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La política del atraso y la entrega

Mientras el gobierno anuncia el regreso al mundo (o mejor dicho la claudicación frente a la OMC) y la vuelta a la modernidad, se desarma a paso acelerado cada uno de los sectores que hacen a un desarrollo independiente y justo. El cierre de la planta de Fabricaciones Militares en Azul, no sólo expresa la catástrofe económica para un pueblo de Buenos Aires. Sino un ejemplo de la política del atraso y desintegración aplicada por el macrismo hacia el pueblo argentino.

Foto: Trabajadores despedidos de Fabricaciones Militares en Azul Provincia de Buenos Aires. 

La llegada al gobierno de los gerentes pertenecientes a los grandes monopolios y multinacionales del país, no sólo marcó su toma del poder excluyendo a sus viejos intermediarios. Sino también un giro en la concepción para el manejo del estado y la defensa de sus intereses. La cual se puede interpretar a la luz de sus actos.
Se empeña el devenir nacional y su tesoro a la especulación financiera valiéndose del ajuste y la deuda, mientras las fuerzas armadas se usan como fuerza de choque de la facción agiotista (1). Desgrava a grandes importadores y exportadores, al mismo tiempo descomponiendo las industrias ligadas al mercado interno y llenando unos pocos bolsillos. Luego se extranjeriza la renta nacional (unos 22.000 mil millones de dólares en 2017), la tierra, los recursos y la energía.

Es Estado conducido por una cabeza que mide el éxito según la tasa de interés y no la de tasa de empleo. Preocupado por la presión tributaria de los ricos, antes de aliviar la presión de la pobreza a los argentinos (que aumentó 2 millones en 2 años). Expectante del capital extranjero y la timba, mientras actúa de verdugo del capital nacional para el desarrollo endógeno.

La sede argentina de la “Sociedad de amigos de Wall Street”, también llamada Cambiemos, tiene como primer principio el dominio del capital especulativo sobre todas las cosas. Ya sea la economía, el trabajo o los argentinos. Como segundo, el beneficio de los intereses de la extranjería sobre los del país. Todo aquello que no se ajuste a los principios, sufrirá primero la violencia económica sobre su sustento, justificada por los medios y la cátedra. Si fuera necesario, también serán víctimas de la represión.

Sin embargo, atribuirle el mismo nivel de responsabilidad y aquiescencia a todos aquellos que forman parte del Estado sería terrible error que pecaría de reduccionismo y desconocimiento, igualando al presidente con un profesor o un Jefe de las Fuerzas con un soldado raso. Los responsables principales de la situación, son aquellos que toman las decisiones y ejecutan las políticas para las distintas áreas. Mientras se valen algunos aliados y funcionarios adictos.

Ahora bien, como en el caso de la Universidad, las instituciones de las Fuerzas Armadas se encuentran inmersas en el conflicto social, donde la discusión es protagonizada por los mismos sectores sociales de los que emanaron en el país. Así como ya se han expresado miles de docentes y estudiantes contra el ajuste, no podemos suponer que la totalidad de militares se encuentren de acuerdo con la represión a los sectores populares o el desarme de Fabricaciones Militares.

Con estos podríamos trazar interesantes similitudes. Por el lado de la Universidad, el gobierno impulsa recortes y políticas acordes a sus objetivos políticos ¿Para qué invertir en ciencia y técnica? ¿Y para un desarrollo nacional independiente? Así como las mercancías, se importan criterios y pautas culturales, haciéndonos tributarios de las universidades extranjeras financiadas por la banca y sus estados imperialistas. Ciertamente a ellos no les interesa el progreso argentino, ya que son los principales beneficiarios de la especulación financiera. ¿Cuántos ingenieros industriales o investigadores necesita un país dedicado a la timba financiera?

En el caso de las Fuerzas Armadas, el macrismo entrega su formación y equipamiento a los EEUU, con cursos en Fort Sill ubicado en Oklahoma y armamento comprado a toneladas a su enorme industria de la guerra. Una nueva dependencia económica y cultural. ¿Qué población y recursos defender, si se entrega sus destinos a la codicia de la extranjería?

El desguace de Fabricaciones Militares conjuga ambos. La existencia de la única fábrica de explosivos TNT de Latinómerica es una afrenta contra sus objetivos, no un mero sacrificio frente al déficit. El desarrollo y producción de recursos para el progreso económico y la defensa soberana, tanto materiales como culturales, va a contramano del gobierno actual y sus aliados extranjeros.

Como decía Jauretche, que distinto es plantear incorporar a la discusión de la creación de una nueva política nacional integral. No sólo a los argentinos encargados de sus partes, como la educación o la defensa, sino a sindicatos, empresarios y todos aquellos cuyo destino está ligado al devenir del país. No es imposible, durante algunos momentos de nuestra historia los conjugamos desarrollando ferrocarriles, aviones o energía nuclear. Son todos ellos con una dirigencia política a la altura, los que pueden oponer el atraso y entrega actual, con un futuro más justo e independiente.

(1) Aquellos que emplean el agiotaje, vale decir la especulación con fondos públicos y el beneficio producto del cambio de moneda. http://dle.rae.es/?id=15FtHhg

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