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¿Vamos hacia la “salida elegante” del Macrismo?

Todos coinciden que el gobierno tambalea, llegar a octubre del año que viene parece una odisea.

Desde Clarín hasta Página 12 y de La Nación a Ámbito, coinciden en sus columnas sobre la incertidumbre del gobierno para terminar su mandato. La caída en el respaldo al gobierno iniciada en diciembre no cesa. En todas las redacciones circulan las numerosas encuestas que muestran a la imagen negativa de Macri que ronda el 65%.

El gobierno inició su mandato con tres grandes aliados: los sectores monopólicos de la producción y el comercio y el capital financiero internacional, ambos expresados en los grandes medios de comunicación. Naciendo así un gobierno de opinión (dictada por los grandes medios), que defendía la concentración de la renta nacional en pocas manos y su salida al exterior. Pero lentamente y sin pausa, las alianzas del gobierno se resquebrajan.

De las grandes empresas del capital concentrado, unas ven como caen sus ventas al ritmo del deterioro del bolsillo argentino y otras se apuran en cerrar negocios millonarios. Mientras la devaluación multiplica los costos de algunos y aumentan las ganancias de los exportadores, varios piensan si ha llegado la hora de cambiar su apuesta. No porque el gobierno ataque sus intereses, sino por su incapacidad de sostener el rumbo económico ante el creciente rechazo popular. ¿Cuánto puede durar el apoyo a cambio de continuar una mayor concentración del mercado?

El capital financiero internacional también duda del gobierno. El préstamo del FMI llegó como último auxilio, cuando ninguno de los grandes fondos financieros especulativos querían prestar al gobierno. El macrismo ha tenido que ofrecer ganancias récord a nivel mundial (Lebacs al 65%) para que no se corte el endeudamiento. Sin embargo ante la primera señal de que se aproxime el cese de pagos, producto del enorme déficit estatal, saldrán con la misma velocidad que llegaron.

Las expresiones de estos sectores comienzan a verse en los grandes medios de los cuales son dueños. La prensa que antes de diciembre se encargaba de justificar las más brutales políticas de ajuste y represión, comienza a deslizar sus críticas. Clarín y La Nación se muestran alarmados por la “fuga de capitales” y la inflación desbordada. Negando su papel en el blindaje medíatico que protegía uno de los mayores saqueos de nuestra historia, parece que dejarán sólo al gobierno que supieron ungir. Cuando un barco se hunde, los primeros en escapar son las ratas.

Todos los anteriores le reclaman a su gobierno un cambio importante. O se aseguran el ajuste necesario para evitar un default y permitirles continuar sus negocios o buscaran a otro que lo haga.

De tal manera, un gobierno acorralado por un lado por sus jefes y en el otro por los argentinos, ha entrado en el modo “lucha o huida”. Algunos de los miembros del gobierno lo procesan planeando su salida, otros pelean por mayor poder y otros se aferran a lo poco que tienen. Unos lo manifiestan peleándose con sus compañeros de alianza y otros negocian con sectores por fuera de la coalición gobernante, con tal ganar tiempo hasta octubre.

De esta manera coincide la pelea de Carrió y Cornejo dentro de Cambiemos, la posibilidad de cambiar a Marcos Peña por Urtubey.

Así la ignorante señora de los delirios místicos y complejo de Napoleón se cruza con Cornejo, el mejor aliado del PRO por su compromiso a sus políticas y apoyo, aunque hoy se muestre también algo desequilibrado.

Mientras los niños se pelean, los adultos discuten cosas serias. Los miembros de la “mesa chica del gobierno” buscan una salida para la complicada situación. Una posibilidad que han hecho pública es cambiar de Jefe de Gabinete, cambiando a Marcos Peña por el gobernador Urtubey. Acordar con un sector del PJ les permitiría, en el mejor de los casos, llegar tranquilos a octubre de 2019 para volver a disputar las elecciones. En el peor, les daría el margen de maniobra para continuar gobernando por unos meses, consiguiendo el aval de algunos gobernadores y legisladores.

Ciertamente la situación de los gobiernos provinciales no es ventajosa, la reducción del presupuesto impuesto desde la Casa Rosada, el endeudamiento creciente y el déficit amenazan su misma estabilidad. Sino veamos como se multiplican los conflictos con los estatales, como el caso de los docentes en Chubut.

Tomar al gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, parece una decisión que anuncia el final de una era. No por el carácter revolucionario de éste, recordemos que siempre ha actuado como el sector más acuerdista con el gobierno y acaba de reunirse con Obama para discutir el papel de “las oposiciones responsables”.

La incorporación de un miembro del gabinete a alguien por fuera de Cambiemos, puede ser en política tan mortal como el acuerdo del FMI en economía. Como el naúfrago que sediento bebe el agua de mar, saciándose por unos momentos pero adelantando su muerte. La opción de una “salida elegante” anuncia la descomposición definitiva, sólo quedaría por definir el día exacto.

 

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