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Macri: “estamos más abiertos que nunca”

Al gobierno de Mauricio Macri, no solo la imagen positiva se le escurre hasta los tobillos… la frase muy poco feliz “estamos más abiertos que nunca” hace pensar que se refiere a los bolsillos de los argentinos trabajadores, jubilados, pymes, estudiantes, que ven adelgazar sus billeteras día a día; o le adelantó al público que serán víctimas de una ofensiva mayor contra su integridad, y la de la patria.

¡Mintió! Una de las preguntas realizadas por los periodistas, tenía que ver con los condicionamientos que podría imponer el FMI a cambio del préstamo, y dijo muy suelto de cuerpo y con la cara rota: “nadie nos va a condicionar”.

Sabemos que el imperialismo a través de organismos financieros como el FMI, el Banco Mundial o el BID, impone políticas de dominación. Todo esto es negado por Macri, como así también las exigencias de los “prestamistas”  con respecto a los derechos de los trabajadores, los cuales se verán profundamente afectados con la reforma laboral en ciernes impulsada por el gobierno.

Otro aspecto del discurso, es el llamado a una especie de gran acuerdo nacional a organizaciones políticas y sociales. Sin embargo, no puede haber  acuerdo con un gobierno que desde sus inicios actúa para la disolución de todo tipo de organización que defienda a todos los integrantes del campo nacional.

El acuerdo debe existir, pero de parte de un gran frente único anti-Macri, en defensa de una política cultural, económica y social verdaderamente soberana. (RIN)


Durante una conferencia de prensa ofrecida en Olivos, el presidente Mauricio Macri dio por superada “la turbulencia cambiaria”, que le costó al país 10.000 millones de dólares en las últimas semanas, definió al déficit fiscal como “una mochila que nos ha aplastado” durante más de 70 años, advirtió que el mundo “ha desaprobado la velocidad con la cual estamos reduciendo nuestro déficit”, prometió 20 años de crecimiento continuo, y convocó a la oposición, a los empresarios, a los sindicalistas y a las organizaciones sociales a un gran acuerdo nacional.

Luego de reconocer falta de coordinación entre la autoridad monetaria y el equipo económico, Macri confirmó lo que ya había adelantado el ministro Hacienda, que habrá “más inflación y menos crecimiento”, y delegó la lucha contra la inflación en el Banco Central.

Respecto de la media sanción que ya consiguió la oposición en la Cámara baja a su proyecto de retrotraer las tarifas de la luz, el gas y el agua a diciembre de 2017, el Presidente repitió que “hay que pagar lo que cuesta la energía”, y afirmó que será la Argentina la que decida cómo llegar a las metas que el Gobierno acuerde con el Fondo Monetario Internacional. “Fuimos nosotros los que fuimos a pedir dinero”, y el Fondo, “como cualquier prestamista, querrá saber cómo le vamos a devolver el dinero”, agregó el mandatario, quien definió el Stand-By del organismo internacional como una “una gran oportunidad, una herramienta que nos dará más estabilidad”.

Sin aludir en ningún momento el costo que debió pagar el Gobierno para frenar la corrida, Macri dijo que la única autocrítica que se haría era “haber sido demasiado optimista”. Entre las razones de la crisis mencionó el aumento de la tasa de interés en Estados Unidos, que absorbió parte de los capitales especulativos que estaban en la Argentina, razón por la cual su ministro de Finanzas colocó más deuda de la necesaria a principios de enero en el mercado internacional “previendo lo que pasaría”. “Nadie puede vivir gastando más que lo que gana”, insistió más adelante.

Por último, defendió la transparencia de la negociación con el FMI, dijo que “ahora no hay nadie tirando bolsos en un convento”, y negó que el organismo internacional fuera a imponer condiciones. En relación a su exhortación a un gran acuerdo nacional, sostuvo que “estamos más abiertos que nunca” y reclamó a la oposición que respetara el presupuesto que se votó en diciembre pasado, cuya meta de inflación (del 10 por ciento) modificó el propio Ejecutivo menos de 24 horas después de que hubiera sido aprobado en el Congreso Nacional, llevándola al 15 por ciento, meta ya incumplible teniendo en cuenta que la inflación del primer cuatrimestre ya trepó al 9,6 por ciento.

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