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A TÍTULO PERSONAL, ¿QUIÉNES SE BENEFICIAN CON LAS CACEROLAS EN ÉPOCAS DE PANDEMIA?

Quien escribe esta humilde opinión no trabaja en el Estado, ni se asoma a un cargo legislativo, sólo pertenece al sector privado. De tal manera, no me veo beneficiada en absoluto de los abultados sueldos que cobra algún funcionario público, ministro, legislador, etc.

La corrupción en la vida política existe y ha existido siempre, en la Argentina y en el mundo entero. Aquello de hermoso que tiene el arte de la política – convertir en posible lo que pareciera imposible, según me han contado- se ve opacado por ALGUNA dirigencia -no toda- que se enriquece con dicha actividad.

Dicho esto, no podemos dejar de mirar detrás del velo, la maniobra de distracción que los medios monopólicos de comunicación intentan instalar en medio de una pandemia.

El Gobierno de Alberto Fernández tiene un objetivo fundamental: Aplanar la curva de contagios para que el sistema sanitario pueda contener los casos y no colapse como ya sucedió en Europa o EE.UU. Muchos argentinos ven la prioridad que se le da al bienestar general y en ese sentido Alberto ha conseguido altísimos niveles de aprobación.

¿Cómo hacen los medios entonces para derribar a ese gobierno que no es afín a sus intereses?

El odio contra la política y los políticos parece ser la estrategia. En la difícil situación de muchos trabajadores, los políticos con sus altos ingresos parecerían ser los culpables de tal problema y por tanto, la baja de sus sueldos la principal solución. “¡Todos los sectores medios, a salir con sus cacerolas al balcón!” reclaman las redes sociales.

Reitero que no se trata de defender los sueldos de los políticos; es más, sería muy interesante que los bajen y que así den el ejemplo (está en plena discusión  el asunto en el Congreso Nacional, se verá cuanto es el aporte desde ya lejos de ser significativo para el PBI). El verdadero problema es que esto responde a una maniobra política clarísima que nos quiere tomar por zonzos, distrayendo la atención sin poder ver quiénes son los verdaderos sectores que se benefician y protegen con la misma. Veamos:

 

  • En los últimos doce meses de 2019 los bancos privados extranjeros acumularon una utilidad de $243.688 millones. Respecto de igual mes de 2015, cuando ganaron $3612 millones, aumentaron su resultado un 696,5 % según el informe del BCRA. Los bancos se niegan a acatar disposiciones del Central para otorgar créditos productivos. El crecimiento de sus ganancias fue resultante de la migración del crédito hacia las Leliq, desplazando su tarea de prestamistas a especulación pura para transferirla al exterior. ¿y si repatriáramos todas esas ganancias mediante intervención del BCRA, no habrían suficientes miles de millones de pesos para volcarlos al sistema sanitario o la actividad productiva en plena cuarentena?

 

  • Las grandes comercializadoras de granos vinculadas al comercio exterior, beneficiarias de la enorme devaluación, también se enriquecieron. Miremos el caso de la cerealera Vicentin, quien se endeudó con el Banco Nación  por $18.370 millones para luego declararse en default (un 20%de todo su crédito lo que ahora limita su capacidad de prestar). Mientras, Vicentin financió en ese periodo la campaña de Cambiemos por $13500 millones. ¿Ningún medio de comunicación reclama hoy ese crédito para hacer frente  a las PYMES en crisis?

 

  • Grandes empresarios como el grupo Techint, la primera gran fortuna de Argentina en 2019, con 8000 millones de dólares, ahora presiona al gobierno con despedir trabajadores alegando que no puede perder. En verdad sabemos que no pierde, como a todos los que más tienen, se les pide ganar un poco menos, entendiendo tal contexto. Esta empresa a lo largo de la historia (desde la última dictadura cívico-militar) obtuvo la concesión de muchísimas obras públicas de ingeniería y construcción, se benefició de los seguros de cambio para la deuda externa privada, de privatizaciones en los años 90, etc. Es un gran monopolio gracias al Estado, es decir, a todos los argentinos.

Podría seguir mencionando las ganancias de las empresas prestadoras de servicios con aumento indiscriminado de tarifas como Edenor o Edesur, petroleras, etc.

Llamo humildemente a la reflexión. Hoy, frente a tal crisis sanitaria profundizada en tanto el gobierno de Cambiemos generó esas condiciones, las cacerolas deben apuntar a los sectores concentrados que son quienes verdaderamente nos quieren seguir jodiendo.

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