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Aumenta la pobreza, ronda el 35% según la UCA

Las consecuencias de una sociedad que ve en aumento la pobreza y la indigencia se ven ahora en las calles de la principales ciudades argentinas con gran cantidad de personas viviendo en ellas, con niños, niñas y familias enteras asistiendo a comedores a diario para sobrevivir, delincuencia, hambre y eso es lo que se puede advertir de manera inmediata. ¿Pero cómo afecta esta terrible condición al desarrollo y crecimiento del país?  Los efectos serán a largo plazo, pero podrán ser advertidos como en otros momentos similares con las dificultades en el ámbito educativo, laboral, productivo en general.

Sabemos que una continuidad de los gobiernos nacional y provincial no harán nada por modificar esta lamentable situación, en sus casi cuatro años de mandato han logrado que los valores aumenten conduciendo a nuestro pueblo a vivir sin la dignidad del trabajo en blanco,  familias sobreviviendo para afrontar el pago de los servicios esenciales y alimentos a precios internacionales, con una educación que ve el deterioro de la población y también de sus presupuestos para avanzar, y por supuesto la industria nacional herida hasta lo más profundo y tal como lo señala el especialista de la UCA con una economía inflacionaria que carga con una “megadevaluación” que aceleró la desigualdad social en la Argentina beneficiando a sectores minoritarios y sometiendo a las mayorías al decaimiento social.

Los números de hoy son una advertencia del futuro si es que no se toman las medidas urgentes para cambiar definitivamente el rumbo de la Argentina. Y sabemos que la decisión de un país más justo socialmente, con independencia económica, y soberanía política tiene una oportunidad en las próximas elecciones con el Frente de Todos. (RIN)


 

Las estimaciones preliminares del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica indican que la pobreza ya rondaba el 35 por ciento en el primer semestre de este año. “Hubo un incremento, ya que el año pasado cerró con un 32 por ciento, y son varias las razones”, señaló Eduardo Donza, investigador de la UCA, en una entrevista por una emisora radial este fin de semana, entre las que destacó el impacto de las devaluaciones sobre los productos de la canasta básica.

“para que haya una mejora, los ingresos de las familias deben recuperar lo que perdieron” y que “en el mejor escenario, se podría volver a valores de 2015, cercanos al 30 por ciento”.

“Durante los primeros meses de este año, los aumentos de precios de los alimentos fueron mayores al promedio general”, indicó el experto. Este proceso de deterioro de la situación social se agravó ya desde inicio de 2018 como consecuencia de la aceleración del proceso inflacionario ligado a una megadevaluación, lo cual tuvo particular impacto sobre los alimentos. “Hay cuestiones estructurales a tener en cuenta”, señaló Donza.

Este incremento de la pobreza también estaría acompañado con un fuerte repunte de la indigencia, es decir aquella parte de la población en condiciones de pobreza extrema, sin capacidad para autosustentarse las necesidades alimentarias. La tasa de indigencia habría alcanzado al 7 por ciento, siempre de acuerdo a estimaciones preliminares de la UCA antes de dar a conocer su informe definitivo.

“Cuando tenemos devaluaciones, que son muchas veces bruscas, tenemos subas muy grandes de precios y en un mercado de trabajo que está más precarizado”.

Llevado a cifras de población, estos indicadores estarían señalando que la cantidad de pobres ascendería a más de 14 millones de personas (sobre una población urbana de alrededor de 40,5 millones de habitantes), lo que representa un aumento de casi tres millones en relación a un año atrás. Para el primer semestre de 2018, las cifras oficiales arrojaban un nivel de pobreza del 27,3 por ciento. El informe del Indec para el segundo semestre del año pasado ya marcaba un ascenso al 32 por ciento de la pobreza. La nueva estimación de los expertos de la UCA marcan el grado y velocidad del deterioro de la situación social a la sombra de un modelo económico de fuerte concentración y en medio de un prolongado proceso recesivo.

“Es mucho el aumento en poco tiempo, pero hay que tener en cuenta el efecto de la devaluación, porque tenemos una economía que reaccciona muy rápido con relación a la cotización del dólar”, apuntó el especialista Donza en referencia al comportamiento de los precios. “Cuando tenemos devaluaciones, que son en muchos casos bruscas, tenemos aumentos de precios que recaen sobre una población, además, que se mueve en un mercado de trabajo precarizado”, subrayó. Al ser consultado acerca si la reciente estabilización del dólar podría ayudar a mejorar la situación, Donza respondió que “con eso no alcanza, como mucho puede servir para que no empeore”.

 


Con información de Página 12 y Ámbito

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