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La salud de la banca internacional es enfermedad para el pueblo argentino

Con más de 3 de años del gobierno de las fortunas offshore los recortes presupuestarios se han ahorrado la salud de los argentinos. Este año comenzó con una reducción en el aumento presupuestado de tan solo 14% para 2018 con una inflación proyectada del 15,7%, actualmente se halla desbocada por la inestabilidad cambiaria provocada por la timba de los LEBAC y el dólar. Estos hechos dejan entrever como dejan perder a la inversión en salud contra la marea inflacionaria. Al transformarse en un gasto se legítima todo recorte en nombre de salvar los números en lugar de las personas. Este mandato se hizo más evidente con la nada nueva visita del Fondo Monetario Internacional.

Bajo esta concepción la salud se convierte en mercancía, y esta entra en contradicción con su carácter de bien social. El mismo no termina en la receta médica o restitución de funciones, es decir la prestación. No, comienza su elaboración en la universidad donde los planes de estudio deberían ser a imagen y semejanza de las necesidades de la población que la financia con sus impuestos, salvo para el gabinete evasor de Macri renuente a pagar impuestos como el resto de los argentinos.

Dentro del ámbito presupuestario la sangría tuvo como protagonista a la Cobertura Universal en Salud. Presentado como una novedad, el plan desactivó el plan Remediar que garantizaba el acceso gratuito de los medicamentos esenciales que tiene como destino tratar las enfermedades prevalentes en la población. Además, proveyó de información para garantizar un control dichos productos. Su implementación trajo aparejado la distribución medicamentos genéricos, que fabricados en incipientes laboratorios estatales y nacionales, contribuyó a dar trabajo a nuestros profesionales y justicia a los precios destinados hoy exclsuviamente la renta de la industria farmacéutica.

El plan con origen en el Banco Mundial persigue “lograr la cobertura universal de salud (CUS), en particular la protección contra los riesgos financieros, el acceso a servicios de salud esenciales de calidad, y el acceso a medicinas y vacunas seguras, eficaces, asequibles y de calidad para todos”1.  Un discurso sobre la importancia de dar asistencia a quienes no pueden acceder viene matizado con las metas fiscales del Estado. En consecuencia la implementación de este programa viene acompañada del recorte para darle “sostenibilidad”. Para ello las prestaciones mas onerosas dejaron de ser cubiertas en el Programa Médico Obligatorio dando lugar a las aseguradoras de salud y derivados un negocio en bandeja. De esta manera la balanza del Estado quedaría en equilibrio mientras muchos compatriotas quedarán fuera.

En el marco del recorte acelerado que demanda el FMI comenzaron a “sanearse” las cuentas en nombre del déficit fiscal. Los despidos han comenzado en distintos sectores del sistema de salud como sucedió en el Garrahan2. Pero el panorama de ajuste fondomontarista deja entrever que para recortar 20.000 millones de pesos en la administración pública no dudarán en pasar tijera por salud.

Por su parte la investigación que el Estado conducía sufrió amputación en su presupuesto y su personal de científicos3. Estos fueron producto de una cuantiosa inversión de los argentinos a través de su formación universitaria desperdiciada por estos expertos del descarte.

Pero las fechorías de los doctores del dinero no acabaron allí. En una maniobra de inspiración cornejista, un trascendido no oficial intentó quitar el 42% del presupuesto del Hospital El Cruce. Dicho nosocomio cuenta con tecnología de vanguardia y referencia en Suramérica. La resistencia de sus trabajadores y el costo político dieron como resultado marcha atrás mientras el Ministro de Salud de la Nación adujo que se trató de un simple malentendido. Si pasaba, pasaba.

Por lo anteriormente expuesto, la defensa de la salud de los argentinos pública, gratuita y de calidad exige redefinir el Estado y sus funciones con sentido nacional y social. Quienes lo conducen exclusivamente hacia las cajas registradoras de los laboratorios farmacéuticos o lo planifican en función de las metas fiscales según organismos internacionales de crédito atentan contra la población que la financia con sus impuestos. En suma la receta para curar al enfermo es matarlo.

 

Referencias y Fuentes

 http://www.bancomundial.org/es/topic/health/overview

 https://www.pagina12.com.ar/118356-alerta-por-despidos-en-el-garrahan

3  http://www.iprofesional.com/notas/263616-despidos-despido-gasto-ajuste-gobierno-palermo-ley-hospital-conicet-rio-turbio-godoy-cruz-jovenes-cientificos-precarizados-Cientificos-convocan-un-abrazo-al-Conicet-por-400-despidos-y-discriminacion

 

http://www.cin.edu.ar/declaracion-actividades-reservadas/

http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/260000-264999/264047/norma.htm

https://www.pagina12.com.ar/118356-alerta-por-despidos-en-el-garrahan

https://realpolitik.com.ar/nota/31616/hospital_el_cruce_un_orgullo_nacional_en_peligro_de_muerte_por_el_ajuste/

Dr. Alejandro Piscitelli
Secretario General ADUME. Docente Universitario. Médico.
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