Home   /   Análisis  /  Editorial  /   Macri y la obsesión por bajar el déficit, una remake de Cavallo
Macri y la obsesión por bajar el déficit, una remake de Cavallo

La historia, como sabemos, es maestra de la política. También es cierto que, como dijo el clásico, se repite como farsa, aunque a  veces, nuevamente lo hace como tragedia ¿Cómo terminará esta remake de Cavallo, en la cual De La Rúa ahora es protagonizado por Macri? El resto del elenco, sin embargo, es casi el mismo que en la película original que todos vimos en el año 2001, llamada: «déficit cero». Como dijo el propio Cavallo: “los que están en el gobierno de Macri trabajaron conmigo”.

Resultado de imagen

La gran obsesión de Macri actualmente se centra en la reducción del déficit. Esto se debe a algunas razones esenciales que explican en gran parte la batería de medidas, mal llamadas reformistas, que ha lanzado el gobierno luego de las elecciones legislativas:

  • La insistencia de los inversores externos en llevar a delante un ajuste más ortodoxo, símil a Brasil, para traer sus inversiones (de allí, por ejemplo, la necesidad de realizar una reforma laboral para abaratar el salario de los trabajadores argentinos y minimizar las leyes que los protegen);
  • Por otro lado, como bien dijo el propio Macri, el endeudamiento “no se puede mantener eternamente”. Con lo cual parecen haber aprendido de la experiencia del 2001 y, con el objetivo de mantener a raya la deuda pública, para luego seguir endeudando aún más el país, es que planean un mayor ajuste (de entrada) desfinanciando a provincias y municipios con el objetivo de controlar el enorme déficit que representan los intereses de deuda;
  • Por último, podríamos mencionar, que con estas medidas pretenden contener la inflación, a través de quita de subsidios y liberación de precios (aunque parezca contradictorio) para achicar la capacidad de consumo y lograr reducir la demanda;

En el fondo, aunque no se diga, lo que están viendo tanto el Presidente como su Ministro de Hacienda es que financiar los desequilibrios del sector público con préstamos externos tiene costos elevados. La preocupación, acertada en este sentido, es que ocurra lo mismo que sucedió en el 2001. Pero, para haber llegado a esta instancia quiere  decir que previamente han generado un endeudamiento exponencial, como venimos denunciando desde esta revista. Es por ello que, buscando evitar la experiencia de De La Rúa, se lancen decididamente a achicar el gasto exprimiendo a las provincias (a quienes han pedido responsabilidad fiscal), al Estado (venta de activos, privatizaciones del sector energético, “colaboración” para achicar gastos a las universidades públicas, etc.) y, a los trabajadores y jubilados, los cuales verán reducirse sus salarios.

Para observar las semejanzas y comprobar que aquí estamos lejos de comparaciones odiosas, repasemos lo que escribía Miguel Ángel Broda, el 15 de julio de 2001 en el diario La Nación:

«Apremiado por las circunstancias, Cavallo consigue alinear tras de sí al Presidente impulsando una nueva ‘regla de oro’: el déficit cero. Esta regla se instrumentó a través de la modificación del artículo 34 de la ley de administración financiera, que restringe la ejecución del presupuesto (compromisos de gastos) a los recursos efectivamente recaudados en cada período, obligando a reducir las partidas en caso de menor expectativa de recaudación».

Luego, Broda, cuya matriz de pensamiento conocemos, se pregunta:

«¿Está bien o está mal la ‘regla de oro’ del déficit cero? Sin duda está bien. No existiendo más crédito, sólo se puede seguir gastando de acuerdo con lo que se pueda recaudar. Si De la Rúa hubiera aplicado esta regla al inicio de su mandato, o en el momento de la asunción de Cavallo como ministro, la historia podría haber sido diferente, y hoy la Argentina exhibiría niveles de riesgo más acordes con un escenario de reactivación de su economía».

Según parece, estos muchachos que actualmente manejan el Estado parecen haber leído a Broda y no quieren llegar tarde con el ajuste.

Aunque pueda parecer obra del realismo mágico, esto está pasando en nuestro país, a pesar de que veníamos de una política de desendeudamiento producto de la década anterior, y que pese a lo que sostienen no recibieron ninguna pesada herencia. Entonces, ¿qué razones tenía y tiene el gobierno para una política de endeudamiento como la llevada adelante (con consecuencias para los próximos cien años), con intereses tan altos? ¿Qué motiva el tremendo ajuste que buscan implementar? Las respuestas, obvias por otro lado, pueden hallarse en el modelo que rige en la argentina desde la asunción del gobierno de Cambiemos: concentración y transferencia de renta nacional al exterior. Modelo similar, con mínimas diferencias, al de Martínez de Hoz y Cavallo.

«El Presidente tiene el destino de la Nación en sus manos y si se alinea con el ministro Cavallo (manteniendo a rajatabla la reducción del gasto), todavía la reversión de la situación es posible», decía Broda en julio del 2001. Todos sabemos lo que pasó en diciembre de aquel año y cómo termino la película. De esta forma podemos también anticiparnos al final de esta remake./

Etiquetas

Hernán Ramón
Jefe de Redacción - Revista Integración Nacional
Notas Relacionadas