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Acuerdo Mercosur-UE: un nuevo pacto de subordinación semicolonial

El candidato popular, Alberto Fernández expresó que «…no hay nada que festejar». Y tiene razón. Porque las relaciones entre el Mercosur y la Unión Europea son desiguales: ellos producen bienes industriales con alto valor agregado y nosotros materias primas o bienes con escaso valor agregado. Por lo tanto, en vez de proteger nuestra industria y desarrollarla en un esfuerzo conjunto con los brasileños, paraguayos, uruguayos, venezolanos y bolivianos, fortaleciendo nuestro mercado interno, lo que hacen Macri y Bolsonaro es firmar un nuevo pacto Roca-Runciman, que ni siquiera favorece al agro argentino en su mayoría, sino sólo a un puñado de exportadores; y, simultáneamente, establece las condiciones jurídicas para terminar de fundir lo que queda de industria nacional tras cuatro años de política antiindustrial y antiobrera por parte de la banda de hampones financieros encabezados por Mauricio Macri, ahora secundado por elementos conservadores como Pichetto, y radicales como Cornejo, además del ala estilo «revolución fusiladora» liderada por Lilita Carrió.

La alianza Juntos por el Cambio es la expresión electoral del FMI, el gobierno yanqui de Donald Trump y, fundamentalmente, el poder financiero global, que sostiene una alianza de grandes grupos y empresas locales con las corporaciones mediáticas, que intentará mantener el control del Estado para perpetuar la humillante condición de servidumbre semicolonial argentina, extendida a la América del Sur completa, salvo los gobiernos venezolano y boliviano que luchan por su liberación y resisten la agresión extranjera movilizando las fuerzas democráticas del pueblo y los recursos políticos y militares del Estado revolucionario. Entre tanto, la firma de este nuevo acuerdo de carácter semicolonial es una nueva derrota de la Nación latinoamericana a manos del decandente imperialismo europeo, vigilado por el militarismo genocida de Estados Unidos.

La combinación de entrega de la soberanía económica al FMI y los bancos foráneos; la cesión de la soberanía política al departamento de Estado, la CIA y el Comando Sur estadounidense, y la subordinación al interés del rentístico y declinante capitalismo europeo -al que ni los ingleses quieren seguir atados-, supone una situación general de retroceso y derrota que sólo será revertida asumiendo el control de los Estados suramericanos por las fuerzas nacionales, populares y democráticas.

Por ello, las elecciones argentinas de agosto son el primer paso para derrotar al macrismo vendepatria y sumirlo en la confusión hasta octubre, liquidarlo en primera vuelta y comenzar a recuperar la república democrática y el aparato estatal para reconstruir la industria nacional, impulsar el poder exportador del campo argentino, nacionalizando la renta agraria y minera por medio del control estatal del comercio exterior, y la orientación nacional del crédito por medio de la nacionalización de la banca, además de una política de desendeudamiento para revertir la vergüenza de la humillante deuda contraida ilegítimamente por la rosca macrista-radical, y una firme y clara política de desarrollo científico-técnico latinoamericano. En suma, una política de reconstrucción del capitalismo nacional suramericano, empezando por nuestro país./

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Dr. Gabriel Delgado
Abogado y profesor.
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