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Argentina en recesión indeterminada

Aprovechando una nebulosa mediática que tiende a manipular la información que los argentinos vemos y oímos día a día, el muy transparente INDEC ha informado por lo bajo las malas nuevas de la economía nacional. Fiel a su estilo, lo hizo utilizando los mismos incomprensibles datos que los grandes economistas “liberales” manejan tan bien y explican tan mal a través de diarios, radios y programas de televisión.

El Producto Interno Bruto anual es la suma de bienes y servicios que un país genera a lo largo del año, y es el principal indicador utilizado a la hora de determinar si una economía crece (produce más) o no. Como puede preverse, desde que Macri gobierna, la Argentina cada vez produce menos, por lo que inexorablemente el PIB baja. Sólo esperamos a fin de cada trimestre para saber de cuánto ha sido el retroceso. En cortas palabras, que tal indicador caiga quiere decir, casi por decantación, que en nuestro país hay menos torta para repartir. Si le sumamos que cada vez se reparte entre menor cantidad de personas gracias al gobierno de los globos amarillos, nos econtramos con una de las causas de que el 33,6%  de los argentinos hoy sea pobre.

Ahora bien, nos permitimos aseverar que a las clases dominantes les resulta cómodo que los números de la economía sean vistos pero no interpretados, y que las causas por las que empeoran sean difíciles de identificar. Ha ocurrido que Macri, representando los intereses de los bancos y los grandes oligopolios de la producción, tomó algunas decisiónes contraproducentes. La apertura de importaciones avasalló la industria y el empleo nacional, las altísimas tasas de interés favorecieron la especulación antes que la producción, la eliminación del control de cambio permitió jugosas ganacias verdes a los bancos (pagadas con endeudamiento), y la libertad para transferir esa renta nacional (dólares) al exterior les permitió retirarlas paulatinamente de la Argentina. Todos estos son los pilares de un combo que enriqueció a muy pocos y del extranjero, en detrimento de los muchos que habitamos dentro. Esas inconsmensurables cifras salientes son las que ya no se encuentran disponibles para repartir campo adentro. Por eso cae el consumo, cae la actividad productiva y por ende el PIB.

Sin embargo, quienes nos concordamos con aquellos tecnócratas, financistas y economístas que intentan vendernos la realidad a través de un cuadro de excel, creemos que existen otras maneras más precisas a la hora de determinar la situación económica de un país. Decimos precisas porque pretenden develar un dato que, siendo interpretado desde el lugar de las clases más postergadas, deja entrever alguna injusticia. Tal es el caso de la denominada Renta Nacional Neta, ciertamente ¿desconocida? por los grandes intelectuales que aparecen en las pantallas. A través del humilde arte de la suma y la resta permite saber qué parte de aquella producción total (PIB) queda fronteras adentro de la Argentina para repartirse entre los argentinos, y cuánto es lo que se va al exterior por pagos de intereses de deuda, patentes, importaciones, royalties, etc. Luego de encontrar ese número podemos discutir en serio su distribución interna a través de otros mecanismos. Es evidente entonces por qué la Renta Nacional Neta es un indicador tan poco mencionado.

El hecho de que la Argentina se encuentre en recesión singnifica, como dijimos, que cada vez produce menos, motivo por el cual cae el PIB. La conducción del Estado por parte del macrismo, que pretende enriquecer a toda costa a quienes allí lo pusieron, hace ineluctuable que también caiga a pique la Renta Nacional Neta y en la Argentina vivamos (casi)todos peor que ayer. (RIN)


Oficialmente, Argentina está en recesión: el PBI cayó un 3,5% en el tercer trimestre, según el Indec

Con dos trimestres negativos consecutivos en el producto, la economía ya está dentro de la definición oficial para un ciclo a la baja

Nicolás Dujovne (REUTERS)

A modo de confirmación de lo que ya se sentía en la calle, el Indec informó que durante el tercer trimestre de este año la economía cayó un 3,5%, luego de un segundo trimestre marcado por una baja interanual de 4,2%. Con dos trimestres consecutivos de perdida en el producto nacional, la economía se encuentra oficialmente en una recesión.

La cifra del período julio-septiembre combinó los momentos de salto cambiario entre fines de agosto y principios de septiembre, junto con la consolidación de los golpes inflacionarios y su efecto en el consumo minorista y la industria manufacturera.

El dato de PBI está compuesto por una oferta y una demanda globales. En la primera, el recorte general fue de 5,1% con un desplome en importaciones por 10,2%, producto del aumento en el tipo de cambio. Del lado de la demanda, si bien todos los rubros reflejaron una baja, los principales factores contractivos fueron la formación bruta de capital fijo (inversión en infraestructura y maquinaria) por 11,2% y las exportaciones por 5,9 por ciento.

Durante el período en cuestión, se vieron caída paralelas en consumo privado (4,5%) y público (5%). Estos ajustes fueron producto en parte del ajuste en el sector público en materia de obras y transferencias a provincias; y en el privado luego de una racha de meses con precios en ascenso, llegando a su punto más alto en septiembre con una inflación de 6,5 por ciento.

En línea con los coletazos de la fuerte sequía experimentados en el segundo trimestre y la menor cantidad de exportaciones que eso significó (el Indec relevó una caída en las exportaciones durante el segundo trimestre por 8,5%), en el tercer trimestre los envíos al exterior reflejaron una leve influencia del efecto sequía.

En esta ocasión, el golpe más fuerte recayó en el comercio minorista y mayorista (sector representativo del consumo), que bajó un 8,9% respecto del año pasado; y en la industria manufacturera, que experimentó un recorte por 6,6%. El último efecto de la sequía se evidenció en el tercer trimestre al observarse una caída de 5,2 por ciento.

En el tercer trimestre también se vio una desaceleración de la caída en la economía a nivel general. Respecto del segundo trimestre, el PBI indicó una baja por 0,7%. El dato es sorpresivo puesto que las estimaciones privadas indicaban que el periodo en cuestión sería el piso del ciclo recesivo que desde Hacienda estiman durara hasta final del primer trimestre de 2019.

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