Grabois es uno de sus dirigentes más lúcido, con vínculos estrechos con el Papa Francisco. Parcialmente cumple la función que podría cumplir la CTA, ya que esta puede tener afiliados directos u organizaciones sociales.

La otra opción sería incluir a todos bajo el paraguas de la CGT, para lo cual supone un obstáculo el hecho de avanzar sobre la modificación del estatuto de la misma. Por el momento, el triunvirato de la CGT ha decidido iniciar una ronda de conversaciones con los distintos agrupamientos sindicales, con vistas a un plenario de secretarios generales para eventualmente definir en esa instancia una estrategia hacia adentro y con respecto al Gobierno.

La historia de nuestro país nos ha dado comprobadas muestras de la capacidad de las organizaciones obreras para sostener programas de nacionalismo económico que, lucidamente, han dotado de luz para las generaciones venideras. El Programa de Huerta Grande, La Falda y los 26 puntos de Saúl Ubaldini son un ejemplo.

Pues la lucha contra el sistema financiero y sus laderos en nuestra región no es una tarea menor y es en ese sentido que debemos concentrar todos nuestros esfuerzos. De lo contrario estaremos atados una vez más a la dependencia de la dominación extranjera.

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