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Camino a las PASO: el bolsillo y las encuestas

La situación económica del país, si bien no es la única variable, ha demostrado ser un factor fundamental en  la disputa electoral. En el siguiente artículo veremos el impacto de las medidas económicas y su contracara en las encuestas de opinión.

A días de las PASO, observamos la clara polarización entre la fórmula de Juntos por el Cambio de Macri-Pichetto y el Frente de Todos con Fernández-Fernández.  Diversos medios de comunicación, que han recolectado los resultados de numerosas encuestas, sostienen que los principales candidatos de la oposición superan al oficialismo. Si bien muestran una ventaja entre 5 y 3 puntos porcentuales, la diferencia se viene achicando en favor del macrismo.

A la hora de hacer un promedio entre todos los resultados conocidos, el diario Clarín publica: “Nuevas encuestas: mejoró Mauricio Macri y la diferencia a favor de Alberto Fernández promedia sólo 3 puntos. Es lo que surge del análisis de 19 sondeos nacionales. El candidato K está arriba en 16, uno da empate y aparecieron dos recientes donde prevalece el Presidente.”

Para comprender estos resultados debemos repasar los sucesos de los últimos tiempos.  A la hora de analizar la imagen y el respaldo del gobierno, el año pasado fue uno de los peores de su historia. Al llegar marzo del 2019, la profundización de la crisis económica y social del país llevó a un récord de imagen negativa (58%) y una profunda caída de su imagen positiva.

Imagen: Perfil.com

Al cerrar el tercer trimestre del año, la actividad económica nacional llevaba un año de caída plena e inflación acelerada. El aumento de precios marcaba un récord mensual  del 4,7% con un índice anual del 54,7%. El Indec informaba que todos los rubros económicos cerraron con bajas, salvo Agricultura y Ganadería. El salario promedio registrado había perdido el 10% de su poder adquisitivo en un año. De esta manera los salarios y el consumo bajaban, mientras crecía la pobreza y el desempleo.

La debacle económica mostraba su contracara en la política electoral. El rechazo al gobierno crecía mientras se agudizaba la crisis. Comenzaban a circular encuestas que mostraban a CFK ganando ampliamente un futuro ballotage. Los frentes electorales aún no se cerraban y las candidaturas oficiales tampoco. Luego con el paso de las semanas se concretaba, para peligro del macrismo, un amplio frente opositor.

El gobierno sólo tenía dos opciones. La primera era mantener sus políticas, caer ante el peso de la crisis y “morir con las botas puestas”. La segunda era pausar por unos meses el ajuste, rogarle al FMI para usar los dólares para mantener el tipo de cambio (evitando fundamentalmente  una corrida cambiaria) y esperar lo mejor.

Optaron por la segunda. Por medio del préstamo del FMI, se estabiliza el valor del dólar. El gobierno mantiene las altas tasas del sistema financiero con una leve baja. Estos factores, en conjunto con un bajo nivel de consumo general, provoca una desceleración de la inflación.

Casi al mismo tiempo nace el “Plan Octubre”, con el propósito de reactivar el consumo para evitar una catástrofe electoral. Las primeras medidas del gobierno consistieron en el congelamiento de tarifas y el retorno de los “Precios Cuidados” (ahora  “Precios Esenciales”). Sin embargo esto no era suficiente para paliar la crisis. La segunda tanda de medidas comenzó con los créditos Anses, Ahora 12 con tasa del 0% y subsidios a la compra de 0km. Los préstamos apuntan al consumo de bienes como electrodomésticos, autos o vestimenta, cuyas ventas vienen recuperándose.

El macrismo de esta manera apunta a recuperar el aval de los estratos medios, por medio de una “suerte” de estabilidad económica. Este término no es casual, ya que el plan tiene fecha de vencimiento. Depende del creciente endeudamiento y un ajuste brutal a futuro, como ya han confirmado las medidas para después de octubre. Por ahora, los resultados han mejorado la situación del gobierno para las elecciones.

Sin embargo, un asunto escapa al plan del macrismo. Para amplios sectores de asalariados y humildes, el problema alarmante no es comprar una heladera, sino adquirir lo que las llena.

Publicaba el Diario La Nación hace unas semanas: “Sin embargo, pese a las expectativas oficiales de que la situación comenzará a mejorar, junio pasado cerró con la mayor caída del año en las ventas de los productos de la canasta básica, con números especialmente negativos en rubros como lácteos, alimentos congelados y bebidas, todos con bajas de dos dígitos, según el Índice Express que elabora la consultora Nielsen.

El mes pasado la demanda de los artículos de la canasta básica (alimentos, bebidas, tocador y limpieza) registró un retroceso del 7,9% en unidades frente al mismo mes de 2018, según el indicador privado.”

Es por estas razones que la situación económica viene afectado las posibilidades del macrismo a favor y en contra. Todo esto indica que el resultado sigue abierto. En una elección tan reñida, cada punto cuenta.

Los análisis sobre las encuestas empiezan a considerar el impacto de diversas variables. Como puede ser el impacto de los indecisos en octubre o ante el ballotage, el voto de los sectores marginales o de aquellos que no se encuentran obligados a votar. Dentro de los últimos, se encuentran los mayores que superan los 70 años con un apoyo mayoritario al oficialismo y los jóvenes entre 16 y 18 de amplio respaldo al Frente de Todos.

¿Podrá el gobierno evitar su derrota ante una crisis aún presente? ¿El Frente de Todos logrará una mayoría contundente en favor de un futuro mejor? En dos semanas tendremos la respuesta.

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