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Caso López: corrupción de Estado y contrarrevolución

“Los gobiernos populares son débiles ante el escándalo. No tienen, ni cuentan con la recíproca solidaridad encubridora de las oligarquías y son sus propios partidarios quienes señalan sus defectos que después magnifica la prensa. El pequeño delito doméstico se agiganta para ocultar el delito nacional que las oligarquías preparan en la sombra y el vendepatria se horroriza ante las sisas de la cocinera.”
ARTURO JAURETCHE

José López es producto de un típico Estado semicolonial, donde los contratistas de grandes obras públicas (Grupo Macri, entre otros) transfieren las ganancias a los paraísos fiscales, y ciertos funcionarios se enriquecen otorgándoselos. La “patria contratista” esconde la plata en Bahamas; los burócratas en el convento.

López es un ejemplo de delincuencia político-económica atrapado in fraganti. Pero forma parte de un entramado vigente en la Argentina desde 1976, cuando el Estado peronista de resistencia nacional fue destruido por la dictadura cívico militar de los terratenientes y los banqueros, y reemplazado por un instrumento de concentración y transferencia de la renta nacional al exterior, fundado simultáneamente en la 2patria financiera”, como en la “patria contratista”, a la que se acopló la “patria privatista” de los años ’90. Es decir, casi tres décadas de contrarrevolución hicieron del Estado argentino un órgano de la dictadura financiera erigido para saquear la riqueza nacional y aplastar al pueblo, como hizo el radicalismo delarruista. Sin embargo, la “patria contratista” siguió vigente y los gobiernos populares que siguieron no desmontaron el mecanismo, en parte por sus vacilaciones, y en parte por sus límites ideológicos y de clase.

Es decir, el Estado es el “socio bobo” de grandes empresas constructoras y de servicios públicos que integran dicha fracción del capital oligárquico, sector empresario que tiene al Grupo Macri como emblema y que, de forma nada curiosa, es el socio mayor de empresarios como Lázaro Báez. O sea que, durante los años en que el Estado se orientó hacia la soberanía, la democratización política y la equidad social, el rasgo semicolonial no se modificó: el Estado argentino sostiene a grandes compañías que transfieren la renta nacional al exterior y la esconden en paraísos fiscales.

Tal Estado es manejado por funcionarios como López, quienes se “quedan con los vueltos” del festín oligárquico. Desgraciadamente, los doce años de gobierno popular no resolvieron ese mal; incluso otorgaron obras importantísimas al Grupo Macri (3º contratista del Estado nacional), tal como hemos señalado. De modo que, de alguna manera, las presidencias populares, alimentaban el demonio que vendría a devorarnos.

En otro sentido, ese despojo humano llamado José López, acaba de ser detenido por la Policía bonaerense intentando esconder millones de dólares en un convento. Este luctuoso individuo fue durante doce años el segundo de Julio de Vido, Ministro de Planificación Federal durante las presidencias de Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, lo que significa que este sujeto estuvo más de una década manejando el otorgamiento de millonarias obras públicas.

Cualquiera sabe que, mediante sobreprecios, maniobras financieras, etc., estos hijos de puta roban al pueblo y se esconden tras las banderas del peronismo y el movimiento nacional para disimular su actividad delictiva, pasando a formar parte objetivamente de la contrarrevolución que encarna el Presidente offshore Mauricio Macri y sus aliados radicales y “progresistas”, quienes no necesitan de disfraces ideológicos para ocultar su dictadura financiera y su gobierno ferozmente antipopular. Sencillamente dicen que tienen la plata afuera (evasión, lavado y transferencia) sin que se les mueva un pelo y amparados por los medios monopólicos de difusión y por una Universidad que no explica nada.

Frente a esto, alertamos sobre la imperiosa necesidad de combatir la hipocresía y el cinismo descarado y burlesco de quienes repudian a López pero justifican a Macri o Melconian. Esconder bolsos con dólares es corrupción. Tener cuentas en Panamá o Bahamas es un crimen político máximo, no visto desde el Código Penal, sino desde el punto de vista del interés nacional y social de los argentinos. El que no dice nada de Macri y sus empresas offshore, es una canalla o un estúpido que está narcotizado por la estupidización mediática-cultural: mientras un burócrata corrompido anda con bolsos millonarios por la calle, el gabinete de Macri tiene más de cien millones en los aguantaderos fiscales donde los monopolios financieros globales concentran la riqueza mundial que extraen de los pueblos y las naciones débiles.

Ante esta situación, las fuerzas del campo nacional deben recuperar sus mejores tradiciones democráticas y populares, y barrer según manda la ética revolucionaria con la podredumbre de elementos como López, quienes ensucian las grandes banderas de la justicia social, la independencia y la dignidad nacional, y sirven para la ofensiva del funesto gobierno los CEOs del capital concentrado contra los derechos sociales y nacionales de los argentinos. Es terrible ver cómo una banda de delincuentes de la alta finanza manejan el Estado y usan la propaganda mediática de la corrupción de los burócratas para imponer la contrarrevolución y demoler la economía argentina, sepultando las conquistas populares y sembrando miseria y dolor. Por eso, es imperativo limpiar y renovar la dirigencia del campo nacional. De lo contrario, el saqueo a gran escala no tendrá resistencia.-

 

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Dr. Gabriel Delgado
Abogado y profesor.
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