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La inflación de agosto fue récord y se estima que el año cerrará con más del 45%

Macri dijo que bajar la inflación era lo más fácil que podía hacer su gobierno, y que lo opuesto sería “la demostración de su incapacidad para gobernar”. Bueno, Mauricio, nos atenemos a los datos del INDEC: sos un incapaz.

Este año plantearon la meta inflacionaria en el 15% y sin embargo se estima que será del 45%. ¿Fue sólo un error de cálculo? Nos atrevemos a decir que no. Como lo indicamos en su momento, el 15 era el tope salarial, no inflacionario. Quintana mismo lo blanqueó hace poco: la caída del salario real fue un el gran éxito de este gobierno. Desde que asumió el gobierno de los CEOS la inflación ha ido siempre por el ascensor y los salarios enterrados en el sótano.

¿Por qué Macri insistía en la sencillez de bajar la inflación? Porque es un bruto. Y también un perverso. Pero, creo, más que nada un pelotudo que creía en serio que la inflación en la Argentina era un problema monetario. Creía porque se lo decían, y al hijo de Franco nunca le interesaron esas cosas de la reflexión y el estudio. La frase era re bonita: el gobierno gasta más de lo que recauda porque es populista y tiene muchos subsidios y planes sociales (y jubilaciones); y el bache lo cubre con la emisión monetaria. Abusa de la “maquinita” y crea dinero sin respaldo. Conclusión: la culpa es de los pobres y del populismo. La solución: ajuste y endeudamiento (como alternativa a la emisión).

Sabemos que este concepto, repetido hasta el hartazgo en las universidades y los medios de comunicación, es incluso muy elevado para el felino presidente. Nunca lo pudo decir completo, así que lo suplía con esas frases berretas.

Nada de eso pasó, la inflación se disparó. Y Macri no se cansa de romper récords. Aumentó con las devaluaciones, con los tarifazos, etc. Sólo unos meses salieron a vaticinar el gran éxito de la “desaceleración“, que no era más que una enorme caída del poder adquisitivo y la consecuente imposibilidad de seguir aumentando los precios por falta de clientela. Obviamente la desaceleración fue otro chasco más de este gobierno.

En nuestro país la inflación es un problema estructural. Está vinculada a la enorme concentración en la producción, industria, comercialización y distribución de los bienes y servicios esenciales; también está atada a la enorme dependencia del dólar; y al marco de financiarización de la economía mundial, donde la producción real de bienes y servicios debe competir con las exageradas tasas de ganancia que da la timba financiera (¿qué inversión legal puede dar el 1600% de ganancia que Macri le pagó a los buitres?).

No es palo y a la bolsa. No se resuelve bajando los salarios, ajustando y abriendo las importaciones. Requiere una política antimonopólica, nacional, que regule la tasa de interés y las inversiones financieras, etc.

El título de la nota se funda en que en Agosto la inflación fue del 3,9% y acumula un 24,3% en estos 8 meses según el INDEC. Esta cifra superó el 3,7% de Julio (hasta entonces el mes más elevado), y en comparación con el año pasado el aumento fue del 34,4% (agosto contra agosto). ¿Qué fue lo que más aumentó? Los alimentos, bebidas no alcohólicas; comunicaciones; vivienda, agua, electricidad y gas. Es decir, los consumos populares e inevitables.

Sabemos que el INDEC MIENTE, o por lo menos es lo que nos han dicho una década entera. Según ámbito.com los “economistas privados” ya advierten que la inflación de Septiembre será mayor, algunos se atreven a pronosticar un ¡6%! Y también, que el año cerrará con un acumulado del 45%. La Argentina atraviesa la famosa “estanflación”: recesión con inflación.

Mientras los argentinos pagamos el pato, la verdadera guita se la llevan los buitres y los ceos. No existe la noventosa teoría del derrame, ¿será cuestión de aguantar o reventar?

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