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Una vaquita para las empresas

La mayoría de los argentinos ha visto su balanza personal perjudicada. Los ingresos, como los salarios o rentabilidad de un emprendimiento, han disminuido considerablemente, mientras que los egresos han aumentado exponencialmente. Todo esto producto de una política deliberada de Cambiemos. La acción más contundente de estas últimas semanas fue la política cambiaria, que desembocó en una devaluación y en una inflación apabullante. Recordemos que en esta devaluación el gobierno no fue una víctima, tomó la decisión de liberar la zona para que los especuladores llevaran al dolar a precio que les plazca.

Ahora bien, el desajuste en la balanza personal de los argentinos poco importa para Cambiemos, que se encuentra completamente abocado a sanear la balanza de las empresas que distribuyen el gas. Y en esta acción se describe a la perfección la naturaleza del gobierno nacional. Las “pérdidas” de las empresas producto de la devaluación serán saldadas con dinero del bolsillo de los argentinos, gracias a la injerencia del Estado. Esto demuestra que el intervencionismo existe siempre, la liberalización y/o desregulación es la forma en la que interviene el Estado a favor de los sectores concentrados.

Así como con la devaluación se intentó mostrar una imagen de víctima, con las tarifas se muestra una actitud falsamente benevolente: los 10.000 millones de pesos que le pagaran los argentinos de más a las empresas se podrán pagar en 24 cuotas. Casi que permite olvidar el aumento del 35% que empezó a regir desde el primero de este mes y los recortes a los subsidios de la tarifa social. Sin mencionar el hecho, poco propagandizado, de que la bonificación para aquellos que redujeran su consumo en comparación con el mismo periodo de 2015 dejó de existir. Fue anunciado con bombos y platillos, envuelto en la falacia del cuidado del medio ambiente, al implementarlo; calladito la boca se erradicó a fines de septiembre. Sorpresivamente en ambas ocasiones significó ajuste.

Mientras tanto, orgullosos los muchachos de Cambiemos anuncian que por primera vez en un millón de años exportamos nuevamente a Chile gas, a mitad de precio. Al mismo tiempo la inversión para la exploración y explotación cae en picada, pero la rentabilidad de la empresas energéticas se mantiene y sale directamente del bolsillo de los argentinos sin que los servicios hayan mejorado aunque sea un poco. El monto que se ahorra el Estado por los subsidios que desaparecen van directamente a pagar intereses, antes en LEBAC, ahora en LELIQ.

 

 

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