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Alberto y CFK: República, Soberanía y Justicia Social

República y Plutocracia

Es un lugar común hacer creer que el peronismo no es republicano. Es mentira. Nada es más republicano que el peronismo. Obviamente, si entendemos a la «república» por su sentido original, que es la forma de gobierno donde la «cosa pública» es discutida y resuelta por el pueblo.

El macrismo es lo contrario a la república, ubicándose como forma política más cerca a la aristocracia o, mejor dicho, a la oligarquía. Se trata, en este caso, de una «plutocracia» o gobierno del dinero, literalmente. Un gobierno de ricos, por ricos y para ricos.

Exactamente lo opuesto a la definición clásica de «democracia» formulada por Abraham Lincoln en el discurso de Gettysburg, para quien se trataba del «gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo».

Luego, si el macrismo no es ni republicano ni democrático, entonces ¿qué es? Pues, sencillamente una forma impura, donde la soberanía popular como fuente de legitimidad sólo se halla en el origen del mandato -las elecciones de 2015- pero se fue perdiendo durante el ejercicio del poder, pues se entregó la soberanía nacional al FMI. O sea, un gobierno electo popularmente para conducir el Estado argentino traiciona la voluntad nacional y se convierte en agente administrativo del poder extranjero y del terrorismo global de la alta finanza y los fondos buitre.

Por lo tanto, vivimos una tiranía financiera donde el gobierno argentino es un capataz local al servicio del capital financiero transnacional.

Sin embargo, el régimen político de la semicolonia argentina no puede prescindir del sistema de partidos políticos y elecciones populares para legitimarse. De allí que el sufragio universal es un instrumento político que puede servir para asegurar la dominación foránea, o al contrario, se transforme en medio de liberación de la tiranía de los CEOs. La rosca oligárquica macrista no tiene más remedio que correr lo que los bandidos de la alta finanza denominan «riesgo electoral».

Los hampones de las finanzas

La delincuencia financiera organizada ha contaminado con sus intereses el debate político argentino, debate que contribuyen a sofocar las cloacas mediáticas en manos de los magnates del periodismo macrista, apoyados por los gigantes mundiales de internet como Facebook, Wathsapp, Twitter, etc. Todo ello tutelado por las agencias de espionaje, embajadas y organismos del gobierno de los Estados Unidos.

Los caballeros de la banca y el mundo financiero sostienen que Macri debe perder las PASO por menos de cinco puntos, para asegurarse de ganar el balotaje y conseguir la reelección. Estos piratas esperan que el contubernio «Juntos por el Cambio» triunfe mediante el engaño al pueblo y el apriete: «Nosotros o Cristina».

Sin embargo, asustar con CKF ya no tiene la fuerza que tuvo en 2015 o 2017. La razón es que vastas capas sociales han comprobado en su propia piel el rigor de las consecuencias de la destrucción del mercado interno, del «industricidio» y el desempleo. Y ya no alcanzan las maniobras de terrorismo ideológico y manipulación mediática para retener a los votantes que, sin ser antiperonistas ni nada parecido, acompañaron de buena fe a Cambiemos hace cuatro años.

En cambio, muchos de ellos apoyarán a Lavagna o a Espert, pero le darán la espalda a Macri. Y esos votos se sentirán en octubre, cuando la fórmula Alberto-Cristina sobrepase el 40% y se acerque al 45% que derrote al macrismo y despoje al Departamento de Estado de EE.UU del control de la semicolonia.

El otro factor decisivo y que escapa a los pronósticos de los hampones financieros, es que las encuestas no midieron a sectores de la población que, ya sea por su juventud o por su pobreza, y ambas cosas juntas, no fueron entrevistadas a través de los estudios telefónicos, que llaman a teléfonos fijos y que las empresas de sondeos deben corregir aplicando fórmulas matemáticas para tratar de completar sus encuestas con la opinión de los sectores ausentes. Téngase presente que casi no se hicieron encuestas con entrevistas presenciales, por razones de costo fundamentalmente. La única que se basó únicamente en esa metodología, realizada por una empresa española, relevó una intención de voto mayor que cualquier otra por la fórmula peronista. Por lo tanto, se espera para este domingo de PASO un caudal de votos peronistas que no ingresaron en las mediciones.

Con Macri, el retroceso plutócrata

Volvemos a la afirmación del primer párrafo: el peronismo es la afirmación de la república, porque implica la presencia del pueblo en el Estado, a través de su apoyo a un movimiento que conduce a la esperanza de vivir felices en una Argentina que recupere su característica central del siglo XX: la movilidad social ascendente. Luego, sólo el peronismo y sus aliados, a través del proceso electoral moviliza a la ciudadanía a recobrar la decisión sobre el destino colectivo.

Con Macri se volvió a los noventa y está al borde de la pesadilla delarruista del 2001. Hay una profunda intuición popular para evitar ese paso hacia el abismo, y sabe que sólo el movimiento nacional, popular y democrático nucleado en el justicialismo puede hacerse cargo de la situación y asegurar trabajo y bienestar, como tuvimos hasta 2015.

Macri destruye las posibilidades de vivir en una sociedad donde el ascenso social es posible. Alberto, Cristina, Massa y los gobernadores provinciales peronistas, por el contrario, demostraron el compromiso por reestablecer el desarrollo del capitalismo nacional, del crecimiento económico con trabajo y justicia social. Es, en una palabra, soberanía. Soberanía del pueblo y soberanía nacional.

Este domingo 11 de agosto el pueblo llevará a los candidatos del Frente de Todos más allá del umbral del 40% de los votos y a más de cinco puntos de ventaja del macrismo vendepatria. Ese será, posiblemente, el resultado nacional.

Y para concluir, un pajarito que mide el horizonte me contó que en Mendoza también se imponen claramente los Fernández. Así que a votar y vigilar el escrutinio provisorio en manos del gobierno. Recordemos que el único escrutinio válido es el de la Justicia Electoral. Por eso, el macrismo quiere volver a engañar al pueblo como hizo en 2017. Pero sabemos que la libre expresión de la voluntad popular debe ser garantizada. Eso es la república y, fundamentalmente, es el presupuesto de la democracia.

Dr. Gabriel Delgado
Abogado y profesor.
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