Home   /   Editorial  /   El Presidente offshore contra el sindicalismo docente
El Presidente offshore contra el sindicalismo docente

El lamentable individuo que se sienta en el sillón de Rivadavia (mueble que nunca antes mereció mejor su nombre), denigra a los trabajadores docentes que ejercen la actividad sindical como «mafiosos».

Macri dijo que: «Hay un grupo que se resiste, privilegiando sus intereses personales, su pequeño nicho de poder -hasta a veces- ejercido a veces de forma mafiosa; y a la mayoría le da miedo el cambio». [1]

Las nefastas declaraciones fueron pronunciadas ante un verdadero elenco de defensores de los grandes monopolios mundiales: los ex presidentes Ricardo Lagos de Chile, Julio María Sanguinetti de Uruguay, Fernando Henrique Cardoso, de Brasil, y Felipe González, de España.

El lugar fue el Hotel Sheraton del barrio de Retiro, en tanto que la entidad organizadora es un auténtico cónclave luciferino: la Fundación Círculo de Montevideo. Se trata de un ente integrado por representantes directos del capital financiero genocida, como Michel Camdessus (FMI), William J. McDonough (Ex Presidente de la Reserva Federal de Nueva York. Ex Vicepresidente de Merrill Lynch & Co); Alejandro Bulgheroni (Pan American Energy), Ernesto Zedillo (ex presidente de México y ejecutivo de empresas yanquis como Procter and Gamble, Alcoa y Union Pacific);Álvaro Uribe (Ex Presidente de Colombia) y el simpático filántropo y magnate de las telecomunicaciones Carlos Slim. [2]

A todos estos bandidos de guante blanco, la entidad suma las equívocas luces del sociólogo reaccionario francés Alain Touraine, quien condena al peronismo en nombre del crónico racismo europeo contra las razas inferiores, explicando a sus amigotes de la alta finanza que: «América latina nunca ha logrado salir de una mezcla confusa de nacionalismo y populismo –cuyo ejemplo más conocido fue el peronismo– » [3]

Evidentemente, Macri elige el lugar más apropiado para disertar sobre educación pública.

Retomando el tema de las acusaciones contra el sindicalismo, pero previo a analizar esa materia viscosa e informe que son las detritos del pensamiento presidencial, suena un tanto hipócrita que hable de «prácticas mafiosas» el hijo de un papá millonario cuyas empresas se multiplicaron gracias a una banda de asesinos como Videla y las políticas de Martínez de Hoz, así como protagonistas estelares de la patria contratista favorecida desde el Estado en los años ’90.

El grupo Macri es un producto de la dictadura cívico militar y de la democracia semicolonial menemista.

Cabe recordar que el Presidente llegó al cargo procesado y que ha pasado por más de doscientas causas judiciales, habiendo sido investigado por contrabando de autopartes junto a su papá, y luego salvado por la odiosa Corte Suprema menemista. Por si fuera poco, tiene más de veinte empresas offshore en paraísos (o guaridas) fiscales. Difícilmente pueda encontrarse en la historia nacional un caso más sucio de delincuencia económica que los perpetrados por la famiglia presidencial.

Sin embargo, Macri es un cordial amigo de los esclavistas de la Sociedad Rural como Etchevere y de  un auténtico sindicalista mafioso: el roñoso cómplice Gerónimo «Momo» Venegas; así como jefe y patrón de mafiosos a secas, como el aprieta jueces dueño de timbas Daniel Angelici y el coimero traficante de talento humano, jefe de espías oficiales y socio de Oderbrecht, el escribano Gustavo Arribas, ambos denunciados por la diputada Elisa Carrió.

La escena y los amigos presidenciales recuerdan vagamente a Don Corleone en el Banco reunido en cónclave sus colegas de las Cinco Familias de Nueva York; aunque, a decir verdad, el imbécil de Mauricio Macri no le hace justicia al personaje del cine y la literatura.

Si de mafiosos se trata, Macri es amigo de los esclavistas de la Sociedad Rural como Etchevere, y del Momo Venegas, así como patrón de Angelici y Arribas

Sin embargo, la acusación de «prácticas mafiosas» contra los sindicatos, es tan vieja como el odio patronal contra las conquistas obreras. Antes usaban otros nombres. Sin ir más lejos, recuérdese que los sindicatos fueron considerados «asociaciones ilícitas» y reprimidos por el Código Penal, la Policía y el Ejército, hasta el advenimiento del movimiento nacional encabezado por el coronel Perón, quien hizo justicia a la clase trabajadora y enriqueció a la legislación argentina a través de:

  • El decreto-ley nº 23.852 de Asociaciones Profesionales que «prohibía la intervención del Estado en los sindicatos, reconocía la personería gremial para discutir a los sindicatos mayoritarios e impedía la multiplicación de pequeños sindicatos ficticios de tipo patronal utilizables contra el gremio»; [4]
  • La ley nº 14.250 de Convenciones Colectivas de Trabajo que transformó la negociación entre empleadores y trabajadores: «La autonomía contractual del sindicato, en la medida que convierte a éste, a través del convenio colectivo, en organismo colegislador, destruye la soberanía absoluta del Estado como único poder legislador». [5]
  • Decreto ley nº 32.347 de creación de los Tribunales del Trabajo, norma que «traía al mundo jurídico una transformación radical para llevar a la práctica sin dilaciones las leyes obreras» [6] y que fue fulminada de inconstitucionalidad en un primer momento por la Corte Suprema heredada de la Década Infame, que era un cuerpo integrado por jueces tan venales y archireaccionarios como los que puso Macri por decreto y aprobaron el 2×1 a los genocidas y la inconstitucionalidad del RENATEA. Sin embargo, estos tribunales se incorporaron definitivamente a la vida nacional.

Macri acusa de «mafiosas» las prácticas legítimas de las organizaciones sindicales, como el derecho de huelga, el cual está reconocido en la Constitución Nacional y los tratados internacionales, como los convenios de la OIT, que incluyen, no sólo la huelga ante un conflicto laboral, sino también la huelga política. [7]

Este derecho es definido por la doctrina jurídica como: «…la interrupción colectiva y concertada por un grupo de trabajadores con el fin inmediato de paralizar o perturbar el normal funcionamiento de una o varias empresas ejerciendo así presión sobre la parte patronal o terceros.» [8] 

Según el hipócrita y cínico razonamiento del poder económico, la huelga es una «coacción» contra la libre voluntad. Aunque no discuten (para no quedar mal) el derecho de huelga, pretenden que las mismas se diluyan en otras prácticas hasta… ¡dejar de ser huelgas! Esa es la parte donde escuchamos a la frívola de Vidal pidiendo que los gremios docentes sean creativos y «no tomen de rehenes a los chicos». Mientras dice esas frivolidades, paga un bono ilegal para rompehuelgas, descuenta el día de paro y pide revocar la personería gremial de SUTEBA.

En tanto, el gobierno de Macri, persigue con juicios políticos a los magistrados que han fallado a favor de los trabajadores y sus organizaciones en sus sentencias, a la vez que manda a su ministro de Trabajo, asesorado por el mafioso Angelici, a comprar la voluntad de otros jueces laborales a través de ascensos a camaristas y otras prebendas.

Y, fieles discípulos que siguen el ejemplo de Macri y su amiguita Vidal, el gobernador Cornejo y el rector Pizzi aplican la metodología del descuento a los trabajadores docentes que hagan paro. Cuentan con la complicidad de las empresas mediáticas y el contubernio político-legislativo, así como la docilidad de sus empleados agrupados juventud universitaria de Macri y Cambiemos, que es la agrupación Franja Morada.

En otro sentido, quien quiera consolidar sus conocimientos sobre sindicalismo y política en un país semicolonial, puede releer a un relevante autor del campo nacional:

«…el sistema demoliberal capitalista que ha dominado los siglos XIX y XX (…) estableció como premisa inicial que los sindicatos tenían tareas gremiales, pero que no podían intervenir en politica (…) La defensa de los intereses profesionales se confunde con la defensa de los intereses del pueblo, y cuando una organización está al servicio del pueblo es invencible, porque los pueblos son invencibles.»  [9]

Macri acusa a los sindicatos docentes de mafiosos para negar el derecho de huelga y el derecho de intervenir en política

En suma: cuando Macri acusa a los sindicatos docentes de mafiosos, en realidad no sólo les niega el derecho de huelga, sino el derecho de intervenir en política, derecho que es, precisamente, más importante incluso que la reivindicación salarial, pues se trata de resistir y detener la política antipopular y antinacional de la ceocracia vendepatria, que destruye a un tiempo la educación pública, pero también el trabajo, el salario y la industria. Por eso, la rosca antinacional personificada en el Poder Ejecutivo quiere impedir la movilización política sindical y social del pueblo argentino.

Los explotadores tienen muy en cuenta las palabras de Perón y se desviven por expropiar a los pueblos de la actividad política; así como los demonios del Nuevo Testamento conocían al Salvador que los expulsaba, el inhumano capital extranjero y sus CEOS locales reconocen la verdad humana: «…la política es sólo un medio para dar la posibilidad de que hombres salidos del pueblo puedan tomar en sus manos el destino de la Nación y llevarla hacia los grandes objetivos que perseguimos» [10]

Por estas razones temen la politización del pueblo argentino y sus organizaciones. Saben que sólo a través de la recuperación de la política saldremos adelante y concluiremos con la dictadura del capital financiero para luchar por una sociedad más justa y una Nación independiente integrada en América del Sur./


Referencias

[1] Mauricio Macri criticó a los gremios docentes que ejercen un “poder de manera mafiosa”, Clarín, 11/05/2017

[2] Página web de la entidad: http://circulodemontevideo.org/miembros.asp

[3] TOURAINE, Alain, ¿Existe una izquierda en América Latina? América en tiempos de Chávez. Un debate entre Ernesto Laclau y Alain Touraine, Pagina 12, 8/10/2006

[4] RAMOS, Jorge Abelardo, Revolución y contrarrevolución en la Argentina, tomo V, La era del peronismo, Ed. Senado de la Nación, Bs. As., 2006, pág. 151 y 152.

[5] ABÓS, Álvaro, La columna vertebral. Sindicatos y peronismo, 2º ed, Hyspamérica, Bs. As., 1986, pág. 128

[6] RAMOS, Op. Cit.

[7] «El Comité de Libertad Sindical de la OIT ha expresado reiteradamente que la defensa mediante la huelga abarca a los “intereses económicos y sociales” y comprende “el poder de los sindicatos de apoyar sus posiciones en la búsqueda de soluciones a los problemas derivados de las grandes cuestiones de política económica y social que tienen consecuencias inmediatas para sus miembros y los trabajadores en general, especialmente en materia de empleo, de protección social y de nivel de vida”. Y correlativamente ha expresado que es contrario al Convenio Nº 87 de libertad sindical “la prohibición de toda huelga que no se vincule a un conflicto colectivo en que no sean parte los trabajadores o el sindicato” y que “la declaración de ilegalidad de una huelga nacional en protesta por las consecuencias sociales y laborales de una política económica del gobierno constituye una grave violación de la libertad sindical”, con cuanto viene a autorizar que las medidas puedan tener un destinatario y un objeto distinto del reclamo al empleador por mejores condiciones de trabajo.» (RIAL, Noemí, y ots., Manual para representantes sindicales, 1º ed. 1ª reimp., Rubinzal-Culzoni, Sta. Fe, 2012, pág. 361)

A la libertad sindical reconocida universalmente, el cretino de Macri le llama “prácticas mafiosas”. Es un buen ejemplo para enseñar en la Universidad y en todas las escuelas como una irrepetible combinación de cinismo, hipocresía, estulticia y estrechez mental, sazonadas con odio de clase, racismo y notas de agotamiento mental y sordidez espiritual, propias de una ánima endurecida en la práctica de una vida disipada y mezquina, tanto en la frivolidad mundana, como en el ejercicio permanente del desprecio hacia los seres humanos no incluidos entre la “gente bien” y condenados por el destino a vivir de esa actividad tan aborrecida como desconocida para Mauricio Macri que es el TRABAJO.

[8] KROTOSCHIN, Ernesto, Tratado práctico del Derecho del Trabajo, p.665, citado por RIAL, Noemí y ots., Op. Cit., pág. 344 y 345.

Explican estos autores que los elementos de la huelga son: abstención o cesación de la prestación de trabajo, la que deberá revestir carácter colectivo y tener por objeto la obtención de determinados resultados o beneficios para los trabajadores de la empresa, actividad o profesión

Cabe resaltar que la huelga misma «implica siempre, por definición, una forma particular de violencia». Pues, persigue como objetivo inmediato, causar un daño al empleador para, a partir del mismo, sostener la amenaza creíble de que el mismo continuará si no concede a los trabajadores sus reclamos. Esto explica la razón por la que «los liberales se quejan continuamente del carácter “extorsivo” de ciertos conflictos.» (cf. Rial y ots.)

[9] PERÓN, Juan Domingo, Perón habla a los trabajadores. Discursos en la C.G.T., noviembre de 1973, Presidencia de la Nación, Secretaría de Prensa y Difusión, pág. 3 a 6.

[10] PERÓN, Op. Cit.

Etiquetas

Notas Relacionadas