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Se viene el paro y se va el dólar. Mauricio, ¿para cuándo?

El día de ayer, la CGT se hizo eco del reclamo de los trabajadores y finalmente ratificó el llamado a Paro Nacional. Se trata del tercero contra el gobierno de Mauricio Macri y su política de ajuste que parece no tener límites. La medida que tiene fecha para el 25 de junio se prevé contundente, ya que a la misma adhirieron las dos CTA, la Corriente Federal y Camioneros. Desde el triunvirato aseguran que al no obtener respuestas de parte de la Casa Rosada no se podía estirar más la situación.

La definición se da en el marco del acuerdo más nefasto para la historia de los argentinos en materia de endeudamiento. Ésta política impuesta desde los sectores más concentrados de la economía trae aparejada una serie de ajustes que ya se siente en los bolsillos de los trabajadores, y era necesario tomar cartas sobre el asunto de manera urgente.

En el día de ayer fueron expuestas en un comunicado las razones que llevan a la central a tomar dicha medida. y entre ellas dicen que “el veto a la rebaja de tarifas aprobado por el Congreso Nacional, el anunciado acuerdo con el FMI, sus consecuencias sobre el empleo, la obra pública, los Sistemas de Seguridad Social, las Economías Regionales y los Servicios Públicos no hacen más que agravar dramáticamente la ya insoportable situación social.” Además para mañana Camioneros y las dos CTA ratificaron el paro, pero con movilización incluida, planteando que “tenemos recesión económica con mayor desigualdad, con más hambre, un pueblo que padece políticas de ajuste que van a agravarse con esta zambullida del gobierno en los brazos del FMI”. Según Hugo Yasky, la protesta afectará el dictado de clases, la atención en hospitales y la administración pública; no habrá transporte de cargas, ni recolección de la basura.

Por su parte, hoy miércoles, en un gesto que parece ratificar la posición de este gobierno frente a los trabajadores y al pedido de que no se grave con el mal llamado “impuesto a las ganancias” al medio aguinaldo, Triaca decidió hacer oídos sordos y una vez más se sentirá el golpe en los salarios: “Tenemos que cuidar los recursos escasos que tiene el Estado”, por lo que el medio aguinaldo de junio no quedará eximido del pago de ese impuesto. Según el ministro, esta medida no es prioritaria, como tampoco lo ha sido el poder adquisitivo del sueldo de los laburantes, que desde inicios del gobierno de Cambiemos ha perdido por goleada frente a la inflación y al aumento de tarifas.

Ha sido dicho y ratificado que el salario no es ganancia; es, justamente, salario. Ese impuesto sí debería cobrarse a las inversiones especulativas provenientes de bancos o financieras que echan por tierra, de la mano de las medidas de gobierno, todo proyecto realmente productivo, debido a las ganancias inconmensurables que obtienen en tan poco timepo. Extraídas, vale decir, del bolsillo de los que pagamos todos los aumentos.

En vinculación con lo anterior, el BCRA se olvidó que había prometido la “libre flotación” del dólar. Esto es, no intervenir en su valor, dejándolo a merced del juego oferta-demanda. Sin embargo, al igual que los compromisos de “pobreza cero”, “no habrá ajuste”, “no habrá devaluación” que Macri sabía, no iba a cumplir, Sturzenegger se basó en el mismo argumento y no le quedó otra que intervenir con 695 millones para que el verde no se fuera por las nubes. El problema ahora, es que los enojos van a venir desde la casa matriz de Cambiemos, el FMI.

Por su parte, la dirección del Banco Central decidió mantener la tasa de interés usuraria del 40% (otro inconveniente a la hora de contener la inflación), a sabiendas de que si los inversores en LEBAC vuelven a amenzar con no renovarlas, se corre el riesgo de otra corrida cambiaria. No vaya a ser que se vuelvan a llevar a paraísos fiscales otros 10.000 milones de dólares en dos semanas.

Haciendo un recuento de los eventos que han ocurrido desde principios de mayo y sus problemas financieros, es imposible que el Gobierno permita que el dólar suba tanto sabiendo el impacto que generará sobre la inflación y sobre la extranjerización de divisas. Si ya se les metieron un tecer paro por cómo viene la mano, que vuele el dólar de nuevo es sinónimo de que vuelva a volar un helicóptero.

 

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