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¿Por qué se instala una base yanqui en Neuquén?

(Comitiva de técnicos norteamericanos inspeccionando la locación de la base. Clarín)

Asegurar el saqueo de Vaca Muerta sería la primera suposición, sin embargo sus objetivos son aún mayores.

Considerando el carácter vendepatria del macrismo y su adicción al capital extranjero, entendemos por qué la nueva base de operaciones norteamericana será en nuestro país. ¿Pero por qué en Neuquén?

Según el decreto presidencial Nº 29 de 2017, firmado por Macri, Peña y Caputo (quién sino ellos), se facultaba al Ministerio de Finanzas a colocar deuda por una cifra de hasta 20.000 millones de dólares, sometiéndose a los tribunales de Nueva York y Londres para resolver demandas judiciales y renunciando a la inmunidad soberana para los reclamos que se pudieran presentar en las jurisdicciones mencionadas.

Como excepciones a la medida, se establecieron las reservas del Banco Central y los bienes de dominio público. Sin embargo, no incluye los bienes de dominio privado que pertenecen al Estado. Particularmente estamos hablando de “las minas de oro, plata, cobre, piedras preciosas, sustancias fósiles y toda otra de interés similar, según lo normado por el Código de Minería” (Art. 236 del Código Civil y Comercial).

De esta forma la deuda externa tomada para financiar la especulación financiera, tiene como garantía (entre otras cosas) nuestro gas y petróleo. En este momento confluye en el yacimiento Vaca Muerta el gobierno nacional, el de Neuquén, los capitales norteamericanos y los amigos de Macri.

A principios de mes el gobernador Gutiérrez viajó a EEUU para buscar inversores en la explotación de Vaca Muerta y reunirse con los directores de Exxon. Según sus declaraciones, hasta el momento el yacimiento tiene inversiones comprometidas por 2.922 millones de dólares en 207 pozos. Junto a las concesiones de explotación no convencionales, los fondos llegan a 7.033 millones de dólares en 482 pozos. Una base de operaciones que proteja los intereses norteamericanos, queda a las claras como un requisito necesario.

¿Qué gana el gobierno provincial? Además de las regalías petroleras producto de la explotación, busca nuevos fondos nacionales. El gobierno macrista le ha entregado fondos (en concepto de Aportes del Tesoro Nacional-ATN) al gobierno de Gutiérrez en dos años, equivalentes a 14 veces de todo lo que recibió su antecesor Jorge Sapag en sus ocho años de mandato. A cambio de esto y la aceptación de la base, el gobernador actual se reunió con Macri hace unas semanas para expresar su apoyo a las políticas de ajuste y el acuerdo con el FMI.

El macrismo por su parte gana dólares frescos para la sostener su política económica y negocios para los amigos. Hace unos días Pampa Energía anunció inversión por 207 millones de dólares en Vaca Muerta, recordemos que en esa empresa también participan capitales norteamericanos. Para conocerlos en profundidad recomendamos “La estafa energética del macrismo (II): Los ganadores del Tarifazo” de RIN.

Ahora analicemos la participación norteamericana. El proyecto se reactivará luego de su freno en 2012 y está valuado en dos millones de dólares, que invertirán los EEUU en la construcción de una “base de ayuda humanitaria” en Neuquén. Hace unos días una comitiva con funcionarios de la embajada norteamericana visitaron el área donde se levantará el complejo. Según el gobernador Gutiérrez, el mismo servirá para albergar a los miembros de Defensa Civil y Comité de Emergencia locales en caso de catástrofes.

Para empeorar la situación, los fondos del proyecto provienen directamente del Comando Sur de los EEUU, el cual depende del Departamento de Defensa, que funciona en el El Pentágono. Poco se puede creer en los objetivos “humanitarios y pacíficos” de la potencia responsable de numerosas guerras y miles de muertos en cada rincón del mundo.

Ahora bien, el disfraz de “humanitarismo” sirve para ocultar una política mayor. La base en nuestro suelo es sin lugar a dudas, parte de la nueva carrera armamentística impulsada para reasegurar los mercados perdidos por la potencia del norte. Según recientes informes del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz, el gasto militar global aumentó en 2017 a su valor más alto desde la Guerra Fría. Estados Unidos encabeza la lista con 610.000 millones de dólares, una cifra superior a la suma total de lo que gastan los siete países que le siguen, representando más de un tercio del gasto militar mundial.

De esta manera nuestro país se sumaría a los 10 estados latinoamericanos que poseen bases del Comando Sur, que opera bajo las figuras de “Emplazamiento Cooperativo de Seguridad” y “Centro de Operaciones de Emergencia” para uso de los organismos de Defensa Civil.

Por si la relación no ha quedado clara, veamos los objetivos que sostienen según su declaración oficial: “el Comando Sur de EE.UU. aprovecha las capacidades de respuesta rápida, la colaboración de naciones socias y la cooperación regional dentro de nuestra área de responsabilidad para apoyar los objetivos de seguridad nacional de los EE.UU., defender los acercamientos sureños de Estados Unidos y promover la seguridad y la estabilidad regional”

En el documento publicado por su pagina web, “THEATER STRATEGY 2017-2027” argumentan las razones:

“El Comando Sur de los EE. UU. (USSOUTHCOM) tiene como área de responsabilidad una región grande y diversa que abarca 31 países y 16 dependencias en América Central, del Sur y el Caribe (…) Los Estados Unidos y la región comparten un amplio rango intereses. En 2016, el comercio de EE. UU. con Centroamérica y Sudamérica superó los 200 mil millones de dólares (…) En términos de proximidad geográfica, comercio, inmigración y cultura, ninguna otra parte del mundo afecta más a la vida cotidiana en los Estados Unidos que América Central, del Sur y el Caribe.

A confesión de parte, relevo de pruebas.

Unas horas antes de la redacción de esta nota, el gobierno de Colombia acaba de anunciar su incorporación a la OTAN. Entre este suceso y la base yanqui en nuestro país, el imperialismo que aqueja nuestra patria suma a la dominación cultural y económica, la ocupación militar.

Fuentes

Ámbito, Clarín, Diario Río Negro, LMNeuquén y Comando Sur EEUU (www.southcom.mil)

 

 

 

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