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La Tercera Guerra Mundial en cuotas: Corea

Desde hace unos días, un portaaviones de 13.000 millones de dólares encabeza la flota norteamericana que amenaza a Corea del Norte. A casi 70 años dela Guerra de Corea, EE.UU vuelve a ser cuestionado en un mundo diferente. La amenaza de una guerra, es el eco de una potencia imperialista otrora todopoderosa, frente a un mundo que rechaza su rapiña.

Hace más de quinientos años los coreanos han visto sus tierras ser botín de numerosas potencias. Japoneses, chinos, europeos y norteamericanos han tratado de hacerse de la península que media entre Japón y China continental. No existe una diferencia originaria entre las dos Coreas, hasta hace menos de 70 años eran una misma entidad, que fueron separadas por el impulso norteamericano.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial la península de Corea se encontraba ocupada por norteamericanos y soviéticos. Los estadounidenses apoyaron la creación de un estado independiente, por medio de elecciones que fueron rechazadas en el norte del país. Así nació la división de Corea, que desembocaría en una guerra y el estado de conflicto que persiste en la región.

El norte sería conducido por Kim Il-Sung, líder de las milicias populares contra la ocupación japonesa, que trazaría una alianza estratégica con China y la URSS. En esta región se encontraba casi la totalidad de la industria, se estableció la economía de planificación estatal y la colectivización de tierras. Se fundó la doctrina Juche que moldeó los destinos del país, basada en “la independencia política, autosuficiencia económica y autodefensa militar”.

El sur quedaría a manos de Syngman Rhe, fundador del Partido Liberal y principal aliado de los EEUU en la zona. En la región agraria del sur, se desarrolló una economía bajo los dictados del gran capital norteamericano y sus aliados locales. Se propició la formación de grandes corporaciones coreanas o “chaebol” que monopolizan la producción y comercialización de grandes sectores económicos. Algunos ejemplos son Samsung, Hyundai y LG. Estas empresas se encargarían de colocar a presidentes y dirigir los destinos del país. Tampoco fue una cuestión de “democracia” contra “totalitarismo”, durante décadas Corea del Sur estuvo bajo una dictadura amparada por EEUU. Luego auspició una serie de democracias de baja intensidad que no cuestionaran su dominio y fuera conducida por los mayores gerentes de las empresas que nombramos antes. Cualquier parecido con la CEOcracia, no es pura coincidencia.

La política norteamericana en Asia en las décadas posteriores, fue aliarse con los gobiernos y corporaciones locales para contener el crecimiento chino. Así fue como nacieron los llamados “Cuatros tigres asiáticos” (Corea del Sur, Hong Kong, Singapur y Taiwán). En una serie de puertos importantes, se establecieron centros financieros e industriales de gran volumen. Bajos salarios, escasos derechos laborales y gran cantidad de mano de obra, son la base del desarrollo de las grandes empresas en estos países. Luego, se incorporan grandes avances técnicos y formación de mano de obra especializada, para competir con la producción en masa china.

Ahora bien el centro de la discusión que se plantea es la cuestión del desarrollo nuclear. Un asunto de gran importancia hace décadas. Ya durante la Guerra de Corea, frente a la victoria inminente del Norte y sus aliados chinos, el general norteamericano Mac Arthur (amigo de Syngman Rhe ) propuso el uso del arsenal nuclear para garantizar el dominio norteamericano. Ese general, es el más condecorado de EEUU en su historia.

El monopolio de estas armas, como lo describe Samir Amin, es uno de los cinco pilares fundamentales para el dominio imperialista. La propiedad de las armas de destrucción masiva garantizaría la victoria, bajo la amenaza de la destrucción total. Es por ello, que aquellos países que se ven amenazados por los ataques norteamericanos, se han visto en la necesidad de desarrollar éste armamento. No con la intención de sumir al mundo en un invierno nuclear, sino para contrarrestar la amenaza que se cierne sobre ellos por parte de los norteamericanos.

Por los tiempos de Bush, Corea del Norte comenzó a desarrollar energía nuclear para impulsar su desarrollo económico, frente a lo cual EEUU protestó. Les respondieron que dejarían de impulsar esta energía si EEUU les proporcionaba un medio alterativo para su desarrollo. Los coreanos del norte querían resolver su cuestión alimentaria y energética, pero sin entregar su soberanía al FMI o al capital financiero norteamericano. Algo que Bush no iba a tolerar, amenazó con la intervención armada y si era necesario, el uso del arsenal nuclear. Esto llevó al desarrollo de bombas atómicas y misiles de largo alcance en Corea del Norte.

Ahora bien ¿qué amenaza supone para EEUU el arsenal coreano? Los norteamericanos tienen (por lo que declaran) casi 8.000 ojivas nucleares y Corea del Norte unas 15. Mientras unos podrían borrar de la existencia humana al país asiático, es poco probable que Estados Unidos se viera afectado, por la cantidad de contramedidas que dispone. El actual líder de Corea del Norte, Kim Jong-un sabe que si detona algún arma por fuera de su territorio, es muy probable que le siga la destrucción total de su patria. Es por eso que solo muestra ensayos de armas de largo alcance, para disuadir a EEUU de bombardearlo. Por otro lado si se produjera una invasión, EEUU se vería frente a un posible Vietnam, dada la gran cantidad de fuerzas armadas que posee Corea del Norte.

Para el momento que se escribe esta nota el conflicto está un impasse de gran tensión. Por un lado EEUU juega en una gran negociación con China y Rusia. Mientras trata de recomponerse internamente, Trump ataca aliados de las potencias que discuten el dominio comercial y económico. Como sería el caso de Siria y Corea del Norte, aliados de Rusia y China respectivamente. Por ahora la pugna se ve detenida, por un lado, por los mismos aliados de EEUU (Corea del Sur y Japón) ya que serían los primeros afectados de un conflicto a gran escala. Por otra parte China por las mismas razones. La potencia imperialista norteamericana no se juega su territorio, pero los demás tendrían que poner su suelo y sus muertos.

Pero hay alguien más que se encuentra frenando la escalada y que no comentan los diarios. Aquel que encabezó el freno de la masacre final de Siria hace unos años. El que encabeza la protesta por muerte de los inocentes, sacrificados en el altar del Dios Dinero. Aquel que denunció la existencia de la Tercera Guerra Mundial en cuotas y la combate día a día. Esperemos que Francisco, el compañero argentino en Roma, ayude a parar a los señores de la guerra, una vez más./

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