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Aislacionismo: el fantasma latinoamericano

“en la Argentina ya dejamos atrás el aislacionismo que obstaculizaba nuestra integración con el mundo”  Mauricio Macri, cumbre del G20 setiembre de 2016

No son pocas las ocasiones en que nos encontramos con artículos periodísticos, reportajes y programas especializados que aseguran que se debe reducir la “brecha digital” o “aislamiento digital” para acercarnos a una sociedad más democrática. Pero nada indican estas frases acerca de la existencia de conglomerados mediáticos- comunicacionales que fijan las reglas que determinan el acercamiento o no de un país o región al avance digital.

En un artículo publicado recientemente en un importante portal de noticias de Argentina[1], se indica que América Latina se encuentra bajo “el peligro del aislamiento digital”, como citas de autoridad figuran expertos del Fondo Monetario Internacional y Google. Conociendo este aspecto fundamental, podremos analizar el contenido del artículo en cuestión.

Los referentes no son investigadores del área digital provenientes de universidades locales o con marcado desenvolvimiento en el sector público abocado a las políticas digitales de la región con miras a un verdadero desarrollo con carácter nacional y democrático. Son agentes del sistema financiero mundial y de una de las compañías “dueñas de Internet” a nivel mundial.

Democráticos moderadores

Para Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI: “es necesario redoblar los esfuerzos por construir márgenes de protección e implementar políticas estructurales que eliminen cuellos de botella que traban el crecimiento”. Esta cita, se refiere al análisis que publicó el Fondo Monetario Internacional en el último Foro de Davos, en el que señala las cifras de lo que para ellos será el crecimiento en algunos de los países de América Latina y por lo cual advierten que este avance puede peligrar ante el “aislacionismo”, atendiendo además que algunos países de la región atravesarán elecciones en algunos meses.

En su blog para asuntos económicos de América Latina “Diálogo a Fondo”[2], el FMI dice que: en Argentina, la actividad económica de 2017 está proyectada en 2,8 por ciento, frente a 2,4 por ciento del informe WEO de octubre de 2017. En tanto que el consumo se benefició del avance de los salarios reales, la inversión también se aceleró, incluso en el sector privado. Se prevé que el crecimiento disminuya ligeramente a 2½ por ciento en 2018, debido a la contención fiscal y monetaria. La inflación seguiría retrocediendo, suponiendo que haya una moderación salarial. La reducción del déficit fiscal primario debería contribuir a contener las presiones de apreciación del peso y el deterioro de la cuenta corriente.  No publicamos en nota las referencias que el Fondo, realiza con la hermana República Bolivariana de Venezuela, pero por supuesto no son alentadoras en ningún sentido, mientras Maduro esté al frente del gobierno.

“Moderación salarial” para frenar la inflación, suena a reducción de salarios, disminución de trabajadores en planta, precarización laboral… entonces ¿de qué manera esto puede ayudar a construir un avance democrático? ¿Acaso un asalariado que ve resentidos profundamente sus ingresos, tendrá posibilidad de acercarse a la última tecnología? Ni pensar que los docentes argentinos tengan una mejora de su desenvolvimiento tecnológico y derroten el “aislacionismo digital” cuando no pueden siquiera conseguir un sueldo que le gane a la inflación, pues la política del gobierno macrista es la “moderación salarial”.

Google y la revolución

Gonzalo Alonso (México, 1970), ex director de Google para América Latina hoy CEO de la consultora digital ClowderTank, es citado por mismo artículo al cual nos referimos en un comienzo. Su parecer acerca de la región es que “iberoamérica está perdiendo su última oportunidad de unirse a la revolución digital de la sociedad y los negocios que separa profundamente a los países desarrollados de aquellos en desarrollo.”

Además, analiza que la población tiene acceso a internet, pero la disponibilidad de dispositivos es limitada en la región; la adquisición suele ser a crédito proporcionado por el propio proveedor, con unos intereses que pueden llegar a suponer tres veces en tres años el valor del aparato.

“Por tanto, la base de la pirámide sigue sin acceso, puede tener acceso a internet, pero no tiene los dispositivos”. Pero en Argentina, y en otros países de la región es similar, el acceso a internet depende del control que ejerzan los monopolios sobre la oferta del servicio.

Los grandes monopolios de medios y comunicaciones fijan pautas de precios, servicios y fundamentalmente, contenidos. En diciembre de 2017, asistimos a una de las más temibles fusiones, si lo pensamos desde el pensamiento de independencia cultural: la fusión de Cablevisión y Telecom[3].  Cablevisión Holding maneja ahora en Argentina el 68% de la conexión a internet por banda ancha fija y 39,5% por banda ancha móvil.

Macri lo hizo, pero tiene réplicas en otros países como en Colombia, Brasil, Chile, con grandes cadenas multimedios financiadas por afamadas bancas mundiales (Goldman Sachs, City Bank, etc).

Según dice el portal Infobae en su artículo (ya citado), Alonso, el ex google apuntó contra los propios gobernantes que quieren mantenerse en el poder, los que “no quieren ciudadanos con iPhone” por miedo a que un mayor acceso a la información pueda debilitarlos. Pero disentimos con esto último. El problema no es el acceso a la tecnología de la manzana por temor a una revolución, insurrección o algo por el estilo.

El temor de fondo de quienes imponen las políticas económicas y culturales que en efecto amplían la brecha digital es el acceso al conocimiento, a la historia, a la conversación colectiva de los asuntos comunes, al accionar de asociaciones populares, sindicatos, etc.

Tener un iPhone o más computadoras por casa no es un peligro para ellos. Lo que pretenden desterrar con las políticas de ajuste (que en gran medida atacan a la ciencia, educación y tecnología, claves para el desarrollo digital de la región), es justamente todo avance científico y tecnológico que no provenga de los países centrales.

Cuando más integrados estuvimos como región latinoamericana con gobiernos afines, con políticas de colaboración entre pueblos hermanos,  avanzamos en gran medida con la disminución de las diferencias entre ricos y pobres con acceso a la tecnología. Fue en ese momento que el “aislacionismo” benefició a los latinoamericanos.

 


1 América Latina y el peligro del aislamiento digital |  https://www.infobae.com/america/america-latina/2018/02/11/a-pesar-de-las-expectativas-de-crecimiento-economico-america-latina-aun-no-se-sube-al-tren-de-la-revolucion-tecnologica/

[2] América Latina y el Caribe en 2018: Recuperación económica en ciernes; Por Alejandro Werner |https://blog-dialogoafondo.imf.org/?p=8634

[3] Financiado por el City y la Goldman Sachs, el Grupo Clarín va por todo; por Lucía Fernández | https://rinacional.com.ar/sitio/financiado-por-el-city-y-la-goldman-sachs-el-grupo-clarin-va-por-todo/

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