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Ser más pobre tampoco importa tanto

Durán Barba vuelve a los escenarios de Cambiemos y el discurso oficial del gobierno seguirá exaltando los “cambios pequeños” mientras se multiplica la miseria.

“¿Cómo no vamos a ser optimistas?” reza el mantra macrista. Jaime Durán Barba vuelve a intervenir directamente en el discurso de Cambiemos y será el orador principal de un ciclo de charlas para los funcionarios llamado “Argentina Cambio Cultural”.

Se lee en el sitio Política Argentina: “Ante la crisis económica, el sector que lidera Marcos Peña busca instalar la idea de que hay que hablar de cambios pequeños que logró el gobierno y dejar atrás la visión negativa como publicó Clarín. Se trata de la visión de coaching positivo que siempre se repitió en Cambiemos y ahora encontró un faro en Steven Pinker, el “gurú del optimismo” que estuvo con Mauricio Macri en la Casa Rosada el mes pasado.”

¡Menos mal que llegan los gurúes a explicarnos que eso de ser cada día más pobre no importa! Nuestro malestar es propio de nuestro pensamientos negativos y no tiene nada que ver con la recesión, el desempleo, el ajuste, el endeudamiento y el crecimiento de la pobreza.

Este Steven Pinker viene a confirmar la ilustre teoría política del gobierno ¡En realidad, el mundo es cada día mejor! Obviando pequeños asuntos como el saqueo de unos países sobre otros, la creciente desigualdad social, el aumento de la deuda, la crisis financiera, la multiplicación de la violencia producto de los conflictos armados o el narcotráfico, la crisis ecológica, la amenaza de pandemias y el agotamiento de los recursos naturales. Apenas nada más.

¿No se enteró usted que hoy condenaron a De Vido? Acá está uno preocupándose que según la UCA hasta hace un mes uno de cada tres niños se alimentaban en comedores y la pobreza afecta a más del 33% de los argentinos. ¡Pero el dólar bajo 40 centavos! Prueba fehaciente de que estamos en buen camino.

¿A quién le puede importar que la deuda supere el PBI? ¡Mire el lector como están de lindas las veredas de su capital! ¡Cuantas rutas arregladas y bien pintadas de amarillo y negro! Debo confesarle querido lector, que quien escribe estas líneas ha visto la luz en las palabras de nuestros amados gobernantes y esclarecidos asesores.

O puede ser que la indignación ante tal tomada de pelo, solo alimente aún más el odio que provocan. ¿No sabrá usted por casualidad, en que dirección se encuentra la Casa Rosada?

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