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Macri, la sombra de Martínez de Hoz y el “reformismo permanente”

Para Mauricio Macri la opción más acertada según su parecer, y la de algunos de sus funcionarios encabezados por el presidente del BCRA, sería avanzar aún más en un programa de ajuste al estilo clásico (de la tónica de Martínez de Hoz) y abandonar las medias tintas, es decir el gradualismo en materia económica.

Sin embargo, el principal obstáculo para este gobierno es tener que ir periódicamente a elecciones, razón por la cual no pueden imitar del todo al ex Ministro de Economía de la dictadura, lo que los obliga a moderarse en cuanto a políticas antipopulares como las que pretenden para ganarse la confianza del “mercado”.

Para disgusto de los inversores internacionales, el gobierno argentino no ha tenido la valentía de hacer lo que ellos consideran propicio para traer sus inversiones a estos páramos, frente a lo que consideran como la panacea: Brasil. El brutal ajuste y la consiguiente desregulación, tanto económica como financiera, llevada adelante en el país vecino es lo pretendido para el nuestro.

En este dilema se encuentra Macri y su gobierno de CEOs. Entre la continuación de una política gradualista (lo que no quita su malevolencia para con el bolsillo de los argentinos) y seguir saliendo airoso en las elecciones –protección y blindaje mediático a su favor- o, por el contrario, profundizar el ajuste y avanzar con la reforma laboral con una consecuente posibilidad de que se recrudezcan las manifestaciones populares en las calles y una consiguiente pérdida de votos. Comentario aparte merece una de las habituales contrapartidas de implementar una política tan contraria a las mayorías del país.

¿Cómo hará Cambiemos para retener votos profundizando el ajuste? ¿Cuántos muertos más en democracia producto de la política represiva que acompaña a estos programas económicos resistidos por los trabajadores?

Teniendo en cuenta que con apenas dos años de gobierno y sin haber desplegado aún una política coherente a sus intereses y lo pretendido por los inversores-especuladores externos para que este gobierno se gane el mote de “market friendly”, ya contamos en nuestro país con diversos hechos de represión y un compatriota muerto en manos del Estado: Santiago Maldonado. ¿Cómo aplicar una política más ortodoxa sin los consecuentes “daños colaterales”? ¿Cómo hará Cambiemos para retener votos profundizando el ajuste? ¿Cuántos muertos más en democracia producto de la política represiva que acompaña a estos programas económicos resistidos por los trabajadores?

A Macri no sólo lo rodea la sombra de ser un próximo De La Rúa, atendiendo a que varios de sus ministros (Patricia Bullrich por ejemplo) fueron parte del gobierno radical de este oscuro personaje de nuestra historia, sino también la sombra de ser un Martínez de Hoz cuya única diferencia es participar de elecciones cada dos años. En ambos casos, la única diferencia se mide en muertos en pos de aplicar un salvaje programa anti nacional y contrario a los intereses de los argentinos.

Por otra parte, la senda del gradualismo encuentra su límite en lo que esperan las calificadoras, el FMI, los inversores externos y la banca especuladora. Todos los que marcan el ritmo económico de un gobierno que mira hacia afuera para tomar sus decisiones  internas. Así nos lo explica el Financial Times (una de las instituciones periodísticas que influyen en las decisiones de los hombres de negocios) en una nota muy reciente en la que analiza el panorama económico argentino, en el cual sostiene que:

“Inusualmente para la región, el programa de Macri ha ganado aplausos tanto de Donald Trump como de su predecesor como presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. Pero incluso si gana el apoyo político interno que necesita, quedan muchos problemas por delante”, y en ese sentido, agrega que “algunos de los mayores riesgos se derivan de la agenda gradualista que el Sr. Macri ha perseguido para endulzar la amarga píldora de sus reformas”.

Traducido, Macri aún no ha hecho el ajuste necesario –al estilo Brasil- sin el cual, no vendrán las ansiadas inversiones.

Al día siguiente de las elecciones legislativas. Macri anunció que viene el “reformismo permanente” y “que no hay que tener miedo a las reformas”. Ante este negro panorama, sólo una cosa esta clara: el gobierno avanzará hacia un abismo en el que solo le espera la impopularidad y la resistencia del campo nacional./

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Hernán Ramón
Jefe de Redacción - Revista Integración Nacional
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