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Media sanción para la despenalización del aborto: hacia la protección integral de la mujer

Después de una ajustada votación en la Cámara de Diputados, el Congreso de la Nación dio media sanción al proyecto de ley que despenaliza la interrupción del embarazo hasta la semana 14 de gestación y que garantiza el acceso al mismo a través del sistema de salud pública.

Esta legislación constituye un avance en la protección integral de la mujer en la medida en que busca igualar las condiciones de acceso a una práctica que, legalizada o no, ocurre todos los días y que en las condiciones actuales obliga a aquellas mujeres sin recursos a recurrir a prácticas clandestinas e inseguras que conducen a complicaciones graves y en muchos casos a la muerte.

En los últimos años nuestro país había avanzado sustancialmente en el tema mediante la elaboración del Protocolo para la Interrupción Legal del Embarazo fundado en el fallo de la Corte Suprema conocido como fallo FAL. Sin embargo, su aplicación efectiva se limita a un puñado de provincias y la posibilidad de exigir su cumplimiento se ve debilitada al no ser una ley votada en el Congreso.

Entendiendo que la legislación en discusión pretende atender un problema de salud pública que favorece la protección de uno de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad, las mujeres de menores recursos, desde el Movimiento de Integración Nacional celebramos la obtención de la media sanción y esperamos su aprobación definitiva en la Cámara de Senadores.

Pero también debemos advertir que para que esta ley no se convierta, como tantas otras, en letra muerta es necesario exigir su plena aplicación mediante la asignación específica de presupuesto a través del Ministerio de Salud de la Nación y la formación de profesionales de la salud que estén en condiciones de brindar asistencia física y psicológica a las mujeres que requieran dicha práctica, velando por el cuidado de la salud integral de las mismas.

En el contexto de ajuste actual, con el FMI golpeando la puerta y las exigencias de reducción del gasto público que trae con él ¿alguien puede creer que este gobierno va a destinar recursos para que esta ley se cumpla? ¿El mismo gobierno que achica el presupuesto de los programas para combatir de la violencia contra las mujeres va a ampliar el presupuesto de los hospitales para garantizar el acceso al aborto seguro y gratuito?

No nos dejemos engañar por levanta manos en el Congreso ni por pañuelos verdes sobre peligrosas remeras moradas. Una cosa es sancionar una ley y otra muy distinta es hacer que se cumpla. Macri ha dicho que no va a vetarla, como sí hizo al instante con la ley anti tarifazo, pero ¿la va a cumplir? También dijo que los trabajadores no iban a pagar más impuesto a las ganancias y ahora se los cobran hasta en el aguinaldo.

El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional hace inviable la aplicación de la ley por parte de este gobierno. Más allá de lo que digan los papeles, cualquier ampliación de derechos que se pretenda conquistar en el país requiere que nos saquemos al Fondo Monetario de encima, es decir que nos saquemos de encima a Mauricio Macri. Pronunciarse a favor del aborto gratuito y estar con Macri y con el Fondo es imposible. Es una contradicción o una mentira descarada.

Por último, consideramos necesario señalar que la despenalización del aborto y su acceso gratuito vienen a resolver la expresión de un problema, no sus causas. Si realmente nos preocupa la emancipación plena de la mujer debemos preguntarnos porque muchas mujeres terminan recurriendo a la práctica del aborto.

Cualquier estudio serio que se lea sobre el tema llega a la misma conclusión: la principal causa de aborto inducido en América Latina son “problemas y dificultades económicas, que se agudizan cuando las mujeres o la pareja no tienen los suficientes medios económicos o éstas carecen del apoyo familiar o del Estado para el cuidado de los hijos…”1

Para la mayoría de las mujeres recurrir al aborto no es de ningún modo una decisión libre, es la única puerta abierta frente al desamparo económico, social y cultural. Si continuamos en el camino del desempleo, el endeudamiento y el hambre, no haremos más que profundizar las injusticias. No puede haber mujeres libres en un pueblo oprimido. Lo que las argentinas y los argentinos necesitamos es retomar el sendero de la emancipación, recuperando la soberanía política con un gobierno popular, nacional y democrático. Sin ello no hay alegría posible.

1 http://www.ceped.org/cdrom/avortement_ameriquelatine_2007/es/chapitre4/page2.html

Lic. Lucia Fernandez
Licenciada en Ciencias Políticas y Administración Publica Universidad Nacional de Cuyo
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