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Cambiemos implota desde el radicalismo y la Alianza parece no llegar con chances a las presidenciales

Cuando Macri ganó las elecciones de 2015, lo hizo en el marco de la Alianza Cambiemos que tenía un candidato y un partido que le hizo la base electoral en todo el país. Mauricio ponía la cara que los bancos eligieron, y la UCR los cargos y la base populista a un gobierno vendepatria. A meses de las elecciones de 2019, al ritmo de la crisis por la que atraviesa el país, en varias provincias se rompe la Alianza y la tendencia a nivel nacional a que suceda lo mismo, va en el mismo sentido.

El radicalismo tiene tres grandes internas. Por un lado, los radicales macristas, por otro, los que quieren Cambiemos, y finalmente los que ya saben del fracaso y quieren otra cosa que no sea ni Macri ni el Pro.

En el primer grupo podemos mencionar a los cordobeses Negri y De Loredo, Morales en Jujuy y los nombres propios que se reproducen en otras provincias. La segunda interna la conduce el gobernador mendocino Alfredo Cornejo; mientras que los que quieren romper con Macri son Alfonsín (que también pretende disputar la interna dentro de Cambiemos) y Sappia, presidente de la Convención de la UCR.

Esas internas se han ido reflejando en las elecciones provinciales que ya se han desarrollado. El común denominador en cada provincia es la ruptura del frente, a pesar de los intentos de Macri de sostenerla. Esa ruptura ha implicado también las consecutivas derrotas de Macri que proyectan lo que puede llegar a suceder a nivel nacional. El caso de Córdoba es el más reciente, y todo indica que Schiaretti será reelecto, luego de que en el 2015 Macri obtuviera un enorme caudal de votos. Es decir, se aproxima un dura derrota del macrismo, tal vez irreversible ante las presidenciales de octubre.

Ricardo Alfonsín viene diciendo desde hace rato que la UCR debe tener un candidato, como lo fue Sanz en las Paso de 2015. “Hay que ir a competir en serio y a disputar el poder. Cada uno desde sus posiciones. Con sus propias ideas, programas, iniciativas y propuestas. El PRO con las suyas, que son muy distintas de las nuestras”. Por su parte, Federico Storani sostuvo que “si no hay un cambio de reglas, no tiene sentido la continuidad de Cambiemos”; quien además sostuvo que “el paso que continuaba a ganar una elección era que hubiera una coalición de Gobierno, que nunca se dió”. Asimismo, opinó que está a favor de “conformar un acuerdo, pero tiene que ser una coalición de gobierno, más que un reparto de cargos, y tiene que haber la posibilidad de tener ámbitos de debate sobre política pública, y sobre todo la industrial”.

Por su parte, Jorge Sappia ha dicho que Cambiemos se trató de una “coalición electoral, mas no coalición de gobierno. Ha perdido identidad el radicalismo, pues las medidas de Macri no responden al ideario del radicalismo. Fracasó la experiencia de Cambiemos”.

Sappia también fue muy crítico sobre el Gobierno nacional: “lo que ha hecho Cambiemos es sumir al país en una crisis económica gravísima, donde el ciudadano argentino común no llega a fin de mes. Esto es muy grave”. Y finalizó: “la UCR se unió al PRO en una alianza electoral que fue exitosa, pero que no conllevó un acuerdo programático que definiera qué se iba a hacer, cómo se iba a hacer y quién lo iba a hacer. La UCR perdió protagonismo y se diluyó en el seno de Cambiemos. Yo creo que eso es malo no sólo para el Gobierno sino que es malo para el país, porque el radicalismo puede serle útil a la Argentina ahora y en el futuro, en función de sus ideas, de sus valores. Desde que asumí la presidencia de la Convención, siempre tuve una posición crítica, en especial porque disiento de la conducción política del Estado. Han dejado al Estado en una situación de desnutrición absoluta, es un Estado a la deriva en manos de las corporaciones financieras que son las que dirigen la economía, que nos llevaron a la situación a la que estamos ahora, con la aquiescencia del Ejecutivo. Por eso, salvo un cambio fundamental, la permanencia del radicalismo en Cambiemos está agotada”.

En otra sintonía, el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo sostiene que “necesitamos más cambiemos y menos radicalismo”. Así, Cornejo en las elecciones provinciales promueve Cambia Mendoza en el marco de Cambiemos a nivel nacional, pero con un claro protagonismo de la UCR. Ahora bien, Macri no se rinde aun y subsiste la posibilidad de un macrista como De Marchi para o bien enfrentar al candidato de Macri dentro del radicalismo (Rodolfo Suárez), o ir por afuera, lo que pondría en peligro las posibilidades del candidato de Cornejo.

Si bien Cornejo es un aliado casi incondicional de Macri, tampoco se hundirá con el capitán si el presidente naufraga como todo parece indicar. Así, el desdoblamiento fue una forma de desprenderse y si ve la posibilidad, Lavagna no sería mal candidato para él, según dicen. Alfonsín también sostendría la tesis de Lavagna como opción para enfrentar a Macri o su candidato. La candidatura de Roberto Lavagna les resultaría más atractiva a los radicales como Sappia y Alfonsín, tal vez ambos expresión de la continuidad de la Declaración de Avellaneda de 1945. Si no cometen el error de 1946, tal vez los argentinos se lo agradezcan. Ahora bien, también es cierto que desde el peronismo también se apuesta a Lavagna como candidato, quien ha sostenido la necesidad de armar un frente antimacrista.

Recientemente, Cornejo sostuvo una conversación telefónica con Macri y le planteó su “preocupación” por la economía y la inflación. Según dice Cornejo, “él (Macri) también tiene esa preocupación” y sostuvo que el presidente le manifestó que se están tomando medidas, por lo que “le tenemos que dar tiempo”.

En similar sentido, el gobernador correntino Valdés, también ratificó su pertenencia a Cambiemos y a la política económica nacional. “Esta es una crisis y tenemos un Presidente que se la banca. Que los gobernadores no se hagan los distraídos”, dijo, y arengó a los dirigentes radicales: “Salgan a las calles. No tengan vergüenza”. Valdés habló durante un acto oficial junto al jefe de Gabinete, Marcos Peña.

Así las cosas, el triunfo de Cambiemos en 2015 fue producto de la UCR, además de Durán Barba. Resquebrajada la Alianza, zanjadas aun más las internas dentro del partido radical y la caída de la imagen e intención de voto de Macri, indican las pocas posibilidades de continuidad de Cambiemos. Tal vez sea una obviedad, pero Cambiemos ya está terminado como frente. Los bancos, Clarín y la oligarquía diversificada están buscando alternativas. Pero el tono lo van a poner los sectores de clase más postergados. El campo nacional y popular no puede quedar afuera. Una parte puede ser expresada por el radicalismo, siempre y cuando enfrenten a Macri.

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