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Banco Central: ¿liberación económica y política o instrumento de dominación?

Tras 85 años de la creación del Banco Central, aún discutimos si el hecho de su “autonomía” genera una mayor liberación económica y política o, por el contrario, sirve como instrumento de dominación.

Sus inicios en 1935 tras la ley de creación del Banco Central, nos demuestran la naturaleza de dicha institución. De los 14 miembros que tenía su directorio, 3 eran representantes del Estado, el Banco de la Nación Argentina y los Bancos oficiales provinciales. El resto eran miembros de Bancos particulares, accionistas extranjeros en su mayoría. Basta un solo ejemplo para comprender como explica Jauretche la dependencia hacia los Bancos extranjeros.

De esta manera entendemos que, El BCRA no había nacido como una herramienta del Estado para mejorar la vida de un país, sino que fue concebido como un instrumento al servicio de los intereses extranjeros. Esto cambiaría radicalmente con el surgimiento de un movimiento nacional encabezado por el General Juan Domingo Perón.

Mientras el presidente electo esperaba para asumir, logra que Edelmiro Farrell modifique la carta orgánica del BCRA. Es así que se nacionaliza a través del Decreto-Ley N° 8.503 y la Ley 12.155, y se pone a disposición del país el manejo del crédito y el control de los depósitos. Esta medida era comprendida por Perón como uno de los puntos fundamentales para impulsar el desarrollo del país. No olvidemos que, durante esta época, a nivel internacional comenzaba la segunda guerra interimperialista. Luego con ella el desarrollo y la industrialización de la Argentina, producto de la política de sustitución de importaciones.

La reforma de la carta orgánica del BCRA deja una nueva constitución del Directorio, opuesta al del 35´, donde se observa el predominio de representantes del Estado.  El Banco Central, dejaba de ser un banco extranjero para convertirse en el banco de los argentinos y las argentinas. De esta manera, otorgó participación en las decisiones a aquellos sectores públicos o privados que se encontraran directamente vinculados con la economía nacional.

Estos dos ejemplos nos ayudan a concebir que el BCRA no siempre ha tenido la misma naturaleza, ni mucho menos las mismas finalidades. Dependerá por tanto de las políticas económicas implementadas por un gobierno y de su concepción vinculada o no al verdadero desarrollo e industrialización del país, para entonces deducir su naturaleza y función.

85 años después, nos encontramos rediscutiendo el sentido que se le da al Banco Central. Su importancia radica en palabras del autor: “quien maneja el crédito maneja la económica de un país”. Hoy en manos del Fondo Monetario Internacional.

A partir del acuerdo que ha hecho la Argentina con el FMI, el gobierno envió al Congreso un proyecto para modificar la Carta Orgánica del Banco Central, cuyo objetivo central es fortalecer su autonomía. “El objetivo principal de la reforma es fortalecer la credibilidad del BCRA, aumentando su independencia, para que se convierta en un pilar institucional de largo plazo”, según manifestó el macrismo.

Lo que quiere el FMI y el Gobierno de Macri es tener un BCRA más autónomo, modificando aquello de autárquico. Lo que nos están proponiendo es un Banco Central cada vez más independiente y separado de las decisiones que toma el Estado.

De hecho, el artículo 1 del proyecto establece que “en el ejercicio de sus funciones y facultades, el Banco no estará sujeto a órdenes, indicaciones o instrucciones del Poder Ejecutivo Nacional, ni podrá condicionarlas, restringirlas o delegarlas sin autorización expresa del Honorable Congreso de la Nación”. “La reforma propuesta establece reglas claras que determinen con mayor precisión el rol del Banco Central y le permitan desarrollar su actividad sin condicionamientos”.

¿Autónomas y condicionamientos de quién? Del Estado, o sea del pueblo argentino que lo sostiene. El cual se ve afectado en su vida cotidiana por las políticas que lleve a cabo o no, el Banco Central.

En cuanto a la necesidad de mantener o no un Banco Central, entendemos que nunca puede estar ajeno al Estado la capacidad de disponer soberanamente del uso de su moneda para establecer su política económica. Por ende, es más que necesaria la importancia de dicha institución. La misma tiene la función primordial de establecer el valor del crédito en nuestro país para favorecer el desarrollo económico e incentivar un proceso de industrialización con políticas de pleno empleo.

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