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¿Qué hubiese pasado si el fallo Servini de Cubría se hubiese dictado hace tres años?

La jurisprudencia es fuente de derecho. Lo que algún magistrado sentenció hace algún tiempo, allana el camino para que nuevos jueces tomen las mismas decisiones con mayor legitimidad e incluso abre las puertas a que los legisladores redacten esos mismos principios en nuestras leyes.

El fallo de la jueza Servini de Cubría, que dicta la intervención del Partido Justicialista nacional, sienta muy peligrosos precedentes ya que, al realizar juicios de valor sobre el estado interno de una agrupación partidaria abre las puertas a la arbitraria intervención de cualquier partido político; atentando contra el mismo sistema democrático y el Estado de Derecho.

Muchos justificarán la intervención porque va en contra del “partido de los negros”, los que “se robaron todo” y los que “arruinaron el país”. Imaginemos, entonces, qué hubiese pasado si estos mismos argumentos se hubiesen utilizado en cualquier momento del período 2001-2015.

“Los adversos resultados electorales obtenidos en los dos últimos procesos electorales han profundizado la división interna que venía gestándose con antelación.-“

Después del helicóptero de 2001, el centenario partido atravesó tres lustros de pésimos resultados electorales; pudiendo sobrevivir gracias a haber sostenido algunas provincias clave para el radicalismo. Pero, en el ámbito nacional, los argentinos y argentinas rechazaban de pleno las fórmulas que la UCR ponía a consideración. Recordemos:

2003: Moreau 2,34%

2007: Lavagna 16,9%

2011: Alfonsín 12,2%

Esto, como es natural, suscitó no pocas divisiones internas dentro del Partido; asunto que veremos en un instante.

“El grado de división alcanzado, con líneas internas partidarias que se ubican en las antípodas del pensamiento político, ha creado una situación crítica insostenible que de permanecer en el tiempo, podría afectar la propia existencia del partido.-“

Radicales ortodoxos, Radicales K, Radicales-liberales, Radicales-socialdemócratas/progresistas y Radicales-PRO. Los radicales dieron paso a un crisol de posiciones tan diversas que se hizo popular el chiste:

-¿Qué ve un radical cuando se mira al espejo?

-Una línea interna.

Además, tan en las antípodas se encuentran varios de los correligionarios que la UCR parece vivir en un estado de guerra civil permanente. Cuando Cleto Cobos inauguró la línea de los Radicales K, no hubo quien no lo bastardeara; llegando a echarlo “de por vida” del partido. Casi lo mismo le sucedió a Ernesto Sanz en Gualeguaychú, tras adherir a la UCR a Cambiemos. La diferencia es que él fue el que prácticamente echó a los demás, que tuvieron que buscar refugio en otros sectores políticos o quedar condenados al ostracismo.

“Se ha producido en los hechos una traumática escisión por el accionar de quienes aun siendo autoridades partidarias abandonaron la agrupación a su suerte, para formar nuevas estructuras que compitieron contra el Partido, con la sola esperanza de obtener alguna ventaja electoral.-“

López Murphy fundó Recrear, Lilita Carrió el ARI y más tarde la Coalición Cívica. El ya nombrado Cobos entró y salió del partido cual si fuera un supermercado. Acá en Mendoza, por citar otro ejemplo, Roberto Iglesias (ex gobernador de la Provincia, ex presidente del Comité Nacional de la UCR) junto con el Viti Fayad (histórico intendente de la Ciudad de Mendoza, varias veces candidato a gobernador) compitieron en las PASO de 2013 por el Partido Federal. En la historia de cada provincia, ejemplos como éste se repiten a montones.

No es intención de este artículo pedir la intervención del partido que hoy encabeza Alfredo Cornejo. Al contrario. Lo exigible es que todos los partidos políticos, minoritarios y tradicionales, nacionales y provinciales, con líneas internas o con profunda disciplina partidaria; se manifiesten en rechazo a tal arbitrario fallo, que atenta contra los cimientos mismos del sistema democrático multipartidario.

O, en caso de mantenerse firme la sentencia, exigimos también la intervención del partido PRO (propuesta republicana), ya que han traicionado el mandato otorgado por el pueblo; y eso, según Servini de Cubría, es razón suficiente para interrumpir su normal funcionamiento:

“Cuando la dirigencia política se aleja de las personas y transita por senderos separados a los que recorre la ciudadanía, el mandato otorgado por el pueblo se ve traicionado en su origen, al quebrantarse la misión fundamental de la acción política.-

Lo que debiera constituir un servicio desinteresado en favor de los semejantes, se transforma –producto de la ambición personal plasmada en interminables conflictos internos-, en un intento de obtener cualquier ventaja política para conseguir alguna posición de poder en beneficio propio y de los circunstanciales aliados.-“

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