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Colonización pedagógica y debate público

Nuestro debate sobre la actualidad genera las mismas opiniones, nos debemos preguntar al respecto cómo puede ser que gran parte de nuestra sociedad tiene el mismo argumento acerca de temas como política y religión. Esto debe generar una reflexión acerca de los medios de difusión que consumimos, si estos tienen solamente la función de informarnos o también de formarnos una opinión. En esta era de la globalización donde la información está al alcance de todos, y con la propagación de las noticias falsas o tendenciosas que buscan desinformar y generan argumentos equívocos, la presente nota será un análisis del debate público. Y utilizando el psicoanálisis y otras obras, intentaremos reflexionar en conjunto acerca del papel que deben cumplir los medios de comunicación.

Utilizo el psicoanálisis como teoría de la conducta y en gran parte el inconsciente porque mucho de nuestros recuerdos van a parar ahí, por eso gran parte del bombardeo informativo que recibimos suele después reservarse en el sistema inconsciente.

Por eso el objetivo del psicoanálisis es traer lo inconsciente a lo consciente, dicho de otro modo, aquellas conductas a las que el sujeto no encuentra explicación y sobre las que tampoco tiene el control, mediante esta técnica se puede traer aquello que está reservado en la inconsciencia.

También lo utiliza Jauretche en la obra “Manual de Zonceras Argentinas”. Allí explica que, mediante los mecanismos de los medios de la prensa y las academias y sus academicismos, se sostiene como fin formar un sentido común, que tiene como objetivo el repetir frases hechas. Esto repercute en el debate público, porque repetimos vulgatas y sarasa que no tienen el mínimo análisis (lo decimos inconscientemente), por eso cuando el criollo se da cuenta de la zoncera, deja de ser zonzo.

Pero en otras obras como “Los Profetas Del Odio Y La Yapa”, don Arturo, en su afán de denunciar a la cultura colonialista, hizo una gran obra, todos nosotros mamamos la cultura colonialista, pero no conscientemente, esta cultura se infiltra por los mecanismos de la educación, de nuestra vida cotidiana y terminan condicionando nuestra conducta. Por eso está nota no da nada por sentado, este modesto escritor solo invita a sus lectores a la reflexión en conjunto.

Sobre el debate público

En estos últimos años en América Latina se ha visto un síntoma bastante repetitivo que ha quedado expresado en las grandes empresas de los medios de comunicación; se ha visto cómo operan y calumnian a ciertos sectores, por lo general a la dirigencia política que defienden los intereses populares. Nadie niega, excepto en Bolivia, que vivimos en América Latina en una democracia, en términos formales, pero habría que preguntarse si el acceso de la información es democrático, o está maquillada por un grupo de empresas internacionales que persiguen intereses contrarios a los de las mayorías populares.

Las grandes empresas de los medios de comunicación, operaron en contra del gobierno nacional y popular de nuestro país en el 2012 porque se le empezó a discutir el negocio de las licencias (ley de control de medios), o mejor dicho como las concesiones de varios medios estaban cooptadas en pocas manos, y con el gobierno de Macri aumentó ese monopolio.

Lo más grave de este asunto, no es tanto el periodismo sino aquellos personajes con un título universitario avalan gran parte del discurso hegemónico como son los: economistas, científicos, comunicadores y hasta los profesores. Los “famosos figurones”, decía el viejo Jauretche, personajes que inventa la prensa que tiene un gran prestigio académico, pero son con palabras más difíciles y más bonitas, pero siguen repitiendo el mismo discurso. Por eso el debate muchas veces al ser repetido queda en el inconsciente de nuestra sociedad, y para nuestra desgracia una parte de la sociedad lo repite y con un alto nivel de odio. Por eso el problema no es la sociedad que expresa un discurso hegemónico de forma inconsciente, sino aquellos operadores que son conscientes del poder que ejercen.

No son todas pálidas. Hoy los medios de comunicación están en sintonía con la dura realidad por la que atraviesa nuestro país con la pandemia del Cod-19 coronavirus. Así vemos como gobierno, oposición y medios de comunicación están dando el combate en el marco de la unidad. Tal vez sea un paso para replantearnos una nueva forma de debate.

La política es la solución, porque ayuda al debate y a sentar posición sobre temas polémicos. Por eso este autor humildemente denuncia el mecanismo por el que nos expropian el debate público y la capacidad de pensar en el ser nacional y el conjunto.

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