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BOLIVIA: ¿QUÉ SIGUE DESPUÉS DEL GOLPE? (1° Parte)

RADIOGRAFIA DE LOS SECTORES EN PUGNA

La noche del 20 de octubre, fue el detonante del retroceso que comenzó a vivir Bolivia al consumarse el golpe de Estado contra el gobierno de Evo Morales.

Respecto al proceso electoral, la oposición venía preparada para denunciar fraude en cualquier escenario que no fuera de balotaje. Pero la suspensión de la TREP- Transmisión de Resultados Electorales Preliminares- y el significativo aumento del porcentaje posterior, contribuyeron a que la mitad de Bolivia quedara convencida de que hubo una alteración de los resultados, más allá de la posibilidad de confirmarlo revisando acta por acta y de  ciertas investigaciones que pusieron en tela de juicio el informe de la OEA  respecto a las “irregularidades” en el proceso.[1]

Un análisis estadístico reciente de dos técnicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts, incorporó cerca de 1.000 simulaciones con los resultados previa interrupción del conteo preliminar para pronosticar el escenario final y concluyeron que “Morales podía esperar al menos una ventaja de 10,49 puntos respecto a su más inmediato competidor”.[2]

Sin embargo, Evo había llegado con menor legitimidad a las elecciones luego de la derrota en el referéndum del 21 de febrero de 2016, cuando su propuesta para habilitar la reelección fue derrotada por escaso margen. Consiguió la reelección a través de un fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional. No tener en cuenta el resultado en las urnas desgastó su gobierno y mostró una veta de debilidad para dar el golpe. Se generaron protestas de los sectores urbanos y de clase media “tradicional “de la población. El factor desencadenante fue el motín de la Policía, y luego, la “sugerencia” de las Fuerzas Armadas a dimitir.   Veamos el papel de estos  sectores:

UNA NOTA AL PIE SOBRE EL EJERCITO BOLIVIANO

La excusa perfecta de los EEUU para intervenir en la región ha sido la lucha contra el narcotráfico para  controlar los recursos naturales. Todos los gobiernos neoliberales intentaron aplicar políticas de erradicación de la coca, mandando a las fuerzas armadas bolivianas a reprimir por orden de la embajada de EEUU. Con Sánchez Lozada hubo más de  60 muertos en días, la cúpula de ese ejército fue debidamente juzgada después.

Sin embargo, cuando Morales asumió la Presidencia, buena parte de los militares jóvenes respondían directamente a él. La política de defensa boliviana compromete a los militares en tareas de seguridad tanto externa como interna, que les permite abarcar aspectos internos relacionados con la protección del territorio y su población e involucrarse en políticas sociales, así como la defensa de sus recursos naturales de carácter estratégico. El presupuesto a esta área, directamente relacionado con el PIB, se mantuvo entre 1,5% y 1,9% entre 2008 y 2018, creciendo exponencialmente.

Ante la ausencia de una burocracia especializada, la planificación y la gestión quedaron en manos de los propios militares. Esto no debería sorprender ni ser juzgado si tenemos en  cuenta que el papel que han cumplido la fuerzas armadas en los países atrasados ha sido justamente ese: los oficiales mejor que nadie conocen la geografía física, económica y social del país, lo que les permite vincularse directamente con todos sus problemas y llegar allí donde hay escaso desarrollo de una burguesía industrial y/o descomposición de los partidos políticos, alejados de los sectores populares (Bolivia antes de asumir Evo, tenía porcentajes de pobreza extrema abismales). El papel supletorio que cumplió el ejército en el desarrollo de la industria pesada durante el peronismo en la Argentina es un ejemplo de ello.

Las Fuerzas Armadas han formado parte de políticas de gobierno, desde la creación de la Empresa de Construcción del Ejército para infraestructuras del Estado hasta la entrega de bonos, como el que se daba a los estudiantes a final de año. Se creó también la Escuela Antiimperialista Militar.[3]

Cuando el gobierno de facto tomó el poder, las Fuerzas Armadas se volvieron responsables más por omisión que por acción. Su involucramiento ha sido posterior, tutelando la transición del gobierno interino. “Durante toda nuestra gestión de gobierno nunca permitimos que salieran a reprimir las manifestaciones civiles…Y ahora, en plena convulsión y sin que nosotros les preguntáramos nada, plantearon que para que se hagan presentes en la calle de manera disuasiva se requería un decreto presidencial. No obstante, no dudaron en pedir/imponer al presidente Evo su renuncia rompiendo el orden constitucional. Y cuando se consumó el golpe salieron a las calles a disparar miles de balas, asesinar a campesinos…”[4]

Hubo una conspiración político-civil para efectuar el golpe, lo cual ya tenía en mente la separación y división del ejército y la policía nacional.[5]  Además, si bien las Fuerzas Armadas nunca habían tenido tanto poder, era un poder bajo la conducción de Morales; la decisión de dimitir intenta ganar poder institucional ante su posible caída, de ahí la sugerencia que hace Williams Kaliman, comandante en Jefe, a Evo.

EL COMPORTAMIENTO DE LOS SECTORES MEDIOS

¿Cómo se explica que Evo durante 14 años de gobierno tuvo amplia legitimidad y hoy baje del 61 al 45% su preferencia electoral?

El comportamiento de la clase media y la cuestión racial en Bolivia es fundamental para comprender. Las políticas de crecimiento a un promedio del 4,5% anual, se reflejaron en una política soberana de nacionalización de recursos estratégicos que permitieron generar una democratización y distribución de la renta hacia el mercado interno.

En una década el porcentaje de personas de la llamada “clase media”, medida en ingresos, pasó del 35% al 60%, la mayor parte proveniente de sectores populares, campesinos-indígenas excluidos. Una parte importante, además de mejorar su ingreso, ha logrado su ascenso social calificando o modificando su oficio: de obrero a obrero calificado; de campesino a pequeño productor urbano; de vendedor a profesional o propietario de un negocio, etc.  El campesino indígena ahora compite por los mismos derechos que el sector medio tradicional (surgido al calor de la revolución de 1952) y ahora quiere imitarla.[6]

Proceso similar vivió la Argentina, al adentrarse en la modernidad con una nueva clase obrera, surgida al rescoldo de la industria y los nuevos industriales que el peronismo enriqueció y que quisieron escapar a su propia clase social, simulando a las clases altas tradicionales del país que despreciaban con furor al morochaje peronista. En Bolivia, no hay un proceso industrial consolidado, hay sectores medios agrarios y urbanos en asenso que se beneficiaron de la democratización de la renta como nunca antes, proceso más similar al yrigoyenista.

Los partidos liberales y la derecha recalcitrante de Camacho y compañía, actuaron sobre estos sectores que vieron con profundo rechazo la falta de alternancia en el gobierno y el intento de “perpetuidad” por no respetar el referéndum. Sumado a ello, un profundo odio racial al indio campesino, ligado a la cuestión de clase. De aquí, los 14 puntos perdidos. Errores propios  existieron sin duda.

Nuevas elecciones se avecinan en el país latinoamericano. El 3 de mayo, el MAS podría volver  a presentarse de la mano del ex ministro de economía Luis Arce y  7 candidatos más de la oposición. ¿Pero, qué rumbo ha tomado Bolivia en los  100 días de gobierno de facto de Añez? ¿Cómo continuará la relación geopolítica entre el gobierno argentino de Alberto Fernández y el gobierno de “transición” boliviano? Lo veremos en la siguiente nota.

 

Referencias

[1] Centro de Investigación Económica y Política de Estados Unidos refleja la inexistencia de irregularidades en los comicios efectuados el pasado 20 de octubre en Bolivia. http://www.cubadebate.cu/noticias/2019/11/13/informe-desmiente-a-la-oea-no-hubo-irregularidades-en-elecciones-en-bolivia/#.XjmZ4GhKjIU.

Otro informe del investigador en ciencias políticas de la Universidad de Michigan, Walter Mebane, escribió un  documento en el cual concluyó que solo se registraron presuntas irregularidades estadísticas en 274 de las 34.551 mesas de votación, lo que no se diferencia mucho de otros patrones vistos en comicios de Honduras, Turquía, Rusia, Austria y Wisconsin.

“Incluso, removiendo los votos fraudulentos, el MAS tiene una ventaja superior al diez por ciento. https://www.telesurtv.net/news/segundo-informe-desmiente-oea-elecciones-bolivia-golpe-estado-20191114-0037.html.

[2] https://www.clarin.com/mundo/informe-mit-evo-morales-gano-fraude-electoral-comicios-presidenciales-bolivia_0_uMY_38Xr.html

[3] El Ejército boliviano, del “Evo eres la voz” a pedir su renuncia: https://www.publico.es/internacional/ejercito-boliviano-del-evo-voz.html

[4] El dio al indio: https://www.celag.org/el-odio-al-indio/.

[5] TELESUR, “Que revelaron los audios sobre el golpe de estado en Bolivia? https://www.telesurtv.net/news/bolivia-audios-revelan-golpe-estado–20191114-0009.html

[6]  Conversatorio con Álvaro García Linera: https://www.celag.org/conversatorio-alvaro-garcia-linera/

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