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2018: Lo que la tormenta macrista nos dejó

De los cinco monopolios del capitalismo que describía Samir Amin -el de la tecnología de punta, el control de los mercados financieros mundiales, el acceso a los recursos naturales del planeta, los medios de comunicación y las armas de destrucción masiva- hay uno que predomina sobre los demás: los negocios de las finanzas en todo el globo.

Se trata de hacer dinero partir del dinero. El “capital financiero” prevaleció frente a una de las ramas que le dio origen.  Del capital bancario y el capital industrial; la especulación del dinero prevalece ante la producción. La síntesis planteada por Marx de “mercancía-dinero-mercancía” mutó a “dinero-dinero”.

Quienes conducen esto, se quedaron con la conducción del gobierno nacional en 2015 en una alianza que incluía a los grandes exportadores de alimentos y materias primas. Macri es sólo una figurita intercambiable del imperialismo. El plan económico, y su correlato cultural y político, es diseñado por quienes conducen el negocio mundial de las finanzas.

En síntesis, el plan consistió en intensificar el negocio de la bicicleta financiera, la mayor apertura a la salida de capitales y el endeudamiento externo.

La bicicleta funcionó gracias a la gran diferencia en las tasas de interés entre el mercado mundial y las impuestas por el gobierno nacional en una serie de letras y bonos emitidos: LEBAC, LELIC, BOTES, etc. Con tasas que superaban el 60% convirtieron a la Argentina en el paraíso de las finanzas mundiales. Llegaban inversiones “de cartera” por millones, pero que, gracias al segundo elemento que mencionamos, salían reproducidas en miles de millones más.

¿Qué consecuencias inmediatas generó esto? Entre las principales mencionamos la destrucción de producción (no existe fábrica que genere esas ganancias), la falta de crédito orientado a la industria pequeña, mediana y grande, y la decisión por parte del Estado de volcar los recursos públicos en sostener ese negocio.

Así, solamente las LELIQ han generado intereses en promedio de $1.000 millones diarios lo que equivale a la construcción de mil viviendas sociales por día[1], o siete hospitales de alta complejidad, sesenta y dos centros culturales o ciento treinta y dos escuelas públicas por semana[2].

Esto implicó también la reducción de subsidios por parte del Estado hacia el consumo de servicios públicos, generando aumentos siderales: en promedio, de 2015 hasta ahora (no contamos lo ya estipulado para el 2019) el transporte público aumentó un 200%, el gas 1013%, luz 1615% y el agua el 550%[3].

Desde que Macri asumió hasta agosto de 2018, la transferencia de renta nacional al exterior fue de U$S52.126 millones[4]. La apetencia de dólares para ser sacados del país generó en gran parte el aumento del valor de la divisa y brusca devaluación del peso: desde aquel nefasto 10 de diciembre de 2015 al día de hoy, el dólar aumentó un 401% y en este año un 216%.

Por la dependencia de nuestra economía a la moneda extrajera, este aumento implicó subas que llevaron el índice de inflación al 43,9%[5], convirtiéndonos en el cuarto país del mundo con mayores aumentos inflacionarios. Un detalle no podemos dejar de mencionar: la producción y comercialización de bienes y servicios está oligopolizada (muchos de los dueños de las grandes empresas componen el gabinete nacional) lo cual facilita la fijación de precios en alza.

Cayó la producción y aumento el desempleo. Aumentaron los precios y cayó el consumo. La cara más triste del macrismo es invisible para Macri: el desempleo aumentaría al 11% al terminar el 2018, siendo la cifra más elevada en los últimos doce años. La pobreza ya alcanza al 33,6% de los argentinos mientras que la indigencia la padece el 6,1%.[6]

Otro elemento del plan económico del macrismo es el endeudamiento, y esta nota vuelve por donde comenzó. Mientras que el negocio de las finanzas aspira recursos argentinos, vacía la caja del Estado y el bolsillo de los trabajadores, le presta al gobierno de Macri los dólares para que la estafa siga funcionando.

Así, desde que asumió, la deuda externa pública aumentó en U$S 153.619 millones, siendo el total de U$S 327.167 millones, a lo que debemos sumarle $ 598.000 millones sólo en intereses ($1.100 millones por minuto se pagarán en intereses de deuda durante 2019). El monto total equivale a más del 90% del PBI. “La deuda crece más rápido anualmente comparado con la dinámica que se registró durante en el período 1976-1983 (última Dictadura Cívico Militar) […] las colocaciones incrementaban anualmente en promedio en u$s 14.620 millones mientras que en la actualidad lo hace en u$s 37.362 millones, un 155,6% más.”[7]

Quienes conducen, dictan el plan económico y se quedan con las ganancias. Macri no es “rehén” del FMI, ambos son engranajes de la misma máquina que es el imperialismo y el negocio estrella de las finanzas.

Hemos intentado en síntesis resaltar las consecuencias que la tormenta macrista nos dejó a los argentinos este 2018. ¿Será que en el 2019 los argentinos dejemos a Macri?


Referencias

[1]     https://www.lavoz.com.ar/politica/central-paga-por-dia-intereses-que-equivalen-mil-viviendas-sociales

[2]     http://diariopulse.com/macri-una-semana-de-pago-de-intereses-en-leliq-equivale-a-136-escuelas/42997

[3]     https://www.laizquierdadiario.com/Tarifazos-sube-el-transporte-y-los-servicios-aumentaron-hasta-1-600-con-Macri

[4]     https://www.eldestapeweb.com/la-fuga-capitales-la-era-macri-ya-supero-el-prestamo-del-fmi-n48336

[5]     https://www.cronista.com/economiapolitica/Argentina-finaliza-el-ano-entre-los-cuatro-paises-con-mas-inflacion-en-el-mundo-20181229-0001.html

[6]     https://www.lanacion.com.ar/2202113-la-pobreza-aumento-mas-cinco-puntos-ano

[7]     https://www.ambito.com/desde-que-macri-es-presidente-las-emisiones-deuda-totalizan-us-153619-millones-n4038676

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Dra. Noelia Navarro
Abogada. Docente
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